Foro nuclear aboga por alcanzar un «equilibrio» en la ley de tasas

Domínguez explicó que la industria nuclear no ha tenido participación en la elaboración del proyecto de ley, que impone una tasa a los residuos nucleares (2.190 euros por kilo) y eleva el gravamen a la venta de electricidad del 6% al 7%, con el fin de afrontar el déficit de tarifa (unos 20.000 millones de euros).

Tras inaugurar un curso de tecnología nuclear para periodistas, organizado por la patronal, Domínguez indicó que no conoce el proyecto legislativo «al detalle», pero «sí es cierto que hay que buscar un camino para entender que las centrales» deben ser viables económicamente.

Si las plantas nucleares cierran habrá «extinción de contratos y la energía nuclear tendrá menos opciones de desarrollo», recalcó.

En su opinión, se está viviendo un momento difícil y el cierre de plantas afecta de forma negativa a la industria del sector, y declinó hablar de «pulso político» entre Gobierno y eléctricas debido a la reforma del sistema eléctrico y el mencionado proyecto legislativo.

Solamente se limitó a decir que «el Gobierno tiene la misión de gobernar y las empresas garantizar la rentabilidad, el empleo y el desarrollo económico».

Por otro lado, se preguntó por qué España no sigue el modelo estadounidense y adopta el sistema de renovar la autorización de funcionamiento de las centrales cada veinte años. Ello, a su juicio, permitiría una mejor planificación de los recursos y una mayor «holgura» para los inversores.

Por supuesto, añadió, la vigilancia continuaría siendo «constante» y habría una revisión periódica cada diez años.

Recordó, además, que la Unión Europea debate actualmente sobre el desarrollo del sector nuclear en el continente, que se basa en pilares como la necesidad de que esta energía genere el 20% de la energía eléctrica, sea cual sea el escenario futuro (mayor o menos uso intensivo del carbón, mayor o menor captura de CO2…).

Habrá que construir entre «cien y ciento veinticinco reactores nuevos» en Europa, y la Unión discute «cómo hacerlo, que sea viable económicamente y cómo se instrumentan otros fondos», concluyó.

Soria dice que el lucro cesante con el que Nuclenor cifró el cierre de Garoña es mayor que la suma de los nuevos impuestos nucleares

La central nuclear de Garoña (Burgos) paró su reactor este domingo debido a que su propietaria, Nuclenor (participada al 50% por Endesa e Iberdrola), consideró que la nueva fiscalidad energética, que grava los residuos nucleares y toda la generación de electricidad, la hace económicamente inviable.

En declaraciones a Telecinco, Soria recordó que cuando el Gobierno socialista decidió cerrar Garoña en 2013 y negó ampliar su vida útil hasta 2019, Nucleor presentó un recurso ante la Audiencia Nacional en el que reclamaba una compensación de 400 millones de euros por el lucro cesante que le acarrearía esa decisión.

«Si se suman los impuestos que han de pagar más la inversión adicional que deben hacer están por debajo de esos 400 millones de euros por lucro cesante», afirmó Soria, quien consideró que Nuclenor tendrá que explicar a sus accionistas en junta general, a las comarcas afectadas y a los trabajadores por qué adopta ahora una decisión de cierre «contraria a lo que decía antes y lo que había planteado el Gobierno».

Soria recordó que «quien ha dicho que el cierre es definitivo es Nuclenor», que atribuyó a los nuevos impuestos la decisión. «Cuando nos plantearon a principio de la legislatura la posibilidad de ampliar de 2013 a 2019, nos pusimos en marcha en el proceso, y cuando estábamos en marcha la propia empresa no solicitó la prórroga formalmente, ahora con el argumento de que los impuestos van a ser muy altos», señaló.

El ministro insistió en que el Gobierno persigue que España cuente con un mix de generación de energía «lo más equilibrado posible entre todos los tipos de tecnología, y la nuclear es una de ellas», máxime cuando se habla de instalaciones como Garoña, que están amortizadas «desde hace años».

Respecto al futuro de la tarifa eléctrica de último recurso (TUR), Soria
insistió en que el objetivo del Gobierno es rebajar el umbral de acceso a la misma desde los 10 kilovatios actuales, hasta el entorno de los 3 ó 5 kilovatios y que en el recibo de la luz sólo se pague lo que cuesta generar, transportar y distribuir la energía.

«No hay intención de perdonar los impuestos nucleares a ninguna eléctrica»

Por otra parte, Soria advirtió, en el Pleno del Senado, de que el Gobierno «no tiene intención» de perdonar ninguno de los impuestos de centrales nucleares ni a Endesa ni a Iberdrola tras el cierre de la planta de Santa María de Garoña. Además, dijo que todas las empresas y entidades de la zona de influencia de Garoña podrán optar a las a las ayudas por deslocalización.

El ministro explicó que la posición del Ejecutivo «sigue siendo exactamente la misma: creemos que tiene que seguir abierta», pero indicó que no puede, «en contra del criterio de la empresa propietaria, aprobar un decreto en el que se diga que Garoña tiene que estar abierto». «No lo vamos a hacer, ni lo podemos hacer», apuntó.

El ministro respondió así al senador del Grupo Parlamentario Socialista, Andrés Gil, quien criticó la gestión del Gobierno respecto a la central nuclear y lamentó el escaso apoyo del Gobierno central a Castilla y León y acusó al «Gobierno del PP» de «perdonar los impuestos a los ricos» y a Endesa e Iberdrola de «forrarse desde hace décadas con la central nuclear».

«Me alegro mucho que comparta usted con el Ejecutivo las figuras tributarias que gravan la emisión de residuos radiactivos de las centrales nucleares de España, que están contenidos dentro del Proyecto de Ley de Medidas Fiscales y Sostenibilidad Energética. Me sorprende que después de 8 años de Gobierno del PSOE, tanto le gusten estos impuestos, y nunca los haya propuesto«, concluyó Soria.

Soria dice que el lucro cesante con el que Nuclenor cifró el cierre de Garoña es mayor que la suma de los nuevos impuestos nucleares

La central nuclear de Garoña (Burgos) paró su reactor este domingo debido a que su propietaria, Nuclenor (participada al 50% por Endesa e Iberdrola), consideró que la nueva fiscalidad energética, que grava los residuos nucleares y toda la generación de electricidad, la hace económicamente inviable.

En declaraciones a Telecinco, Soria recordó que cuando el Gobierno socialista decidió cerrar Garoña en 2013 y negó ampliar su vida útil hasta 2019, Nucleor presentó un recurso ante la Audiencia Nacional en el que reclamaba una compensación de 400 millones de euros por el lucro cesante que le acarrearía esa decisión.

«Si se suman los impuestos que han de pagar más la inversión adicional que deben hacer están por debajo de esos 400 millones de euros por lucro cesante», afirmó Soria, quien consideró que Nuclenor tendrá que explicar a sus accionistas en junta general, a las comarcas afectadas y a los trabajadores por qué adopta ahora una decisión de cierre «contraria a lo que decía antes y lo que había planteado el Gobierno».

Soria recordó que «quien ha dicho que el cierre es definitivo es Nuclenor», que atribuyó a los nuevos impuestos la decisión. «Cuando nos plantearon a principio de la legislatura la posibilidad de ampliar de 2013 a 2019, nos pusimos en marcha en el proceso, y cuando estábamos en marcha la propia empresa no solicitó la prórroga formalmente, ahora con el argumento de que los impuestos van a ser muy altos», señaló.

El ministro insistió en que el Gobierno persigue que España cuente con un mix de generación de energía «lo más equilibrado posible entre todos los tipos de tecnología, y la nuclear es una de ellas», máxime cuando se habla de instalaciones como Garoña, que están amortizadas «desde hace años».

Respecto al futuro de la tarifa eléctrica de último recurso (TUR), Soria
insistió en que el objetivo del Gobierno es rebajar el umbral de acceso a la misma desde los 10 kilovatios actuales, hasta el entorno de los 3 ó 5 kilovatios y que en el recibo de la luz sólo se pague lo que cuesta generar, transportar y distribuir la energía.

«No hay intención de perdonar los impuestos nucleares a ninguna eléctrica»

Por otra parte, Soria advirtió, en el Pleno del Senado, de que el Gobierno «no tiene intención» de perdonar ninguno de los impuestos de centrales nucleares ni a Endesa ni a Iberdrola tras el cierre de la planta de Santa María de Garoña. Además, dijo que todas las empresas y entidades de la zona de influencia de Garoña podrán optar a las a las ayudas por deslocalización.

El ministro explicó que la posición del Ejecutivo «sigue siendo exactamente la misma: creemos que tiene que seguir abierta», pero indicó que no puede, «en contra del criterio de la empresa propietaria, aprobar un decreto en el que se diga que Garoña tiene que estar abierto». «No lo vamos a hacer, ni lo podemos hacer», apuntó.

El ministro respondió así al senador del Grupo Parlamentario Socialista, Andrés Gil, quien criticó la gestión del Gobierno respecto a la central nuclear y lamentó el escaso apoyo del Gobierno central a Castilla y León y acusó al «Gobierno del PP» de «perdonar los impuestos a los ricos» y a Endesa e Iberdrola de «forrarse desde hace décadas con la central nuclear».

«Me alegro mucho que comparta usted con el Ejecutivo las figuras tributarias que gravan la emisión de residuos radiactivos de las centrales nucleares de España, que están contenidos dentro del Proyecto de Ley de Medidas Fiscales y Sostenibilidad Energética. Me sorprende que después de 8 años de Gobierno del PSOE, tanto le gusten estos impuestos, y nunca los haya propuesto«, concluyó Soria.

La nuclear de Almaraz comenzará en enero la recarga de su unidad I

Se trata de una introducción que estaba prevista para el pasado 7 de diciembre, pero que se retraso «sine die» por decisión de las empresas propietarias de la central, debido a la discusión en sede parlamentaria de la fiscalidad de la Ley de Energía Sostenible.

En este sentido, el portavoz de la central no pudo precisar todavía, cuánto será «el ahorro» de la medida tomada al retrasar la introducción del combustible nuclear en la unidad I, parada desde el mes de noviembre.

Lo que sí expresó Aniceto González es que será «a finales de la primera quincena de enero» cuando pueda ponerse la Unidad I a funcionar plenamente y su conexión a la red eléctrica nacional.

Además, durante esta parada de recarga se fueron ejecutando más de 8.000 órdenes de trabajo, muchas de las cuales «ya han concluido» sobre revisión y reposición de diferentes elementos de la Unidad I de la central nuclear de Almaraz.

Se trata de unos trabajos para los que la central nuclear contrata a unas 1.100 personas, muchas de las cuales «ya han finalizado su labor y sus contratos», al ser acciones que nada tienen que ver con la propia instalación del combustible nuclear en el reactor, mientras que no finalizaron aquellos contratos realizados para esta acción.

Industria concluirá el expediente sancionador en los próximos días

Por su parte, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo concluirá «en los próximos días» los trámites para el expediente sancionador a la central nuclear de Almaraz, por el incumplimiento del plazo fijado para modificar su régimen societario.

Así lo anunció el director general de Incentivos Agroindustriales y Energía, Juan José Cardesa, ante la Comisión de Energía del Parlamento, a preguntas del grupo socialista sobre la situación del expediente sancionador a la central extremeña.

Cardesa recordó que el Ministerio abrió dicho expediente por el incumplimiento del plazo fijado, concluido hace seis meses, para modificar su régimen societario de comunidad de bienes a sociedad mercantil, que «se considera como una infracción grave», indicó.

El director general aseguró que solo queda un último trámite para que el Ministerio emita la resolución que «expirará en los próximos días».

Por su parte, el diputado socialista, Antonio Rodríguez Osuna, exigió que Almaraz tenga su sede fiscal en Extremadura ya que «aunque las decisiones empresariales son de los empresarios, hay decisiones que son legales y que se deben cumplir».

Además, instó al Gobierno regional a articular una alternativa energética para preparar el futuro cierre de Almaraz para 2019 o 2021, y «así evitar la situación dramática que rodea la central de Garoña».

La nuclear de Almaraz comenzará en enero la recarga de su unidad I

Se trata de una introducción que estaba prevista para el pasado 7 de diciembre, pero que se retraso «sine die» por decisión de las empresas propietarias de la central, debido a la discusión en sede parlamentaria de la fiscalidad de la Ley de Energía Sostenible.

En este sentido, el portavoz de la central no pudo precisar todavía, cuánto será «el ahorro» de la medida tomada al retrasar la introducción del combustible nuclear en la unidad I, parada desde el mes de noviembre.

Lo que sí expresó Aniceto González es que será «a finales de la primera quincena de enero» cuando pueda ponerse la Unidad I a funcionar plenamente y su conexión a la red eléctrica nacional.

Además, durante esta parada de recarga se fueron ejecutando más de 8.000 órdenes de trabajo, muchas de las cuales «ya han concluido» sobre revisión y reposición de diferentes elementos de la Unidad I de la central nuclear de Almaraz.

Se trata de unos trabajos para los que la central nuclear contrata a unas 1.100 personas, muchas de las cuales «ya han finalizado su labor y sus contratos», al ser acciones que nada tienen que ver con la propia instalación del combustible nuclear en el reactor, mientras que no finalizaron aquellos contratos realizados para esta acción.

Industria concluirá el expediente sancionador en los próximos días

Por su parte, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo concluirá «en los próximos días» los trámites para el expediente sancionador a la central nuclear de Almaraz, por el incumplimiento del plazo fijado para modificar su régimen societario.

Así lo anunció el director general de Incentivos Agroindustriales y Energía, Juan José Cardesa, ante la Comisión de Energía del Parlamento, a preguntas del grupo socialista sobre la situación del expediente sancionador a la central extremeña.

Cardesa recordó que el Ministerio abrió dicho expediente por el incumplimiento del plazo fijado, concluido hace seis meses, para modificar su régimen societario de comunidad de bienes a sociedad mercantil, que «se considera como una infracción grave», indicó.

El director general aseguró que solo queda un último trámite para que el Ministerio emita la resolución que «expirará en los próximos días».

Por su parte, el diputado socialista, Antonio Rodríguez Osuna, exigió que Almaraz tenga su sede fiscal en Extremadura ya que «aunque las decisiones empresariales son de los empresarios, hay decisiones que son legales y que se deben cumplir».

Además, instó al Gobierno regional a articular una alternativa energética para preparar el futuro cierre de Almaraz para 2019 o 2021, y «así evitar la situación dramática que rodea la central de Garoña».

La Junta de Castilla y León ve injustificado el cierre de Garoña por 100 millones en impuestos frente a los 1.000 en lucro cesante

Cuando la central apura sus últimas horas antes de la paralización programada del reactor, el consejero económico castellanoleonés, insistió en la «dificultad» de entender cómo una compañía como Nuclenor, que amenazó en su día con reclamar al gobierno de Rodríguez Zapatero esos 1.000 millones de lucro cesante que supondría el cierre de Garoña, fundamente ahora, presuntamente, la parada de actividad por razones de fiscalidad.

«Parece raro que esa tensión fiscal que se está produciendo en el sector eléctrico sea causa suficiente, ya que la misma puede tener un coste de algo más de 100 millones, frente a esos 1.000 millones de lucro cesante», reiteró Villanueva, quien, por tal motivo, entiende que Nuclenor tiene que dar las explicaciones oportunas para poder comprender de verdad el trasfondo del asunto.

En cualquiera de los casos, el representante de la Junta entendió que si el Ministerio de Industria tiene interés en prorrogar la vida útil de la central «no tiene sentido que lo haga inviable», en alusión a la posibilidad de que el departamento que dirige José Manuel Soria y los responsables de Nuclenor, a través del «diálogo» y una negociación, puedan llegar a algún tipo de acuerdo para garantizar la continuidad de la actividad en Garoña.

Con todo, Villanueva expresó su deseo de que finalmente imperen «el sentido común y la responsabilidad» para poder dar continuidad a la central de Garoña, «precisamente en el marco de un país con un sector energético complicado y siempre que se cumplan las medidas impuestas por el Consejo de Seguridad Nuclear».

IU satisfecha por el cierre de la «achatarrada» central

El procurador y coordinador General de IU en Castilla y León, José María González, mostró su satisfacción por el cierre de la «achatarrada central nuclear de Garoña» y exigió a la Junta y al Gobierno central que pongan en marcha las medidas de reactivación industrial y económica de la comarca burgalesa, «tal y como han prometido en repetidas ocasiones».

González señaló que, «por una vez», los castellanoleoneses tendrán «suerte» en la «pugna» que mantiene Nuclenor con el Gobierno central y la Junta de Castilla y León.

«Esta central, del mismo modelo que la japonesa de Fukusima, había cumplido su vida activa y presentaba continuos incidentes que demostraban la obsolescencia de sus materiales«, aseguró el líder de IU en la Comunidad, quien añadió que «la obcecación del presidente Herrera por mantener el funcionamiento en Garoña hasta más allá del 2013, suponía un gravísimo riesgo para la población de Castilla y León y de las comunidades limítrofes».

El procurador recordó que Izquierda Unida mantuvo desde hace muchos años su oposición a la central de Garoña, y en general a la producción eléctrica de las centrales nucleares.

«Los nuevos desarrollos tecnológicos de las llamadas fuentes de energía alternativas, como la eólica y la térmica solar, ponen de manifiesto que la producción eléctrica de origen atómico no solo es peligrosa, sino que es mucho más cara que todas las alternativas que tenemos ahora mismo«, concluyó.

La Junta de Castilla y León ve injustificado el cierre de Garoña por 100 millones en impuestos frente a los 1.000 en lucro cesante

Cuando la central apura sus últimas horas antes de la paralización programada del reactor, el consejero económico castellanoleonés, insistió en la «dificultad» de entender cómo una compañía como Nuclenor, que amenazó en su día con reclamar al gobierno de Rodríguez Zapatero esos 1.000 millones de lucro cesante que supondría el cierre de Garoña, fundamente ahora, presuntamente, la parada de actividad por razones de fiscalidad.

«Parece raro que esa tensión fiscal que se está produciendo en el sector eléctrico sea causa suficiente, ya que la misma puede tener un coste de algo más de 100 millones, frente a esos 1.000 millones de lucro cesante», reiteró Villanueva, quien, por tal motivo, entiende que Nuclenor tiene que dar las explicaciones oportunas para poder comprender de verdad el trasfondo del asunto.

En cualquiera de los casos, el representante de la Junta entendió que si el Ministerio de Industria tiene interés en prorrogar la vida útil de la central «no tiene sentido que lo haga inviable», en alusión a la posibilidad de que el departamento que dirige José Manuel Soria y los responsables de Nuclenor, a través del «diálogo» y una negociación, puedan llegar a algún tipo de acuerdo para garantizar la continuidad de la actividad en Garoña.

Con todo, Villanueva expresó su deseo de que finalmente imperen «el sentido común y la responsabilidad» para poder dar continuidad a la central de Garoña, «precisamente en el marco de un país con un sector energético complicado y siempre que se cumplan las medidas impuestas por el Consejo de Seguridad Nuclear».

IU satisfecha por el cierre de la «achatarrada» central

El procurador y coordinador General de IU en Castilla y León, José María González, mostró su satisfacción por el cierre de la «achatarrada central nuclear de Garoña» y exigió a la Junta y al Gobierno central que pongan en marcha las medidas de reactivación industrial y económica de la comarca burgalesa, «tal y como han prometido en repetidas ocasiones».

González señaló que, «por una vez», los castellanoleoneses tendrán «suerte» en la «pugna» que mantiene Nuclenor con el Gobierno central y la Junta de Castilla y León.

«Esta central, del mismo modelo que la japonesa de Fukusima, había cumplido su vida activa y presentaba continuos incidentes que demostraban la obsolescencia de sus materiales«, aseguró el líder de IU en la Comunidad, quien añadió que «la obcecación del presidente Herrera por mantener el funcionamiento en Garoña hasta más allá del 2013, suponía un gravísimo riesgo para la población de Castilla y León y de las comunidades limítrofes».

El procurador recordó que Izquierda Unida mantuvo desde hace muchos años su oposición a la central de Garoña, y en general a la producción eléctrica de las centrales nucleares.

«Los nuevos desarrollos tecnológicos de las llamadas fuentes de energía alternativas, como la eólica y la térmica solar, ponen de manifiesto que la producción eléctrica de origen atómico no solo es peligrosa, sino que es mucho más cara que todas las alternativas que tenemos ahora mismo«, concluyó.

Nuclenor comunica al CSN que Garoña realizará el domingo una parada programada para descargar combustible

En todo caso, fuentes de Nuclenor precisaron que, pese a haber informado al CSN de esta previsión de parada programa, la decisión final de parar o no el domingo no está aún tomada y que se decidirá en los «próximos días».

La compañía planificó esta parada debido a la aprobación de la Ley de Medidas Fiscales de Sostenibilidad Energética, aprobada este jueves en el Senado y que recibirá la próxima semana el refrendo definitivo en el Congreso.

La norma fue aprobada sin cambios respecto al nuevo impuesto que grava la descarga final del núcleo tras el cese de actividad con 2.190 euros por kilogramo de elementos trasladados a la piscina de almacenamiento lo que, según explica Nuclenor, supondría para la compañía un coste de unos 150 millones de euros.

En todo caso, la compañía precisó que esta decisión no tiene necesariamente por qué significar el cierre de la planta antes de julio de 2013, fecha hasta la que la compañía tiene autorización para operar, porque se podría tomar la decisión de volver a arrancar la central en enero.

La futura normativa está generando decisiones empresariales en otras centrales nucleares. Así, la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) decidió posponer la recarga de combustible de su unidad I, que tendría que haberse producido «el 7 de diciembre», una decisión «empresarial» adoptada ante la discusión del Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

La Junta de Castilla y León critica el «capricho» de Nuclenor

La Junta de Castilla y León criticó el «capricho» de Nuclenor, propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, al no solicitar la prórroga de su actividad después de la ayuda brindada por el Ejecutivo regional, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acordó su cierre.

Así lo puso de manifiesto el portavoz de la Junta y consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, quien en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno consideró que «es hora» de que Nuclenor «empiece a dar explicaciones» ante el «capricho empresarial» del cierre de Garoña.

El portavoz, quien recordó que la Junta brindó su apoyo a Nuclenor cuando el «capricho político» del Gobierno socialista acordó su cierre, reiteró que la empresa debe explicar las razones por las que se toma la decisión de no pedir la prórroga de la actividad.

De Santiago-Juárez, quien reclamó igualmente explicaciones al PSCL por haber «aplaudido» el «capricho político» de Zapatero que «comprometía» el trabajo de un millar de familias, criticó que se pidiese apoyo a la Junta para que se defendiera la continuidad de la planta «y en el último minuto» la empresa decide «no presentar la solicitud para seguir hasta 2019». «Ni lo han explicado ni lo han querido explicar», enfatizó.

Nuclenor comunica al CSN que Garoña realizará el domingo una parada programada para descargar combustible

En todo caso, fuentes de Nuclenor precisaron que, pese a haber informado al CSN de esta previsión de parada programa, la decisión final de parar o no el domingo no está aún tomada y que se decidirá en los «próximos días».

La compañía planificó esta parada debido a la aprobación de la Ley de Medidas Fiscales de Sostenibilidad Energética, aprobada este jueves en el Senado y que recibirá la próxima semana el refrendo definitivo en el Congreso.

La norma fue aprobada sin cambios respecto al nuevo impuesto que grava la descarga final del núcleo tras el cese de actividad con 2.190 euros por kilogramo de elementos trasladados a la piscina de almacenamiento lo que, según explica Nuclenor, supondría para la compañía un coste de unos 150 millones de euros.

En todo caso, la compañía precisó que esta decisión no tiene necesariamente por qué significar el cierre de la planta antes de julio de 2013, fecha hasta la que la compañía tiene autorización para operar, porque se podría tomar la decisión de volver a arrancar la central en enero.

La futura normativa está generando decisiones empresariales en otras centrales nucleares. Así, la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) decidió posponer la recarga de combustible de su unidad I, que tendría que haberse producido «el 7 de diciembre», una decisión «empresarial» adoptada ante la discusión del Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

La Junta de Castilla y León critica el «capricho» de Nuclenor

La Junta de Castilla y León criticó el «capricho» de Nuclenor, propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, al no solicitar la prórroga de su actividad después de la ayuda brindada por el Ejecutivo regional, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero acordó su cierre.

Así lo puso de manifiesto el portavoz de la Junta y consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, quien en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno consideró que «es hora» de que Nuclenor «empiece a dar explicaciones» ante el «capricho empresarial» del cierre de Garoña.

El portavoz, quien recordó que la Junta brindó su apoyo a Nuclenor cuando el «capricho político» del Gobierno socialista acordó su cierre, reiteró que la empresa debe explicar las razones por las que se toma la decisión de no pedir la prórroga de la actividad.

De Santiago-Juárez, quien reclamó igualmente explicaciones al PSCL por haber «aplaudido» el «capricho político» de Zapatero que «comprometía» el trabajo de un millar de familias, criticó que se pidiese apoyo a la Junta para que se defendiera la continuidad de la planta «y en el último minuto» la empresa decide «no presentar la solicitud para seguir hasta 2019». «Ni lo han explicado ni lo han querido explicar», enfatizó.

El Consejo de Seguridad Nuclear, pendiente de un nuevo presidente

Los consejeros del CSN, según explica su página web, son nombrados por el Gobierno, mediante real decreto, a propuesta del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, previa comparecencia de las personas propuestas ante la correspondiente Comisión del Congreso de los Diputados, que manifestará su aceptación o veto.

Actualmente el pleno del CSN está compuesto por cinco miembros: dos a propuesta del PP: Fernando Castelló y Antonio Colino, quien ocupa además la vicepresidencia; dos del PSOE: Rosario Velasco y Carmen Martinez-Ten, que ocupa la presidencia, y el quinto es Antoni Gurguí de CIU, que es el único al que no se le acabó el mandato de seis años.

No obstante, el resto de los consejeros, salvo Martínez Ten, que lleva doce años, pueden renovar por otros seis más. Para sustituir en el puesto de consejera a Martínez Ten, el PSOE propuso a la exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona.

Según fuentes socialistas, es previsible que Rosario Velasco prorrogue su mandato por otros seis años. En cuanto al PP, y de acuerdo con las fuentes parlamentarias consultadas, también es probable que continúen Colino y Castelló y que uno de ellos pase a ocupar la presidencia.

Durante su mandato, los miembros del Pleno velan por el correcto cumplimiento de las funciones y obligaciones del organismo con la sociedad española, que se centran, básicamente, en vigilar y controlar las instalaciones nucleares y las que utilizan radiaciones ionizantes.

El CSN se preocupa por la seguridad en el empleo de los materiales radiactivos en medicina, industria e investigación, por el control de los residuos, por el transporte de materiales, por la protección de las personas expuestas por motivos profesionales y por el impacto que las radiaciones y los vertidos pudieran tener sobre el público y el medio ambiente.

Dentro de tales competencias, la autoridad del CSN es máxima. Sus informes son vinculantes cuando se trata de imponer condiciones de seguridad y protección, o de denegar un permiso o una autorización.

El organismo tiene además capacidad para detener el funcionamiento de una instalación en caso de apreciarse que éste sea inseguro.