Iberdrola Ingeniería culmina la modernización de la nuclear de Laguna Verde en Veracruz (México)

Esta iniciativa, una de las más complejas y ambiciosas llevadas a cabo en este ámbito en todo el mundo, fue adjudicada en el año 2007 por 455 millones de euros a un consorcio liderado por la filial de Iberdrola (97%) y en el que también participaba Alstom Mexicana (3%).

El proyecto de Laguna Verde incluyó la sustitución de todos los equipos de los grupos 1 y 2 de la planta por otros de última generación, permitiendo que la misma pueda operar al 120% de su capacidad, hasta alcanzar los 1.640 megavatios (MW).

Uno de los principales retos que afrontó Iberdrola fue que, al tratarse de una central nuclear en operación, toda la ejecución de la obra se tuvo que realizar durante los pertinentes paros para las recargas de combustible. Esto supuso que haya habido que renovar un gran número de dispositivos y sistemas en un plazo récord.

Los trabajos de modernización llevados a cabo en Laguna Verde permitirán en un futuro prolongar la vida de diseño de esta planta nuclear, cuyo primer grupo se puso en marcha en 1990 y el segundo en 1995.

El proyecto requirió la participación de más de 2.000 personas y la contratación de un gran número de empresas locales, lo que contribuyó a reactivar la economía de esta zona costera del Golfo de México.

Entre las principales modificaciones realizadas en la central destaca la sustitución del condensador principal, los separadores y calentadores de vapor, el turbogrupo, los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado, los sistemas auxiliares y los sistemas eléctricos.

El Congreso solicita que el CSN verifique que las nucleares son seguras ante impactos de aviones

Se trata de una propuesta de resolución pactada entre PP, PSOE, UPyD y la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), y que fue finalmente apoyada por todos los grupos parlamentarios, salvo Amaiur, en relación a los informes anuales de 2010 y 2011 del CSN, después de que fueran presentados en diciembre en la Cámara Baja.

Aunque examinar la seguridad de las centrales nucleares frente a posibles impactos de aeronaves es uno de los requerimientos recogidos en las pruebas de estrés a realizar por las nucleares europeas tras el desastre de Fukushima, el Congreso en esta ocasión fue más allá y pidió al órgano regulador que dé cuenta sobre estos resultados vía informe.

En concreto, el texto aprobado «solicita informe al CSN acerca de los sistemas de control del espacio aéreo en lo vertical y proximidades inmediatas de las centrales nucleares, para la predicción de la alerta temprana ante potenciales riesgos derivados del sobrevuelo de aeronaves o dispositivos voladores no identificados».

Todos los grupos parlamentarios, salvo Amaiur, respaldaron también una transaccional del PP y la Izquierda Plural para que, en el plazo de un año, se revise el Plan General de Residuos Radioactivos, que deberá ser sometido a informe por parte del CSN, en el que se actualicen escenarios de referencia, particularmente en relación con la entrada en funcionamiento del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares y las previsiones económico-financieras que se contemplan.

De igual forma, salieron adelante dos propuestas de PP y CiU, que apoyaron todos los grupos, salvo Amaiur. En la primera de ellas se instó al CSN a presentar antes del 31 de marzo un informe sobre los recursos humanos y económicos invertidos en las actividades reguladoras estatales e internacionales consecuencia directa o indirecta del accidente nuclear de Fukushima «una vez concluya todo el proceso».

Es más, se solicitó al Gobierno que cumpla con la Ley de Responsabilidad Civil por daños nucleares en la que se establece que el Gobierno, de acuerdo con la Generalitat catalana, adecuará un Plan básico de Emergencia Nuclear para la creación de una estructura directiva coordinada para el Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (donde se encuentra la central nuclear de Ascó), dentro de la estructura orgánica de la Generalitat.

Eso sí, lo acordado especifica que la medida se llevará a cabo «una vez entre en vigor en España el Protocolo de 12 de febrero de 2004, por el que se modifica el Convenio de Responsabilidad Civil por Daños Nucleares».

Sobre el Almacén Temporal Centralizado, también se incluyó en el informe de la ponencia una iniciativa de CiU, respaldada por todos los grupos, salvo Amaiur, que reclamó al órgano regulador a presentar, antes del 31 de marzo de 2013, un informe sobre los recursos humanos y económicos que se estima van a ser necesarios en el proceso de licenciamiento del ATC y sobre los cambios organizativos que se prevean implementar a estos efectos.

Respecto a la transparencia de la institución, criticada por muchos grupos parlamentarios, se solicitó igualmente al CSN que sea «proactivo» en la transmisión de la información a los distintos niveles de la administración territorial en los que se ubica una central nuclear, ante cualquier incidencia, en aras a velar por la seguridad y la inmediata prestación de medios y medidas adecuadas, de acuerdo con las competencias de cada ámbito.

NECESIDADES DEL SECTOR ELÉCTRICO

A estas propuestas aprobadas se unen las ya 34 que fueron aprobadas e incluidas en el informe de la ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear, durante 2010 y 2011, en las reuniones previas a la comisión de este miércoles, y que fue ratificado en la Comisión de Industria con el voto favorable del PP, PSOE y CiU, y la abstención de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), UPyD y ERC.

Entre estas propuestas de resolución se instó a la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa), por ejemplo, a que elabore un documento público que describa las necesidades y sugerencias del sector eléctrico en relación a sus capacidades ante un «hipotético aumento de la participación de la energía nuclear en el mix actual de generación».

En concreto, se especificó en la iniciativa que se formula esta recomendación a Unesa como continuación de una de las resoluciones realizadas en 2010 por la Comisión de Industria del Congreso, con el «objetivo primordial» de garantizar un marco futuro que maximice la seguridad nuclear, la seguridad del suministro, el respeto al medioambiente y la eficacia económica.

A su vez, se reclamó al Consejo de Seguridad Nuclear a que, una vez lo haya elaborado, remita a esta Comisión el Plan de Acción que se ha de enviar a la Comisión Europea, relativo a las actuaciones que se han de llevar a cabo en las centrales nucleares españolas a partir de lecciones extraídas del accidente de Fukushima.

Se solicitó igualmente que se analicen las normas y procedimientos de notificación de los incidentes que ocurran en las instalaciones atómicas, así como la forma en la que estos se comunican a la opinión pública, de manera que se facilite la comprensión de su importancia para la seguridad y se traten de manera diferenciada los sucesos relevantes y los que constituyen «meras incidencias» operacionales sin ninguna relevancia para la seguridad, con objeto de mantener la máxima transparencia e informar adecuadamente al público, informando de ello a la Comisión de Industria en los próximos seis meses.

La Comisión de Industria suplicó al Consejo de Seguridad Nuclear que siga en detalle la implantación de las mejoras derivadas de las lecciones aprendidas del accidente nuclear en Japón y acordadas en el marco de la Unión Europea, informando anualmente al Parlamento español del avance y del grado de implantación de las nuevas medidas requeridas.

Al mismo tiempo, se exigió al CSN que profundice en el conocimiento de los riesgos sísmicos que pudieran afectar a las instalaciones nucleares españolas y a aplicar las metodologías más modernas para establecer las medidas de protección necesarias contra dichos riesgos.

Los consejeros Fernando Castelló y Rosario Velasco renuevan su cargo en el CSN «con independencia»

Aunque en la actualidad ambos son consejeros del organismo regulador, debían renovar sus cargos a propuesta del Gobierno, tras ser propuestos en Consejo de Ministros, como candidatos para continuar en el CSN.

Así, ambos acaban de superar el «examen obligatorio» del Congreso para poder ser ratificados en su cargo de forma definitiva, previsiblemente, este viernes en Consejo de Ministros.

En concreto, era necesario que obtuvieran el respaldo de las tres quintas partes de los parlamentarios que forman parte de la Comisión de Industria de la Cámara Baja, lo que implicaba, al menos, el apoyo de PP y PSOE para salir elegidos.

Ambos consiguieron el voto favorable de PP, PSOE y CiU; la abstención de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA); así como el voto en contra de UPyD, por considerar que los excargos políticos no deben formar parte de un consejo directivo de un órgano regulador.

Los dos candidatos debían defender en su exposición su idoneidad y si consideraban que podían existir conflictos de intereses para poder desempeñar estas nuevas funciones en el CSN.

Rosario Velasco, que en 2009 fue auspiciada para el cargo por el PSOE, reiteró en varias ocasiones que durante el año y medio que trabajó en el CSN intentó actuar con independencia, siguiendo criterios de equidad y favoreciendo la transparencia al público.

«El CSN es serio, independiente y de prestigio internacional y seguiremos garantizando la independencia», indicó, al mismo tiempo que aseguró que en el CSN existe el máximo respeto por las decisiones del Parlamento. «Sus propuestas de resolución nos ayudan a trabajar cada día mejor», sentenció.

«La participación ha incrementado la transparencia y ahora el CSN tiene mayores competencias en la protección radiológica de pacientes y personas que trabajan en instalaciones nucleares, o aquellas sometidas a tratamientos con radiaciones ionizantes, aparte de la seguridad nuclear«, detalló.

Por su parte, Castelló, que es exportavoz del PP en el Congreso en materia de Energía, resaltó que el CSN cuenta con unos «excelentes» recursos humanos y va a ser uno de los grandes ejes de trabajo del próximo mandato.

«Es un órgano regulador que tiene gran prestigio en el mundo y hay que aprovecharlo para mejorar su funcionamiento y para la proyección del sector nuclear. Es bueno que la colaboración con el Congreso sea mayor«, opinó el exdiputado del PP.

En respuesta a los grupos parlamentarios, Castelló consideró que el Congreso puede ayudar al Consejo a ser más independiente de lo que ya lo es porque debe dar cuentas al mismo. «En los meses que llevo en el Congreso trabajamos con criterios absolutamente marcados por la Ley del CSN y se valora muy mucho los recursos procedentes del Congreso», reiteró.

Desde CiU, Josep Sánchez Llibre, consideró que ambos cargos son competentes para su cargo, tienen conocimientos suficientes para aspirar al CSN, aparte de que haber formado parte del Congreso de los Diputados les concede un «plus especial» para estos cargos.

Laia Ortiz, de ICV, estimó que hay que cambiar la Ley del CSN porque los perfiles elegidos no garantizan la obligada independencia y neutralidad de los debates políticos, aparte de opinar que no cuentan con un currículo técnico para ser miembro del CSN. «Esta independencia es fundamental para un órgano regulador porque sus decisiones tienen unas consecuencias directas y entendemos que este Congreso debería abordar este cambio», incidió la ecosocialista.

De igual forma, criticó que, a raíz de los informes, se observa que el CSN no es independiente de presiones de empresas y del debate político sobre el futuro mix energético y el papel de la energía nuclear.

Carlos Martínez Gorriarán, de UPyD, que realizó una reflexión conjunta sobre la elección de ambos, rechazó que expolíticos formen parte de los consejos de los órganos reguladores, especialmente teniendo en cuenta la «sensibilidad» de este órgano regulador.

Sobre la modificación de la Ley del CSN por falta de independencia, tal y como solicitó Laia Ortiz, o el rechazo de UPyD para que excargos políticos ocupen posiciones de este calado, el diputado del PP Mario Flores consideró que el debate debe centrarse en evaluar la capacidad para ostentar desde la independencia la seguridad nuclear del país.

«Lo importante es la seguridad nuclear de todos los españoles, es su responsabilidad y debe ser su motivación. Así es como lo han demostrado y no tenemos nada que objetar porque son unos perfiles que conllevan experiencia, méritos y aptitudes suficientes para ejercer la responsabilidad que han sido propuestos«, sentenció Flores.

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear está constituido por cinco miembros –un presidente y cuatro consejeros. En diciembre, el exsecretario de Estado de Energía, Fernando Marti, sustituyó en la presidencia del órgano regulador a Carmen Martínez Ten, propuesta para el cargo por el PSOE hace 15 años.

Al mismo tiempo, se incorporó como consejera del Consejo la exministra de Medio Ambiente y exdiputada del PSOE, Cristina Narbona, en sustitución del consejero Antonio Colino, auspiciado en su día por el PP.

Durante su mandato, cuyo plazo es de seis años, los miembros del Pleno deben velar por el correcto cumplimiento de las funciones y obligaciones del organismo con la sociedad española, que se centran, básicamente, en vigilar y controlar las instalaciones nucleares y las que utilizan radiaciones ionizantes.

El CSN se preocupa por la seguridad en el empleo de los materiales radiactivos en medicina, industria e investigación, por el control de los residuos, por el transporte de materiales, por la protección de las personas expuestas por motivos profesionales y por el impacto que las radiaciones y los vertidos pudieran tener sobre el público y el medio ambiente.

Garoña mantendrá «todas las opciones en su mano» mientras el Gobierno no dicte la orden para pre-desmantelar la central nuclear

En rueda de prensa con motivo de la Asamblea anual de la Sociedad Nuclear Española (SNE) en la que saldrá elegido presidente de la entidad para los dos próximos años, López precisó que cuando la licencia de Garoña expire en julio se necesitaría una nueva autorización y que, en ese sentido, la última palabra es del Gobierno.

Así, dijo que si la nueva autorización es de pre-desmantelamiento, entonces «será muy difícil volver atrás» porque ya no serán las mismas condiciones que las de operación. «La situación será mucho más irreversible. Pero la última palabra es del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que es el que tiene el poder de extender la licencia», apostilló.

Concretamente, López manifestó que el problema de Santa María de Garoña es de «viabilidad económica» aunque de momento puede seguir operando hasta el 6 de julio de 2013.

En este contexto, destacó que Garoña está haciendo un «ejercicio de transparencia y comunicación tremendo» porque la dirección trató de explicar su situación para lo que se reunió con las autoridades locales, autonómicas y nacionales. Además, elogió su «ejemplo de responsabilidad hacia sus trabajadores» y todas las personas que componen la empresa.

De este modo, insistió en que el problema es que tiene que pagar más de 150 millones de euros en impuestos por la descarga del núcleo. «Lo que quiere el titular es salvaguardar todos los intereses de los accionistas, del publico y de sus trabajadores. Para nada creo que pretenda un pulso al Gobierno», añadió.

De este modo, lanzó una crítica velada al Gobierno ya que apuntó que el departamento que dirige José Manuel Soria dice que quiere encontrar una salida a la planta burgalesa pero para ello se necesitaría modificar una ley, algo que lleva un plazo. «No parece que vaya a dar tiempo antes de julio», reconoció.

La Sociedad Nuclear Española pide un marco regulatorio «predecible y estable» a corto, medio y largo plazo para la planificación del sector

«Necesitamos una política energética a medio y largo plazo, que no dependa del Gobierno de turno, sino que se sepa qué va a pasar en los próximos 20 o 30 años», señaló la presidenta de la SNE, Lola Morales, cuyo mandato concluye este mes.

En rueda de prensa, con motivo de la Asamblea Anual de la organización y la jornada de experiencias operativas de 2012, Morales destacó que los eventos más importantes del pasado ejercicio fueron las pruebas de resistencia a las centrales nucleares, la decisión de construir el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta intensidad y combustible gastado y la parada del reactor de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

Respecto al ATC, dijo que es una buena decisión porque aporta inversión y potencia el desarrollo industrial, porque «completa el ciclo del combustible» y porque se disminuyen los costes de la gestión de los residuos, al tiempo que aumenta las capacidades de España en la investigación nuclear en el ámbito del combustible irradiado.

En cuanto a las pruebas de resistencia, Morales destacó que los informes confirman la «robustez» de los diseños de las centrales, resaltan la proactividad de los titulares por comprometerse a mejoras adicionales y porque los expertos de la Unión Europea que estuvieron de misión en las plantas españolas, reconocieron y elogiaron por escrito que los integrantes de las plantas disponían de un alto conocimiento y que las implantaciones formaban parte de los planes de las centrales nucleares.

Además, sobre la finalización de la actividad de Garoña, la presidenta de la SNE subrayó que Garoña es segura y que, de hecho, «siempre ha estado entre las mejores de su categoría en el mundo» y que mantiene los niveles de seguridad gracias a los altos niveles de inversión en seguridad.

Morales dijo que cuando a finales de 2011 se aprobó la Ley de Economía Sostenible, que abría la posibilidad de que las centrales operasen más allá de los 40 años, no «pensaban» que para resolver el déficit en el mercado eléctrico se aprobase una ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética con carácter retroactivo. Esto obligaría a Garoña a pagar 153 millones de euros en impuestos como consecuencia de la descarga del reactor. «Nos resulta difícil explicar que unos nuevos impuestos hagan inviable una actividad económica que es el motor de la zona», indicó.

Pese a la situación económica y el nuevo marco regulador, según la presidenta saliente de la SNE los resultados del parque atómico «han vuelto a ser fantásticos».

De este modo, el vicepresidente de la SNE, que será elegido presidente en asamblea, Francisco José López, subrayó que las centrales nucleares estuvieron 7.800 horas de 2012 acopladas a la red, lo que significa que el 90% del tiempo han entregado 61.000 megawatios hora.

Asimismo, López añadió que a pesar del descenso de la demanda eléctrica en un 1,7% –según Red Eléctrica Española–, la producción de energía nuclear subió un 6,15% y «se pudo exportar a Portugal».

Concretamente, dijo que según datos de Unesa, la aportación nuclear al sistema fue de un 22% con un 8% de potencia instalada. «Un año más la producción nuclear durante 2012 ha seguido siendo la principal fuente de aportación a la cesta eléctrica, frente a una potencia instalada de las más bajas», destacó y valoró que el sector tuvo un volumen de inversión superior a 300 millones de euros en mejoras.

Soria dice que no tendrá complejos para prolongar la vida útil de las nucleares y buscar hidrocarburos

Durante su intervención en los XXIV premios de la Energía organizados por Enerclub, Soria advirtió de la necesidad de hacer un «esfuerzo enorme» por reducir la dependencia energética española, por lo que el Gobierno no desaprovechará la oportunidad de buscar hidrocarburos «allí donde haya una posibilidad de ver si podemos o no podemos hacer investigaciones o prospecciones», con el fin de lograr un sistema energético seguro, sostenible financiera y medioambientalmente y equilibrado.

Sin citar expresamente la búsqueda de crudo en Canarias ni de hidrocarburos no convencionales en el resto de España, el ministro dijo que no habrá «ningún complejo a la hora de autorizar prospecciones de petróleo» ni «ningún complejo a la hora de autorizar prospecciones de gas, incluidas tecnologías que están dando resultados importantes en otros países», en alusión al «fracking» o fracturación hidráulica.

Según aseguró el ministro el hallazgo de hidrocarburos permitiría reducir el déficit de la balanza comercial española y añadió que todas las autorizaciones tendrán que cumplir con la legislación española y europea en materia medioambiental, que, indicó, son las más «fuertes», «potentes» y «nítidas» del mundo.

Tampoco habrá «ningún complejo para que los reactores nucleares puedan seguir operando en España siempre que cumplan las condiciones del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)», señaló.

Antes de participar en el acto, Soria ratificó la «predisposición» de su departamento a prolongar la vida útil de la central nuclear de Garoña si se cumplen las condiciones de seguridad, si bien aseguró que el Ejecutivo no está «negociando nada» con las eléctricas.

«No estamos negociando nada», afirmó Soria. No obstante, recordó que su departamento habla «continuamente» con todas las empresas del sector eléctrico, pero consideró que esto «no significa negociar».

Asimismo, apostó de forma «inequívoca» por las renovables y porque el carbón mantenga su papel en el mix energético español, puesto que «no sobra absolutamente ninguna» fuente de generación.

Durante su discurso posterior a la entrega de premios de Enerclub, Soria advirtió además de que «la realidad de nuestro modelo pone de manifiesto que no estamos ante un sistema sostenible ni económica ni financieramente», ya que el déficit de tarifa alcanzó un valor en términos acumulados de 27.000 millones de euros a cierre de 2012 y eso supone una «mala noticia», aunque aseguró que va a «seguir trabajando» para «atajar» su generación este año.

El titular de Industria reconoció que durante 2012 adoptaron medidas que no gustaron, pero que eran «necesarias» para encauzar el déficit de tarifa. Sin embargo, apuntó que, aunque no logró encauzar en 2012 el déficit, sí frenó que éste se convirtiera en un problema mayor.

De no haberse adoptado las medidas anunciadas por el Gobierno desde su llegada al poder, la deuda eléctrica rondaría en la actualidad los 32.000 millones de euros, lo que, sumado a un aumento del desajuste de «entre 8.000 y 9.000 millones de euros» en 2013 en caso de no haber actuado, elevaría el déficit a cerca de 40.000 millones de euros.

En esta línea, Soria indicó que el Gobierno persigue «siempre el interés general» y ello provoca que sus decisiones coincidan con los intereses de las empresas y otras veces no.

Nuclenor dice haber cumplido las exigencias impuestas por el CSN

El CSN aprobó en pleno exigir a la central nuclear el cumplimiento de los límites y condiciones impuestos en la autorización de explotación vigente, así como de las Instrucciones Técnicas Complementarias asociadas a la parada y descarga del combustible del reactor, efectuada en diciembre pasado, y a las pruebas de resistencia realizadas tras el suceso de Fukushima.

El órgano de control nuclear justificaba su petición en el hecho de que «jurídicamente» la planta no ha cesado su actividad porque, salvo que el Ministerio de Industria cambie su criterio, el cese no se producirá hasta el 6 de julio de este año.

Fuentes de Nuclenor aseguraron que la central nuclear de Santa María de Garoña continúa en un «escenario de cierre y predesmantelamiento de la instalación» desde que se parara el reactor en diciembre del 2012.

Sin embargo, reconocieron que es el Ministerio el que debe corroborar el cierre administrativo de la central burgalesa, aunque previamente el CSN debe emitir un informe favorable del plan de desmantelamiento que ya presentó Nuclenor.

Precisó que el informe sería paralelo a las actividades de vigilancia anunciadas esta misma semana por el CSN, que indicaba que se hará un seguimiento de Garoña como si siguiera funcionando, puesto que no se produjo su cierre formal.

Ante este anunciado «refuerzo de la vigilancia», desde Nuclenor insistieron en que continúan apostando por la seguridad de la planta y que se llevaron a cabo todas las actuaciones que en cada momento han sido exigidas por el CSN e, incluso, algunas mejoras más.

En este sentido, en cuanto a las recomendaciones realizadas tras las pruebas de resistencia a raíz del suceso de Fukushima, fuentes de Nuclenor señalaron que se ejecutaron ya la mayoría, como la mejora de los sistemas contra incendios o de las estructuras de respuesta sísmica.

Reconocieron, no obstante, que quedan pendientes algunas actuaciones programadas a largo plazo que quedaron suspendidas, no en el momento de la parada de la central en diciembre, sino cuando se fijó el cierre de la instalación para julio de 2013, cuando espira la licencia de actividad de la planta.

Desde Nuclenor insistieron en que, en estos momentos y sin querer entrar a valorar los supuestos contactos entre el Gobierno y las eléctricas, su único escenario es el del «cierre», iniciado en diciembre con la parada del reactor.

Nuclenor dice haber cumplido las exigencias impuestas por el CSN

El CSN aprobó en pleno exigir a la central nuclear el cumplimiento de los límites y condiciones impuestos en la autorización de explotación vigente, así como de las Instrucciones Técnicas Complementarias asociadas a la parada y descarga del combustible del reactor, efectuada en diciembre pasado, y a las pruebas de resistencia realizadas tras el suceso de Fukushima.

El órgano de control nuclear justificaba su petición en el hecho de que «jurídicamente» la planta no ha cesado su actividad porque, salvo que el Ministerio de Industria cambie su criterio, el cese no se producirá hasta el 6 de julio de este año.

Fuentes de Nuclenor aseguraron que la central nuclear de Santa María de Garoña continúa en un «escenario de cierre y predesmantelamiento de la instalación» desde que se parara el reactor en diciembre del 2012.

Sin embargo, reconocieron que es el Ministerio el que debe corroborar el cierre administrativo de la central burgalesa, aunque previamente el CSN debe emitir un informe favorable del plan de desmantelamiento que ya presentó Nuclenor.

Precisó que el informe sería paralelo a las actividades de vigilancia anunciadas esta misma semana por el CSN, que indicaba que se hará un seguimiento de Garoña como si siguiera funcionando, puesto que no se produjo su cierre formal.

Ante este anunciado «refuerzo de la vigilancia», desde Nuclenor insistieron en que continúan apostando por la seguridad de la planta y que se llevaron a cabo todas las actuaciones que en cada momento han sido exigidas por el CSN e, incluso, algunas mejoras más.

En este sentido, en cuanto a las recomendaciones realizadas tras las pruebas de resistencia a raíz del suceso de Fukushima, fuentes de Nuclenor señalaron que se ejecutaron ya la mayoría, como la mejora de los sistemas contra incendios o de las estructuras de respuesta sísmica.

Reconocieron, no obstante, que quedan pendientes algunas actuaciones programadas a largo plazo que quedaron suspendidas, no en el momento de la parada de la central en diciembre, sino cuando se fijó el cierre de la instalación para julio de 2013, cuando espira la licencia de actividad de la planta.

Desde Nuclenor insistieron en que, en estos momentos y sin querer entrar a valorar los supuestos contactos entre el Gobierno y las eléctricas, su único escenario es el del «cierre», iniciado en diciembre con la parada del reactor.

Nuclenor dice haber cumplido las exigencias impuestas por el CSN

El CSN aprobó en pleno exigir a la central nuclear el cumplimiento de los límites y condiciones impuestos en la autorización de explotación vigente, así como de las Instrucciones Técnicas Complementarias asociadas a la parada y descarga del combustible del reactor, efectuada en diciembre pasado, y a las pruebas de resistencia realizadas tras el suceso de Fukushima.

El órgano de control nuclear justificaba su petición en el hecho de que «jurídicamente» la planta no ha cesado su actividad porque, salvo que el Ministerio de Industria cambie su criterio, el cese no se producirá hasta el 6 de julio de este año.

Fuentes de Nuclenor aseguraron que la central nuclear de Santa María de Garoña continúa en un «escenario de cierre y predesmantelamiento de la instalación» desde que se parara el reactor en diciembre del 2012.

Sin embargo, reconocieron que es el Ministerio el que debe corroborar el cierre administrativo de la central burgalesa, aunque previamente el CSN debe emitir un informe favorable del plan de desmantelamiento que ya presentó Nuclenor.

Precisó que el informe sería paralelo a las actividades de vigilancia anunciadas esta misma semana por el CSN, que indicaba que se hará un seguimiento de Garoña como si siguiera funcionando, puesto que no se produjo su cierre formal.

Ante este anunciado «refuerzo de la vigilancia», desde Nuclenor insistieron en que continúan apostando por la seguridad de la planta y que se llevaron a cabo todas las actuaciones que en cada momento han sido exigidas por el CSN e, incluso, algunas mejoras más.

En este sentido, en cuanto a las recomendaciones realizadas tras las pruebas de resistencia a raíz del suceso de Fukushima, fuentes de Nuclenor señalaron que se ejecutaron ya la mayoría, como la mejora de los sistemas contra incendios o de las estructuras de respuesta sísmica.

Reconocieron, no obstante, que quedan pendientes algunas actuaciones programadas a largo plazo que quedaron suspendidas, no en el momento de la parada de la central en diciembre, sino cuando se fijó el cierre de la instalación para julio de 2013, cuando espira la licencia de actividad de la planta.

Desde Nuclenor insistieron en que, en estos momentos y sin querer entrar a valorar los supuestos contactos entre el Gobierno y las eléctricas, su único escenario es el del «cierre», iniciado en diciembre con la parada del reactor.

E.ON vende su accionariado en la nuclear finlandesa Fennovoima

La transacción, cuyos detalles financieros no trascendieron, convierte a Voimaosakeyhtiö SF, hasta ahora el propietario mayoritario de Fennovoima, en el único accionista de la tercera compañía nuclear de Finlandia.

La operación se produce después de que E.ON anunciase en octubre pasado su intención de vender todos sus negocios en Finlandia, incluida su participación en Fennovoima, para concentrar en Suecia y Dinamarca sus operaciones en el mercado nórdico.

Voimaosakeyhtiö SF es un consorcio formado por 61 empresas industriales y eléctricas finlandesas creado en 2006 con el objetivo de generar energía para suministrarla a sus propietarios a precio de coste.

El consorcio fundó un año más tarde la compañía Fennovoima junto a la eléctrica alemana E.ON y solicitó la autorización del Gobierno finlandés para construir una nueva central nuclear en el país nórdico.

En 2010, el Ejecutivo de Helsinki autorizó la construcción de dos plantas atómicas, una de ellas la de Fennovoima, a fin de reducir su dependencia energética y generar el cien por ciento de la electricidad que consume el país.

La compañía tiene previsto adjudicar antes de final de año la construcción de la nueva planta, que se llamará Hanhikivi 1 y estará ubicada en la localidad de Pyhäjoki, en la costa noroeste de Finlandia.

Los dos proyectos que optan a la adjudicación son el del grupo francés Areva, que propuso instalar un Reactor Europeo Presurizado (EPR), y el del japonés Toshiba, con un reactor avanzado de agua en ebullición (ABWR), ambos con una potencia de entre 1.500 y 2.000 megavatios.

Fennovoima tiene previsto invertir entre 4.000 y 6.000 millones de euros en la nueva central nuclear, la sexta que se construye en Finlandia, y según sus cálculos, debería estar terminada en 2020.

Actualmente, la compañía rival Teollisuuden Voima Oy (TVO) está levantando la quinta planta atómica del país, un proyecto adjudicado al consorcio franco-alemán Areva-Siemens que arrastra un retraso de casi siete años y cuyo coste se duplicó respecto a los 3.000 millones de euros presupuestados inicialmente.