Ensamblan un componente hecho en España en el dispositivo JT-60 de fusión nuclear en Japón

El JT-60 es un proyecto conjunto entre la Unión Europea y Japón, con un coste aproximado de unos 350 millones de euros, que está previsto que empiece a operar en 2019 y cuyos resultados se espera que contribuyan al desarrollo del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER).

El proyecto ITER, que nació en 2006, es un programa cuyo objetivo es el de construir una unidad de fusión en Caradache (en el sur de Francia) y en el que participan actualmente la Unión Europea, Estados Unidos, China, Rusia, la India, Japón y Corea del Sur.

La pieza instalada es una gran vasija de vacío diseñado íntegramente por el Centro de Investigación Medioambientales y Tecnologías (CIEMAT), financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad y fabricada por la empresa española IDESA, con sede en Avilés.

La vasija, de 12 metros de diámetro y 220 toneladas de peso, envuelve el dispositivo de fusión para mantenerlo al vacío (con una presión cien millones de veces por debajo de la atmosférica) y fue diseñado para que, al someterse a grandes diferencias de temperatura, no se deforme y provoque la pérdida de vacío.

Tanto el JT-60 como el proyecto ITER pretenden acelerar el desarrollo de la tecnología que permita fusionar átomos de dos isótopos del hidrógeno, lo que produciría una enorme cantidad de energía y generaría residuos nucleares de muy baja intensidad.

El proceso requiere calentar el hidrógeno a temperaturas superiores a los 100 millones de grados centígrados y comprimir el plasma resultante de modo uniforme mediante un complicado proceso de confinamiento magnético.

Japón confirma que el apagón en Fukushima-1 se debió a una rata

Aunque la semana pasada ya apuntó a una rata como posible causa del apagón en Fukushima, debido a que los operarios encontraron su cadáver calcinado junto a un centro de control instalado a las afueras del edificio principal, ahora lo confirmó, indicando que desató un cortocircuito al roer los cables expuestos.

Según TEPCO, el apagón eléctrico tuvo lugar alrededor de las 19.00 horas del 18 de marzo (11.00 horas en España) y dejó fuera de servicio los sistemas de refrigeración de los reactores uno, tres y cuatro y de uno que asiste a toda la central nuclear.

Los sistemas de refrigeración se encargan, principalmente, de mantener a una temperatura segura, por debajo de los 65 grados centígrados, las barras de combustible gastadas que se almacenan en las piscinas de cada reactor nuclear.

La compañía eléctrica aseveró que la temperatura más alta que llegó a detectar en la central nuclear a raíz del fallo en los sistemas de refrigeración fue de 30 grados centígrados en el reactor cuatro, por lo que no se sobrepasaron los límites legales.

A raíz de este incidente, el Gobierno de Shinzo Abe ordenó a TEPCO que garantice la existencia de múltiples fuentes de energía para Fukushima y que mejor su sistema de prevención de riesgos.

El Gobierno explicó que su intención es recuperar la confianza de la población en la gestión de las crisis relacionadas con dicha central nuclear, de acuerdo con la televisión pública NHK.

El 11 de marzo de 2011 un terremoto de nueve grados en la escala de Richter sacudió la prefectura japonesa de Fukushisma, ubicada en el noreste de Japón, provocando un gran tsunami que impactó contra la central nuclear, dando lugar a una grave crisis.

A causa del desastre natural, se produjeron explosiones de hidrógeno en unos reactores y en otros se fundió parcialmente el núcleo de las barras de combustible gastadas, liberando gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera.

El Gobierno ordena a TEPCO que garantice la existencia de múltiples fuentes de energía para Fukushima

En una rueda de prensa, el jefe de Gabinete, Yoshihide Suga, informó de que el Gobierno ordenó a TEPCO garantizar el suministro energético de la central nuclear y mejorar su sistema de prevención de riesgos.

Suga explicó que la intención de las autoridades japonesas es recuperar la confianza de la población en la gestión de las crisis relacionadas con dicha central nuclear, según informó la televisión pública NHK.

Esta decisión llega después de que el pasado lunes un apagón eléctrico dejara fuera de servicio durante 29 horas los sistemas de refrigeración de los reactores uno, tres y cuatro y de uno que asiste a toda la central nuclear.

Los sistemas de refrigeración se encargan, principalmente, de mantener a una temperatura segura –por debajo de los 65 grados centígrados– las barras de combustible gastadas que se almacenan en las piscinas de cada reactor nuclear.

La compañía eléctrica aseveró que la temperatura más alta que llegó a detectar en la central nuclear a raíz del fallo en los sistemas de refrigeración fue de 30 grados centígrados en el reactor cuatro, por lo que no se sobrepasaron los límites legales.

TEPCO atribuyó la causa del apagón a una rata, explicando que sus operarios encontraron el cadáver calcinado de un pequeño animal junto a un centro de control instalado a las afueras del edificio principal.

El 11 de marzo de 2011 un terremoto de nueve grados en la escala de Richter sacudió la prefectura japonesa de Fukushisma, ubicada en el noreste de Japón, provocando un gran tsunami que impactó contra la central nuclear, dando lugar a una grave crisis.

A causa del desastre natural, se produjeron explosiones de hidrógeno en unos reactores y en otros se fundió parcialmente el núcleo de las barras de combustible gastadas, liberando gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera.

Enresa adjudica tres contratos de ingeniería del ATC de Villar de Cañas por 23,8 millones de euros

El mayor contrato, correspondiente a la ingeniería principal, se lo ha llevado por 17,8 millones de euros un consorcio formado por la estadounidense Westinghouse, Técnicas Reunidas y Ghesa, mientras que Iberdrola y Gas Natural se han adjudicado conjuntamente otros dos contratos por 6 millones de euros, informaron fuentes del sector.

El consorcio formado por Iberdrola y Gas Natural Fenosa se hará cargo de la ingeniería de módulo del almacén de bultos de residuos de media actividad (2,8 millones), y del almacén de espera de contenedores (3,2 millones), indicaron las fuentes.

Ambos consorcios se presentaron a los tres concursos, licitados el pasado 12 de septiembre, y la fecha prevista para la formalización de los contratos, según Enresa, es el 30 de abril próximo.

La ubicación del ATC en Villar de Cañas se decidió en el último Consejo de Ministros de 2011 y desde entonces se han realizado distintos trámites preceptivos para poder empezar a construir el almacén nuclear.

El mes pasado Enresa anunció que los sondeos y estudios geofísicos llevados a cabo en los terrenos sobre los que se asentará el almacén de residuos avalan su idoneidad y, según los plazos que maneja, el ATC estaría operativo en 2017.

TEPCO restaura el sistema de refrigeración de los reactores de la central nuclear de Fukushima

Según TEPCO, el apagón eléctrico tuvo lugar alrededor de las 19.00 horas del lunes (11.00 horas en España) por causas que aún se desconocen y dejó fuera de servicio los sistemas de refrigeración de los reactores uno, tres y cuatro y de uno que asiste a toda la central nuclear.

Los sistemas de refrigeración se encargan, principalmente, de mantener a una temperatura segura, por debajo de los 65 grados centígrados, las barras de combustible gastadas que se almacenan en las piscinas de cada reactor nuclear.

No obstante, el fallo eléctrico no impidió que los operarios de TEPCO siguieran inyectando refrigerante a los reactores nucleares dañados a través de un sistema externo, según ha informado la televisión pública NHK.

TEPCO indicó que a primera hora del miércoles consiguió reparar el sistema de refrigeración de la piscina que abastece a todo el complejo, que es la que alberga mayor número de barras de combustible gastadas. Los otros tres fueron reparados después.

La compañía eléctrica aseveró que la temperatura más alta que llegó a detectar en la central nuclear a raíz del fallo en los sistemas de refrigeración fue de 30 grados centígrados en el reactor cuatro, por lo que no se sobrepasaron los límites legales.

El 11 de marzo de 2011 un terremoto de nueve grados en la escala de Richter sacudió la prefectura japonesa de Fukushisma, ubicada en el noreste de Japón, provocando un gran tsunami que impactó contra la central nuclear, dando lugar a una grave crisis.

A causa del desastre natural, se produjeron explosiones de hidrógeno en unos reactores y en otros se fundió parcialmente el núcleo de las barras de combustible gastadas, liberando gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera.

Un apagón suspende el sistema de refrigeración de Fukushima

TEPCO informó de que el apagón eléctrico tuvo lugar alrededor de las 19.00 horas del lunes por causas que aún se desconocen y dejó fuera de servicio el sistema de refrigeración de los reactores uno, tres y cuatro.

El sistema de refrigeración se encarga, principalmente de mantener a una temperatura segura las barras de combustible gastadas que se almacenan en las piscinas de los reactores nucleares. De momento, ya alcanzaron los 25 grados centígrados.

La compañía eléctrica calculó que las barras de combustible tardarán unos cuatro días en alcanzar el límite de los 65 grados centígrados, a partir del cual podrían empezar a emitir partículas radiactivas a la atmósfera.

No obstante, aclaró que el fallo eléctrico no impidió que los operarios de TEPCO sigan inyectando refrigerante a los reactores nucleares dañados a través de un sistema externo, según informó la televisión pública NHK.

La compañía eléctrica adelantó que comenzará con las tareas de reparación del sistema de refrigeración una vez que averigüe la causa del apagón, aunque no dio una fecha aproximada.

El 11 de marzo de 2011 un terremoto de nueve grados en la escala de Richter sacudió la prefectura japonesa de Fukushisma, provocando un gran tsunami que impactó contra la central nuclear, dando lugar a una grave crisis.

A causa del desastre natural, se produjeron explosiones de hidrógeno en algunos reactores y en otros se fundió parcialmente el núcleo de las barras de combustible gastadas, liberando gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera.

La Eurocámara pide mejoras en la seguridad de las centrales nucleares

Los diputados insistieron en que los operadores nucleares deben contar con los medios financieros, incluidos seguros y otros instrumentos, que les permitan cubrir todos los costes de los que serían responsables por daños causados a las personas y al medio ambiente en caso de accidente, según informó la institución.

El texto aprobado por el Parlamento aclara que «las pruebas de resistencia realizadas muestran que es necesario integrar mejoras específicas en la seguridad de las centrales nucleares», y pidió una implantación urgente de las estas medidas.

Los diputados consideraron que el Grupo de Reguladores para la Seguridad Nuclear en Europa (Ensreg) debe asumir el liderazgo en la implantación de las recomendaciones realizadas por la Comisión Europea, aunque subrayaron que los costes de tales mejoras deben ser asumidos por las propias centrales nucleares, y no por los contribuyentes.

La Eurocámara mostró su conformidad con que se revise la directiva sobre seguridad nuclear, que consideró debe ser ambiciosa e incluir cambios sustanciales.

Por último, el texto destacó que las pruebas de resistencia realizadas tienen un alcance limitado y no pueden sustituir a las revisiones realizadas en las centrales nucleares bajo la supervisión de los Estados miembros. Es necesario, por tanto, tomar medidas para limitar los efectos que podría tener sobre las personas un posible accidente nuclear. Se calcula que sólo en la Unión Europea existen 47 plantas nucleares con 111 reactores situados en zonas donde habitan más de 100.000 personas en un radio de 30 Km.

En esta línea, la Cámara aprobó, por 315 votos frente a 282, una enmienda que hace hincapié en que las pruebas de resistencia son incompletas y que no se han tenido en cuenta riesgos como sucesos secundarios, deterioro del material, errores humanos, fallos específicos dentro de las vasijas de los reactores y otras deficiencias. Por ello, sotienen que, aunque se supere la prueba de resistencia no está garantizada la seguridad de una central nuclear.

El Plan de Emergencia Exterior de Burgos se mantiene operativo al igual que ocurre en los periodos para la recarga del combustible

La reunión, celebrada en la Subdelegación del Gobierno, realizó una evaluación de su implantación en 2012 y la actividad para el presente año, además de analizarse la operatividad del Penbu en relación con la situación actual de la central nuclear de Santa María de Garoña.

A este respecto, el Plan de Emergencia Exterior estará operativo en todos sus aspectos en una situación similar a los periodos de recarga de combustible, informaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno.

La reunión, presidida por el subdelegado del Gobierno en Burgos, José María Arribas, y a la que asistió su homólogo en Álava, Antonio Sáenz de Santamaría, abordó las actividades que se desarrollarán este ejercicio.

En concreto, se prevé realizar cursos de formación básica para actuantes de los planes de emergencia, jornadas previas a ejercicios y activaciones de instalaciones, ejercicios de activación del Centro de Coordinación Operativa, planes de actuación municipal en Emergencia Nuclear, controles de acceso, estaciones de Clasificación y descontaminación y el seguimiento de un simulacro coincidiendo con el Plan de Emergencia Interior de la central de Santa María de Garoña.

Además, en la reunión se informó de que en las últimas semanas se firmaron los convenios de colaboración entre el Ministerio del Interior y los ayuntamientos de la provincia de Burgos que cuentan con Estación de Clasificación y Descontaminación (ECD): Medina de Pomar, Miranda de Ebro, Busto de Bureba y Briviesca.

En virtud de estos convenios, que tienen una vigencia de dos años (2013 y 2014), cada municipio recibirá un máximo de 5.000 euros anuales para la financiación de las labores de actualización de los equipamientos y mantenimiento de las instalaciones.

Los municipios en áreas nucleares ven a Nuclenor comprometida con el futuro en la zona ante el posible escenario de cierre de Garoña

Según ha asegurado el gerente de AMAC, Mariano Vila D’Adabal, el titular de Garoña está dispuesto a implicarse en la zona durante y después del cierre, un escenario con el que trabajan. De hecho, ha señalado que la empresa dispone de un estudio en el que se cuantifican los impactos en términos de empleo y en la economía local. «Ha habido una respuesta positiva para implicarse», ha destacado.

Además, ha añadido que Nuclenor les ha apuntado que su «interés por seguir existiendo» para lo que estarían estudiando otras posibilidades industriales. «Esto abre la posibilidad a otras alternativas en la zona, aunque está aún muy verde», ha manifestado.

Por otro lado, AMAC está pendiente de una reunión con el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, para abordar, entre otros temas, el desarrollo económico alternativo en las zonas nucleares y, especialmente en el área de influencia de las centrales de José Cabrera (Zorita) y Santa María de Garoña.

Vila D’Adabal ha celebrado que Nuclenor se ha comprometido a colaborar, a informar a AMAC de la evolución de los acontecimientos, a estudiar las posibles alternativas para que el impacto en la zona sea «el menor posible», y les ha expresado su «voluntad de seguir existiendo en la zona».

En todo caso, ha recordado que pese al escenario de cierre con el que trabaja la planta atómica, su manual de operación es el de funcionamiento, por lo que podría reanudar la actividad «mañana mismo».

Por otro lado, el gerente de AMAC ha anunciado que el próximo 2 de abril mantendrán una reunión con el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, a quien pedirán la creación de una mesa que sirva de marco de trabajo y en la que estén «todos los actores» del ámbito nuclear, como el Ministerio, Enresa, Protección Civil y Emergencias, AMAC, etcétera para «evitar tener que ir a cada ventanilla por separado».

En esta reunión hablarán con el secretario de Estado sobre los planes de emergencia y el futuro nuclear y harán especial hincapié en conversar sobre el entorno en Zorita y Garoña. «En Zorita nadie ha hecho nada y se nota mucho el cierre de la actividad industrial y, sobre Garoña, hablaremos por si acaso; para que no suceda lo mismo», ha añadido, al tiempo que ha insistido en que el anunciado ‘plan Garoña’ «está muerto».

Finalmente, AMAC reclamará al Ministerio un fondo para la diversificación económica que suponga hasta un 25 por ciento más de la asignación de 100 millones de euros a los municipios en áreas nucleares, siempre y cuando se destinen al desarrollo económico y la mejora del medio ambiente, así como para la creación de riqueza futura. «Son fondos extra a los 100 millones actuales», ha precisado.

El primer ministro japonés afirma que la nación saldrá reforzada del accidente nuclear de Fukushima

El seísmo de 9,0 grados registrado a las 14.02 horas (07.46 en España) del 11 de marzo de 2011, conocido como el Gran Terremoto del Este de Japón y del que este lunes se cumplieron dos años, desencadenó un gigantesco tsunami de 30 metros de altura que arrasó la costa este del país y dañó de forma irreparable la central nuclear de Fukushima hasta provocar una grave crisis nuclear.

Cerca de 19.000 personas murieron y unas 315.000 tuvieron que ser evacuadas, muchas de ellas por la amenaza de radiación en las zonas próximas a la central nuclear.

La catástrofe de Fukushima, la más grave desde Chernobil (Ucrania) en 1986, provocó la parada de los cuatro reactores de la planta, lo que llevó al encendido de los reactores de emergencia. Sin embargo, éstos fueron destruidos por las olas del tsunami provocando la fusión parcial de los núcleos de las barras de combustible gastadas, liberando gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera, y la necesidad de crear una zona de exclusión de veinte kilómetros alrededor de la planta debido a la contaminación nuclear, lo que obligó a la evacuación de unas 80.000 personas.

No obstante, según informó posteriormente el Gobierno local, las personas que residían fuera de la zona de exclusión en Fukushima estuvieron expuestas a una radiación de 19 milisieverts en los cuatro meses siguientes a que la central nuclear fuese destruida por el terremoto y posterior tsunami. La Comisión Internacional de Protección Radiológica (CIPR) recomienda que la exposición se mantenga por debajo de 20 milisieverts al año durante el periodo siguiente a la fase de emergencia de un accidente.

El desastre desató las alarmas en la sociedad y en la clase política japonesa sobre los riesgos que conllevan las plantas nucleares instaladas en las zonas costeras. El propio director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano, aseguró en su día que la crisis de Fukushima no solo se debió a un desastre natural. En opinión del máximo responsable de la agencia nuclear de Naciones Unidas, los canales de mando no estaban lo suficientemente definidos y los planes de respuesta no se ajustaban a la realidad.

«Nuestros antepasados superaron muchísimas dificultades y salieron de ellas cada vez más reforzados», declaró Abe, durante los actos conmemorativos con motivo del segundo aniversario de la catástrofe, a los que también asistieron el emperador Akihito y la emperatriz Michiko.

Abe asumió la presidencia del país el pasado mes de diciembre, prometiendo restablecer la dañada economía japonesa y restaurar el orgullo nacional. «Ésta es otra oportunidad para dar un paso hacia adelante, juntando nuestras manos», añadió. El primer ministro también publicó un anuncio en los periódicos en lengua inglesa ensalzando las virtudes del reforzado «nuevo Japón» después del 11 de marzo de 2011.

Sin embargo, dos años después de la tragedia, cerca de 300.000 personas continúan viviendo en hogares temporales y muchas de ellas todavía no han podido encontrar un trabajo fijo tras el tsunami.

Además, las tareas de reconstrucción en las zonas afectadas son lentas e irregulares, condicionadas muchas veces al peligro de amenaza de radiación. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud presentado el pasado mes de febrero, los residentes de las zonas más cercanas a Fukushima tendrán más riesgo de padecer ciertos tipo de cáncer que el resto de la población japonesa.

«La reconstrucción es una batalla contra el tiempo», declaró Abe en una conferencia de prensa. «Mi gabinete, por su parte, se compromete a acelerar los trabajos de reconstrucción», aseguró. Abe aumentó el presupuesto para las tareas de reconstrucción a unos 217.000 millones de euros.

La ARN promete «hacer todo lo necesario» para evitar accidentes como el de Fukushima

Por su parte, el director de la Autoridad de Regulación Nuclear (ARN) de Japón, Shunichi Tanaka, prometió «hacer todo lo necesario» para evitar otro accidente como el ocurrido el 11 de marzo de 2011 en la central de Fukushima.

En una comparecencia ante los 300 empleados de la ARN, coincidiendo con el segundo aniversario del accidente nuclear, Tanaka leyó un correo electrónico enviado por el director de una escuela primaria de la ciudad de Namie, en el que describe los efectos del mismo.

En concreto, señaló que los niños de Namie no han podido volver a sus hogares ni a su colegios en dos años debido a los altos niveles de radiactividad que aún hoy se registran en la prefectura japonesa de Fukushima.

Tras ello, Tanaka instó a sus trabajadores a «hacer todo lo necesario» para evitar un accidente nuclear como el de Fukushima, subrayando que sus efectos se prolongan durante varios años, según informó la televisión pública NHK.

Desde su creación, la ARN se dedicó a elaborar estudios sobre la seguridad de las centrales nucleares japonesas y a redactar nuevas normas para garantizarla, pero todavía no se implementaron porque es necesario preparar al personal.