El PSOE cree que el cierre de Garoña es una oportunidad para «producir más y quemar carbón nacional»

López reveló que su formación política pedirá explicaciones al Partido Popular para ver «qué se ha hecho en relación con Garoña».

Si cierra Garoña, dijo en alusión al carbón, «será una oportunidad para una fuente de energía autóctona que es clave para Castilla y León», puesto que puede propiciar un aumento del consumo del carbón autóctono.

Si esa situación se produce, «a pesar de las chapuzas del PP», apostilló, será «una oportunidad para el carbón» y así lo exigirán.

Por su parte, el coordinador regional de IU en Castilla y León, José María González, afirmó que el PP «engaña» cuando dice que la clausura se debe a causas económicas y vinculó las razones del cierre de la centra nuclear de Garoña a la seguridad y a las inversiones que precisa la instalación para cumplir las nuevas normativas.

González, en una rueda de prensa acompañado del secretario regional de la UGT, Agustín Prieto, mostró su alegría de que «por fin» se vaya a producir el cierre de la planta nuclear burgalesa y consideró que ya se corrieron «bastantes riesgos» por parte de la ciudadanía.

«Por fin, en la espesura del humo que el PP y Nuclenor (empresa propietaria de la planta nuclear) ha intentado echar sobre el obligado cierre de Garoña se vaya abriendo un espacio cercano al cierre», recalcó González. Sin embargo, advirtió de que «la última campana al vuelo» se echará el próximo día 6, cuando se produzca el cierre definitivo.

El líder de IU exigió a la Junta de Castilla y León que «ponga sobre la mesa» un plan alternativo de reindustrialización y medidas que supongan alternativas para la zona de Garoña, en el norte de Burgos, para compensar el cierre de la instalación cuando acabe el desmantelamiento y crear empleo.

González consideró que la pérdida de empleo no sólo afecta a los empleados actuales, muchos de los cuales, dada su edad media, continuarán trabajando hasta el desmantelamiento total de la instalación, sino que el problema es «el futuro de las demás generaciones», por lo que exigió la implicación de un plan con recursos económicos.

González reclamó también al Ejecutivo central que tome medidas en este sentido, ya que el plan «teórico» del anterior gobierno socialista no se llegó a poner en marcha porque «el PP acabó con él» y «si se quiere que el cerezo de fruta, hay que plantarlo ahora».

El secretario regional de la UGT, Agustín Prieto, mostró su «preocupación» ante el cierre de la planta nuclear burgalesa «por la destrucción de empleo que supone, mucho más en la situación actual» y abogó por la continuidad de la central siempre y cuando sea segura y se cumplan los requisitos en esta cuestión, que es «la más importante».

Prieto insistió en que si la central nuclear se cierra tiene que articularse un plan industrial que evite la destrucción de empleo en la comarca del Valle de Tobalina, como había propuesto el Gobierno que presidía José Luis Rodríguez Zapatero cuando acuerdo el cierre de la instalación para este año, un plan que «no se empezó a desarrollar».

«Si se hubieran hecho los deberes, se vería que el empleo indirecto, que es mucho, se vería resuelto y no habría tanto rechazo», dijo Prieto.

Pero el sindicalista consideró que «no se ha hecho nada» y reclamó alternativas en la comarca y exigió que se tomen medidas «con la mayor rapidez posible», algo que no se hizo en «época de bonanza», por lo que insistió en que se haga ahora para que haya beneficios en el futuro.

Castilla y León es «optimista» porque ningún paso es «irreversible»

Por otro lado, el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, realizó un llamamiento a la «responsabilidad» de Nuclenor y Gobierno de España para asegurar que Garoña siga activa mientras sea segura, al tiempo que recordó que el Gobierno regional es «optimista» porque ningún paso de los dados hasta ahora es «irreversible», aunque reconoció que la situación es «complicada» porque «el tiempo se agota.

«Al Gobierno de Castilla y León no nos mueve para nada la cuenta de resultados de la empresa ni una defensa de la energía nuclear, nos mueve que siempre que sea segura se puedan mantener 1.000 puestos de trabajo«, aseveró, tras lo que criticó que «algunos» celebren «determinados vaivenes» y añadió que «siempre que sea segura apoyamos la continuidad».

De este modo, De Santiago-Juárez aseguró que la Junta «va a esperar» con «optimismo y prudencia» la decisión final, al tiempo que aseguró que presentará alegaciones al posible cierre. «Mientras hay vida hay esperanza y 17 días dan para mucho», concluyó.

El PSOE cree que el cierre de Garoña es una oportunidad para «producir más y quemar carbón nacional»

López reveló que su formación política pedirá explicaciones al Partido Popular para ver «qué se ha hecho en relación con Garoña».

Si cierra Garoña, dijo en alusión al carbón, «será una oportunidad para una fuente de energía autóctona que es clave para Castilla y León», puesto que puede propiciar un aumento del consumo del carbón autóctono.

Si esa situación se produce, «a pesar de las chapuzas del PP», apostilló, será «una oportunidad para el carbón» y así lo exigirán.

Por su parte, el coordinador regional de IU en Castilla y León, José María González, afirmó que el PP «engaña» cuando dice que la clausura se debe a causas económicas y vinculó las razones del cierre de la centra nuclear de Garoña a la seguridad y a las inversiones que precisa la instalación para cumplir las nuevas normativas.

González, en una rueda de prensa acompañado del secretario regional de la UGT, Agustín Prieto, mostró su alegría de que «por fin» se vaya a producir el cierre de la planta nuclear burgalesa y consideró que ya se corrieron «bastantes riesgos» por parte de la ciudadanía.

«Por fin, en la espesura del humo que el PP y Nuclenor (empresa propietaria de la planta nuclear) ha intentado echar sobre el obligado cierre de Garoña se vaya abriendo un espacio cercano al cierre», recalcó González. Sin embargo, advirtió de que «la última campana al vuelo» se echará el próximo día 6, cuando se produzca el cierre definitivo.

El líder de IU exigió a la Junta de Castilla y León que «ponga sobre la mesa» un plan alternativo de reindustrialización y medidas que supongan alternativas para la zona de Garoña, en el norte de Burgos, para compensar el cierre de la instalación cuando acabe el desmantelamiento y crear empleo.

González consideró que la pérdida de empleo no sólo afecta a los empleados actuales, muchos de los cuales, dada su edad media, continuarán trabajando hasta el desmantelamiento total de la instalación, sino que el problema es «el futuro de las demás generaciones», por lo que exigió la implicación de un plan con recursos económicos.

González reclamó también al Ejecutivo central que tome medidas en este sentido, ya que el plan «teórico» del anterior gobierno socialista no se llegó a poner en marcha porque «el PP acabó con él» y «si se quiere que el cerezo de fruta, hay que plantarlo ahora».

El secretario regional de la UGT, Agustín Prieto, mostró su «preocupación» ante el cierre de la planta nuclear burgalesa «por la destrucción de empleo que supone, mucho más en la situación actual» y abogó por la continuidad de la central siempre y cuando sea segura y se cumplan los requisitos en esta cuestión, que es «la más importante».

Prieto insistió en que si la central nuclear se cierra tiene que articularse un plan industrial que evite la destrucción de empleo en la comarca del Valle de Tobalina, como había propuesto el Gobierno que presidía José Luis Rodríguez Zapatero cuando acuerdo el cierre de la instalación para este año, un plan que «no se empezó a desarrollar».

«Si se hubieran hecho los deberes, se vería que el empleo indirecto, que es mucho, se vería resuelto y no habría tanto rechazo», dijo Prieto.

Pero el sindicalista consideró que «no se ha hecho nada» y reclamó alternativas en la comarca y exigió que se tomen medidas «con la mayor rapidez posible», algo que no se hizo en «época de bonanza», por lo que insistió en que se haga ahora para que haya beneficios en el futuro.

Castilla y León es «optimista» porque ningún paso es «irreversible»

Por otro lado, el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, realizó un llamamiento a la «responsabilidad» de Nuclenor y Gobierno de España para asegurar que Garoña siga activa mientras sea segura, al tiempo que recordó que el Gobierno regional es «optimista» porque ningún paso de los dados hasta ahora es «irreversible», aunque reconoció que la situación es «complicada» porque «el tiempo se agota.

«Al Gobierno de Castilla y León no nos mueve para nada la cuenta de resultados de la empresa ni una defensa de la energía nuclear, nos mueve que siempre que sea segura se puedan mantener 1.000 puestos de trabajo«, aseveró, tras lo que criticó que «algunos» celebren «determinados vaivenes» y añadió que «siempre que sea segura apoyamos la continuidad».

De este modo, De Santiago-Juárez aseguró que la Junta «va a esperar» con «optimismo y prudencia» la decisión final, al tiempo que aseguró que presentará alegaciones al posible cierre. «Mientras hay vida hay esperanza y 17 días dan para mucho», concluyó.

TEPCO detecta altos niveles de estroncio radiactivo en el agua subterránea que hay en Fukushima

En una rueda de prensa, operarios de TEPCO detallaron que detectaron niveles de estroncio 90 hasta 30 superiores a los límites legales, según sospechan, porque se transfirieron desde el núcleo dañado del reactor dos hasta el subsuelo, a través de las turbinas.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de nueve grados en la escala de Richter y un tsunami arrasaron la costa de la prefectura japonesa de Fukushima, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Ello provocó la liberación de una gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera. Desde entonces, operadores de TEPCO, que gestiona Fukushima, tratan de enfriar la central nuclear bombeando agua hacia sus seis reactores.

La gran cantidad de agua necesaria para devolver a Fukushima a niveles seguros de radiactividad obligó a construir tanques subterráneos para almacenar el agua contaminada, pero en los últimos meses se produjeron varias filtraciones.

Para solucionarlo, TEPCO propuso dar salida al agua radiactiva a través del océano, sin embargo, los pescadores locales y la comisión gubernamental se opusieron, esta última argumentando que sería impensable evacuar las 400 toneladas de agua que se filtran diariamente.

La alternativa que contempla la comisión gubernamental, por su parte, es construir una red de tuberías heladas en el subsuelo de Fukushima que formen una especie de «muro helado» que impida el paso del agua radiactiva.

TEPCO detecta altos niveles de estroncio radiactivo en el agua subterránea que hay en Fukushima

En una rueda de prensa, operarios de TEPCO detallaron que detectaron niveles de estroncio 90 hasta 30 superiores a los límites legales, según sospechan, porque se transfirieron desde el núcleo dañado del reactor dos hasta el subsuelo, a través de las turbinas.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de nueve grados en la escala de Richter y un tsunami arrasaron la costa de la prefectura japonesa de Fukushima, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Ello provocó la liberación de una gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera. Desde entonces, operadores de TEPCO, que gestiona Fukushima, tratan de enfriar la central nuclear bombeando agua hacia sus seis reactores.

La gran cantidad de agua necesaria para devolver a Fukushima a niveles seguros de radiactividad obligó a construir tanques subterráneos para almacenar el agua contaminada, pero en los últimos meses se produjeron varias filtraciones.

Para solucionarlo, TEPCO propuso dar salida al agua radiactiva a través del océano, sin embargo, los pescadores locales y la comisión gubernamental se opusieron, esta última argumentando que sería impensable evacuar las 400 toneladas de agua que se filtran diariamente.

La alternativa que contempla la comisión gubernamental, por su parte, es construir una red de tuberías heladas en el subsuelo de Fukushima que formen una especie de «muro helado» que impida el paso del agua radiactiva.

TEPCO detecta altos niveles de estroncio radiactivo en el agua subterránea que hay en Fukushima

En una rueda de prensa, operarios de TEPCO detallaron que detectaron niveles de estroncio 90 hasta 30 superiores a los límites legales, según sospechan, porque se transfirieron desde el núcleo dañado del reactor dos hasta el subsuelo, a través de las turbinas.

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de nueve grados en la escala de Richter y un tsunami arrasaron la costa de la prefectura japonesa de Fukushima, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Ello provocó la liberación de una gran cantidad de partículas radiactivas a la atmósfera. Desde entonces, operadores de TEPCO, que gestiona Fukushima, tratan de enfriar la central nuclear bombeando agua hacia sus seis reactores.

La gran cantidad de agua necesaria para devolver a Fukushima a niveles seguros de radiactividad obligó a construir tanques subterráneos para almacenar el agua contaminada, pero en los últimos meses se produjeron varias filtraciones.

Para solucionarlo, TEPCO propuso dar salida al agua radiactiva a través del océano, sin embargo, los pescadores locales y la comisión gubernamental se opusieron, esta última argumentando que sería impensable evacuar las 400 toneladas de agua que se filtran diariamente.

La alternativa que contempla la comisión gubernamental, por su parte, es construir una red de tuberías heladas en el subsuelo de Fukushima que formen una especie de «muro helado» que impida el paso del agua radiactiva.

El Gobierno confirma que decretará el cierre definitivo para Garoña

En una pregunta del diputado del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Pedro Azpiazu, sobre las intenciones del Gobierno en relación al futuro de la central nuclear, el ministro recordó que el pasado 16 de mayo, la propietaria de la central, Nuclenor, participada al 50% entre Endesa e Iberdrola, solicitó la modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de esa central, al objeto de que se le concediera un nuevo plazo para que pudiera presentar una solicitud de renovación de la autorización de la explotación por un periodo de un año, en el que la central se mantendría sin operar a potencia.

Pero, agregó el ministro, «esta modificación no ha podido ser conseguida por el Ministerio por la imposibilidad del cumplimiento de los plazos previstos en la ley que regula el procedimiento administrativo», a pesar de que el pasado 24 de mayo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) votó por mayoría a favor de conceder un nuevo plazo a esta central para poder considerar la prórroga.

En este sentido, Soria señaló que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, «con anterioridad al 6 de julio, el Ministerio deberá declarar mediante orden ministerial, el cese definitivo de explotación de esta central«. La tramitación de esta orden, añadió, incluye la revisión de la documentación del expediente, para las alegaciones a las tres Comunidades Autónomas afectadas (La Rioja, País Vasco y Castilla y León), «trámite que ya se ha efectuado», así como a los interesados a los que se escuchará en audiencia.

No obstante, indicó que se está analizando la situación en relación a los aspectos relacionados con la regulación de ese cese definitivo de explotación ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, ya que se produce, única y exclusivamente, por razones económicas. «Es lo que está estudiando el ministerio», apostilló.

En este contexto, Soria indicó que el proceso de cierre de la central se inició en 2009 cuando gobernaba el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Nuclenor solicitó una prórroga para poder operar 10 años más de su fecha inicial de cierre, previsto en un principio para 2009. Sin embargo, el Gobierno del PP revocó la decisión, y se mostró favorable a la prolongación de su vida útil, puesto que fue una de sus promesas electorales.

Según destacó, el Gobierno anterior solicitó un informe al CSN, quien respondió al Ejecutivo que si se hacían determinadas inversiones, la central podría seguir abierta hasta julio de 2019.

«El Gobierno anterior decidió dejarlo sólo en cuatro, aunque cumpliera las condiciones, para que se cerrara en 2013. Vamos a cerrarla en 2013 y, ¿por qué? No se sabe, tal vez por prejuicios, pero yo lo desconozco», apostilló.

En diciembre de 2012, Nuclenor desacopló a Garoña de la red eléctrica para transferir su combustible gastado a la piscina de almacenamiento, una decisión que adoptó -según dijo- por su desacuerdo con las nuevas tasas sobre el combustible gastado y los residuos radiactivos. La empresa sostuvo reiteradamente que la nueva fiscalidad hace inviable su funcionamiento, por lo que se negó entonces a solicitar la prórroga hasta 2019.

Con todo ello, el titular de Industria advirtió de que, teniendo en cuenta la situación económica actual y que España es uno de los países europeos con mayor dependencia energética del resto del mundo, no se puede ni se debe infrautilizar ninguna de las fuentes energéticas disponibles.

En relación a ello y para disminuir la dependencia energética y aumentar la seguridad del sistema español, reiteró que la intención del Gobierno es que, siempre y cuando el CSN, que es quien debe indicarlo, determine que uno de los ocho reactores o todos los reactores españoles pueden seguir funcionando «el criterio del Gobierno será favorable a esa continuidad en el funcionamiento».

«El Gobierno no tiene ningún prejuicio y quiere garantizar que las condiciones de seguridad se cumplan», insistió.

En esta línea, afirmó que la nuclear es una energía «limpia y más barata que todas las demás», aunque dijo respetar que por parte de otras formaciones existan prejuicios sobre ella y aportó que el coste de producir energía nuclear es de 20 euros por MWh. Lo cual es inferior al global en España que se sitúa en 50 euros por MWh.

A este respecto, apostilló que el coste en la energía eólica se eleva a 90 euros por MWh, hasta los 220 euros por MWh en el caso de la fotovoltaica, y hasta los 450 euros MWh en el de la termosolar. Estas diferencias respecto a la global se producen por el pago de las primas.

Por otro lado, Soria afirmó tener la impresión de que algunos de los países que hace año y medio reconsideraron su política de energía nuclear a raíz de Fukushima la van a volver a reconsiderar otra vez. Entre esos países cita a Francia, Alemania y también a Japón, donde se produjo el desastre.

El ministro de Industria defendido que «reconsiderar» las políticas nucleares es compatible «con apostar, como se hace en España, por las energías renovables», si bien agregó que tener un sistema eléctrico cien por cien renovable «no es posible».

El cierre es la única decisión razonable, según el PNV

Por su parte, Pedro Azpiazu reclamó una vez más la paralización de la central y recordó que el Gobierno tiene 15 días para decretar el «cierre y desguace» de la central, que a su juicio «es lo correcto» y la «única decisión razonable es la de cerrar».

Por ello, el diputado del PNV instó al ministro a cubrir el vacío legal que existe con respecto a la situación actual de Santa María de Garoña en la «próxima retahíla» de iniciativas que anunció en materia energética.

A su juicio, tan sólo es posible paralizar una central nuclear por motivos técnicos y a instancias del CSN, y Nuclenor, tras la aprobación de la fiscalidad a los residuos, alega razones de rentabilidad económica.

Es más, el diputado vasco recordó que existe un consenso político «amplio» sobre el cese de actividad de la instalación atómica burgalesa y de hecho apuntó a una decisión del Parlamento vasco, con el voto incluido del alcalde del PP de Vitoria, así como el del Ejecutivo regional vasco que se mostraron favorables a su cierre.

Según argumentó Azpiazu, Garoña debe cerrar porque se trata de un reactor nuclear de primera generación que ya está «obsoleto y amortizado». «El exceso de potencia instalada y la caída de la demanda hacen que cerrar una instalación de 450 Kw no genere ningún problema en términos de seguridad de suministro», sentenció.

Desde el PP, Antonio Erias reiteró que este Ejecutivo apuesta por una energía segura y pidió a la portavoz de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en la materia, Laia Ortiz, que no acuse de «connivencia con determinadas empresas al CSN».

Por su parte, Laia Ortiz lamentó que Garoña vaya a cerrarse en estas condiciones. «Se ha llevado por delante el prestigio del CSN», a quien el Gobierno le dio una semana para tomar una decisión que ya estaba tomada, saltándose los protocolos. Así, tachó este episodio de Garoña de «surrealista» y por ello se preguntó qué es lo que habrá detrás de la negociación entre Nuclenor y el Gobierno y cuál será el impacto en el resto de reactores españoles ante el cierre de la atómica burgalesa.

Román Ruiz, del PSOE, quiso saber qué plan alternativo para esa comarca va a diseñar Industria, al cerrar Garoña.

El cierre de la central pone fin a «un sainete por capítulos»

Para el secretario federal de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña pone fin a «un sainete por capítulos».

Así, Morán consideró que el 6 de julio acabará uno de los «episodios más desgraciados del auténtico despropósito» en el que se ha convertido la política energética de este Gobierno como consecuencia de la «pretensión, nada disimulada», del PP de implantar su modelo ideológico, «también en una materia aparentemente neutral como debería de ser la energía».

Pese a todo, la central se cerrará en esa fecha, «a pesar de las presiones del Gobierno para que continúe abierta». El responsable socialista denunció que lo más preocupante, sin embargo, es que las determinadas presiones e intereses económicos han sido capaces de «arrodillar hasta la humillación» a un Gobierno que se vio empujado a condicionar sus propias decisiones para tratar de salvar una de las pocas promesas electorales que le quedaban por incumplir al PP.

Además, calificó como «uno de los capítulos más aciagos de todo el proceso» al hecho de que se llevó al Consejo de Seguridad Nuclear a «abdicar de su independencia» para «ponerse al servicio de los intereses del Ministerio en una desesperada maniobra final» que, a su juicio «vulnera protocolos y calendarios que, hasta ahora, se tenían por invulnerables».

Morán advirtió de que esto acarreará consecuencias «difícilmente reparables en el futuro» porque ni siquiera el desprestigio que esto podría suponer para el organismo regulador, que hasta ahora contaba con un «gran respeto a nivel internacional» le sirvió para llevar un «mínimo de cordura» al seno del Gobierno. Por ello, concluyó que «el fiasco» adquirió unas dimensiones «de todo punto injustificables».

Castilla y León cree que «no se ha dicho la última palabra»

El consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, pidió «prudencia» a la hora de analizar las palabras del ministro de Industria acerca del cese definitivo de actividad de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y aseguró que «aún no se ha dicho la última palabra» sobre la planta.

Villanueva subrayó que las causas «económicas» alegadas por el ministro para el cierre definitivo, que se hará efectivo el próximo 6 de julio, aportan un «motivo de esperanza» para la continuidad de la central, ya que «no se refiere a la seguridad de la misma».

Por ello, insistió en que «no está concluido todo» y volvió a reclamar la continuidad de Garoña por su «importancia» como fuente de producción eléctrica para España y como motor de «actividad económica y empleo» en la provincia de Burgos y, especialmente, en el municipio de Valle de Tobalina.

No obstante, admitió que desconoce cuáles podrían ser las vías que permitieran que Santa María de Garoña continuara operativa y si esto podría ocurrir en el corto plazo, pero recalcó que su departamento permanece «en permanente contacto» con el Ministerio que dirige José Manuel Soria.

Finalmente, instó a «agotar» todas las posibilidades para que Garoña siga activa antes de adoptar una decisión «irreversible».

PSCyL acusa a la Junta de no planificar un plan de futuro para la zona

Por su parte, el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, Julián Simón de la Torre, aseguró que tras el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, realizada por Soria, «se acaba la incertidumbre» que habían generado las empresas eléctricas y el Gobierno, aunque reconoció que «el problema» es que ni la Junta ni el Gobierno planificaron un plan de futuro para esta comarca burgalesa. Asimismo, Simón de la Torre indicó que «se ha cumplido lo que el PSOE venía diciendo».

No obstante, el secretario de Organización del PSOE reconoció que tras el cierre «el problema es el futuro de la comarca» ya que, según aseveró «la demagogia del PP y del Gobierno» provocó que no se haya preparado un plan alternativo, incluso recordó que el Ejecutivo central decidió «paralizar» el plan «Reindus Garoña» que impulsó el Gobierno de Zapatero.

Al respecto, aseveró que la Junta de Castilla y León «está obligada a desarrollar una política industrial en la zona que hasta ahora no ha hecho y que no está previsto que haga» por lo que insistió en que «no hay alternativa inmediata de futuro» para una comarca que limita con el País Vasco, lo que supone «una competencia industrial muy importante».

«Parece que para la Junta los problemas no son suyos, sino de otros», aseguró el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, quien exigió al Gobierno regional que planifique un futuro para la zona ya que, tal como sentenció, «antes o después» la vida de Garoña se iba a terminar.

Asimismo, el coordinador regional de IU en Castilla y León, José María González, mostró su satisfacción por el anuncio del ministro de Industria del cierre definitivo de la central de Garoña, pero exigió un plan de reindustrialización para la zona, con el fin de que la comarca «siga teniendo futuro».

«Que se dejen de historias», reclamó González, quien lamentó el «juego» de Nuclenor y Gobierno, que atribuyó a razones económicas el cierre. Así, por esta razón o por seguridad «IU exige el cierre», tras lo que detalló que esta decisión se debería haber tomado «hace años».

El alcalde de Vitoria confía en el cierre «definitivo» de Garoña

El alcalde de Vitoria, Javier Maroto (PP), confió que el cierre de la central nuclear de Garoña anunciado por el ministro Soria, sea «definitivo».

«Espero que finalmente sea definitivo el cierre de Garoña que hemos venido defendiendo de forma coherente y mayoritaria los vitorianos», afirmó Maroto, que ha sido el miembro del PP vasco que más insistió en la necesidad de cerrar esta central burgalesa, localizada a unos 45 kilómetros de Vitoria.

De hecho, el pasado 6 de junio rompió la disciplina de voto de su partido en el Parlamento Vasco y fue el único de su grupo que votó a favor de una iniciativa que pedía el cese inmediato de Garoña y su desmantelamiento.

El Comité de Empresa intentará que ningún empleado quede «desprotegido»

Asimismo, el presidente del Comité de Empresa de Garoña, Alberto César González, recibió como un «jarro de agua fría» las palabras del ministro de Industria y aseguró que la organización centrará sus esfuerzos en que ningún empleado de la planta quede «desprotegido».

«De las palabras del ministro, por lo que he podido leer, se desprende que no es un cierre irreversible, creo que deja la puerta abierta«, afirmó González.

El presidente del comité aseguró que el anuncio se produjo de improviso y que se encuentran a la espera de la convocatoria de una reunión para analizar las palabras del titular de Industria y conocer cuál es la postura de Nuclenor, empresa propietaria de la planta, acerca del futuro de la central.

«Estamos cansados y hartos de lo que están haciendo», aseveró César González, antes de insistir en que, desde el colectivo de trabajadores, «se está teniendo bastante paciencia» con todo lo que está sucediendo. «Llevamos así un año, sí, no, ya veremos, y yo, personalmente, me creo ya cualquier cosa».

En este sentido, aseguró que, desde hace más de un año, la situación es un «sinvivir», ante la constante generación de información que se produce en torno al futuro de la planta y reiteró que los esfuerzos del comité irán enfocados a la protección de todos los trabajadores.

UGT cree que el cierre es la «puntilla definitiva» a la comarca

La Unión General de Trabajadores (UGT) de Burgos consideró que el anuncio del cierre definitivo de la central supone «la puntilla definitiva» a la comarca burgalesa.

El sindicato recordó que esta zona depende en un «importantísimo porcentaje» de la actividad productiva de la central nuclear, ya sea a través de puestos de trabajo directos (unos 300) o eventuales (unos 800), de manera que se llega a superar en algunos meses del año la cifra de 1.000 trabajadores.

UGT aseguró que con este anuncio «se confirman» las políticas del PP, del Gobierno nacional y de la Junta de Castilla y León, con una «hoja de ruta perfectamente calculada», donde afirmó que «primero hubo un premeditado silencio» sobre cualquier opinión concerniente al futuro de la central, debido a que el objetivo «no era otro que eludir cualquier responsabilidad en el cierre de la misma».

UGT-Burgos exigió que cuando comiencen los trabajos de desmantelamiento de la central Nuclear de Santa María de Garoña se realicen «preservando la seguridad de los trabajadores y de los ciudadanos y que no se apliquen las políticas de recortes, también en este caso».

El alcalde de Valle de Tobalina pide un plan de reactivación

Por otra parte, el alcalde de la localidad burgalesa de Valle de Tobalina, Rafael González, expresó su deseo de que el ministro de Industria además de anunciar el cierre de la central de Santa María de Garoña anuncie un plan de reindustrialización para una comarca «que ha estado generando energía para todo el país».

No obstante, el alcalde de Valle de Tobalina reconoció que se está viviendo «un momento complicado» ante una «posible pérdida de puestos de trabajo y de impuestos» por lo que expresó su deseo de que el ministro Soria «anuncie medidas de reactivación económica de la zona» para que la comarca «no quede desprotegida».

Asimismo, González aseguró que ve «con preocupación» el futuro de esta zona del norte de la provincia de Burgos ya que la central de Garoña «es la única factoría» que existe en la comarca y da empleo a 500 personas, por lo que el cierre «supondrá la pérdida de empleo sin haber creado una alternativa».

El alcalde de Valle de Tobalina explicó que los ánimos entre los vecinos «no son buenos» y más con las «noticias contradictorias» que se han sucedido últimamente, por lo que ha pedido un plan «de reactivación que de respuesta a una comarca que ha estado generando electricidad para todo el país y que ahora no se puede abandonar».

Los ecologistas cuestionan que se aleguen razones económicas

Finalmente, las ONG ecologistas cuestionaron que las razones esgrimidas para explicar el cierre de la central nuclear burgalesa obedezcan a motivos económicos cuando, a su juicio, deberían ser los problemas de seguridad.

El portavoz de Cambio Climático de Amigos de la Tierra, Héctor de Prado, aseguró que el ministro Soria «debería estar alegando motivos de seguridad y no económicos», lamentado además que el accidente ocurrido en la central japonesa de Fukushima «se haya olvidado tan rápido». «No queremos que se repita aquí lo que pasó en aquella ocasión», reiteró.

Por su parte, la responsable de la campaña antinuclear en Greenpeace España, Raquel Montón, recordó que «la ley obliga al ministro Soria a tomar esta decisión, no hay otra alternativa con la reglamentación y la normativa actual». Además, indicó que, a su juicio, el cierre tiene que ser «definitivo y obligatorio». «Definitivo porque así se ha solicitado y obligatorio por motivos de seguridad», indicó.

Montón también subrayó que «la industria nuclear no puede sobrevivir sin impuestos, si no tiene ventajas económicas respecto a otras tecnologías». «Y esto, en un sistema competitivo, no se puede permitir», reiteró.

Mientras, la responsable del programa de Cambio Climático de WWF/Adena, Mar Asunción, acogió con satisfacción la noticia del cierre porque, en su opinión, hay que realizar una transición hacia un modelo «sostenible y renovable», en el que las centrales «no son necesarias». Además, lamentó que este Gobierno «dé tanta prioridad al tema económico y se olvide de otros temas», en alusión a la seguridad que, en una central, «nunca está garantizada».

Por último, desde Ecologistas en Acción, aseguraron que el cierre de la central es consecuencia de las «enormes incertidumbres técnicas» que, a su juicio, existen por el estado degradado de las instalaciones y a la falta de acuerdo entre la propiedad, Nuclenor, y el ministerio de Industria.

Esta organización consideró, no obstante, que el anuncio de Soria es una «excelente noticia» pues el cierre de Garoña despejará la inseguridad de la comarca y de varias comunidades autónomas, aunque lamentó «el extraño y opaco proceso» seguido hasta la fecha, además de pedir el cierre escalonado del resto de las centrales nucleares, al considerar que son «perfectamente prescindibles» dado el exceso de potencia instalada en el sistema eléctrico nacional.

El Gobierno confirma que decretará el cierre definitivo para Garoña

En una pregunta del diputado del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Pedro Azpiazu, sobre las intenciones del Gobierno en relación al futuro de la central nuclear, el ministro recordó que el pasado 16 de mayo, la propietaria de la central, Nuclenor, participada al 50% entre Endesa e Iberdrola, solicitó la modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de esa central, al objeto de que se le concediera un nuevo plazo para que pudiera presentar una solicitud de renovación de la autorización de la explotación por un periodo de un año, en el que la central se mantendría sin operar a potencia.

Pero, agregó el ministro, «esta modificación no ha podido ser conseguida por el Ministerio por la imposibilidad del cumplimiento de los plazos previstos en la ley que regula el procedimiento administrativo», a pesar de que el pasado 24 de mayo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) votó por mayoría a favor de conceder un nuevo plazo a esta central para poder considerar la prórroga.

En este sentido, Soria señaló que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, «con anterioridad al 6 de julio, el Ministerio deberá declarar mediante orden ministerial, el cese definitivo de explotación de esta central«. La tramitación de esta orden, añadió, incluye la revisión de la documentación del expediente, para las alegaciones a las tres Comunidades Autónomas afectadas (La Rioja, País Vasco y Castilla y León), «trámite que ya se ha efectuado», así como a los interesados a los que se escuchará en audiencia.

No obstante, indicó que se está analizando la situación en relación a los aspectos relacionados con la regulación de ese cese definitivo de explotación ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, ya que se produce, única y exclusivamente, por razones económicas. «Es lo que está estudiando el ministerio», apostilló.

En este contexto, Soria indicó que el proceso de cierre de la central se inició en 2009 cuando gobernaba el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Nuclenor solicitó una prórroga para poder operar 10 años más de su fecha inicial de cierre, previsto en un principio para 2009. Sin embargo, el Gobierno del PP revocó la decisión, y se mostró favorable a la prolongación de su vida útil, puesto que fue una de sus promesas electorales.

Según destacó, el Gobierno anterior solicitó un informe al CSN, quien respondió al Ejecutivo que si se hacían determinadas inversiones, la central podría seguir abierta hasta julio de 2019.

«El Gobierno anterior decidió dejarlo sólo en cuatro, aunque cumpliera las condiciones, para que se cerrara en 2013. Vamos a cerrarla en 2013 y, ¿por qué? No se sabe, tal vez por prejuicios, pero yo lo desconozco», apostilló.

En diciembre de 2012, Nuclenor desacopló a Garoña de la red eléctrica para transferir su combustible gastado a la piscina de almacenamiento, una decisión que adoptó -según dijo- por su desacuerdo con las nuevas tasas sobre el combustible gastado y los residuos radiactivos. La empresa sostuvo reiteradamente que la nueva fiscalidad hace inviable su funcionamiento, por lo que se negó entonces a solicitar la prórroga hasta 2019.

Con todo ello, el titular de Industria advirtió de que, teniendo en cuenta la situación económica actual y que España es uno de los países europeos con mayor dependencia energética del resto del mundo, no se puede ni se debe infrautilizar ninguna de las fuentes energéticas disponibles.

En relación a ello y para disminuir la dependencia energética y aumentar la seguridad del sistema español, reiteró que la intención del Gobierno es que, siempre y cuando el CSN, que es quien debe indicarlo, determine que uno de los ocho reactores o todos los reactores españoles pueden seguir funcionando «el criterio del Gobierno será favorable a esa continuidad en el funcionamiento».

«El Gobierno no tiene ningún prejuicio y quiere garantizar que las condiciones de seguridad se cumplan», insistió.

En esta línea, afirmó que la nuclear es una energía «limpia y más barata que todas las demás», aunque dijo respetar que por parte de otras formaciones existan prejuicios sobre ella y aportó que el coste de producir energía nuclear es de 20 euros por MWh. Lo cual es inferior al global en España que se sitúa en 50 euros por MWh.

A este respecto, apostilló que el coste en la energía eólica se eleva a 90 euros por MWh, hasta los 220 euros por MWh en el caso de la fotovoltaica, y hasta los 450 euros MWh en el de la termosolar. Estas diferencias respecto a la global se producen por el pago de las primas.

Por otro lado, Soria afirmó tener la impresión de que algunos de los países que hace año y medio reconsideraron su política de energía nuclear a raíz de Fukushima la van a volver a reconsiderar otra vez. Entre esos países cita a Francia, Alemania y también a Japón, donde se produjo el desastre.

El ministro de Industria defendido que «reconsiderar» las políticas nucleares es compatible «con apostar, como se hace en España, por las energías renovables», si bien agregó que tener un sistema eléctrico cien por cien renovable «no es posible».

El cierre es la única decisión razonable, según el PNV

Por su parte, Pedro Azpiazu reclamó una vez más la paralización de la central y recordó que el Gobierno tiene 15 días para decretar el «cierre y desguace» de la central, que a su juicio «es lo correcto» y la «única decisión razonable es la de cerrar».

Por ello, el diputado del PNV instó al ministro a cubrir el vacío legal que existe con respecto a la situación actual de Santa María de Garoña en la «próxima retahíla» de iniciativas que anunció en materia energética.

A su juicio, tan sólo es posible paralizar una central nuclear por motivos técnicos y a instancias del CSN, y Nuclenor, tras la aprobación de la fiscalidad a los residuos, alega razones de rentabilidad económica.

Es más, el diputado vasco recordó que existe un consenso político «amplio» sobre el cese de actividad de la instalación atómica burgalesa y de hecho apuntó a una decisión del Parlamento vasco, con el voto incluido del alcalde del PP de Vitoria, así como el del Ejecutivo regional vasco que se mostraron favorables a su cierre.

Según argumentó Azpiazu, Garoña debe cerrar porque se trata de un reactor nuclear de primera generación que ya está «obsoleto y amortizado». «El exceso de potencia instalada y la caída de la demanda hacen que cerrar una instalación de 450 Kw no genere ningún problema en términos de seguridad de suministro», sentenció.

Desde el PP, Antonio Erias reiteró que este Ejecutivo apuesta por una energía segura y pidió a la portavoz de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en la materia, Laia Ortiz, que no acuse de «connivencia con determinadas empresas al CSN».

Por su parte, Laia Ortiz lamentó que Garoña vaya a cerrarse en estas condiciones. «Se ha llevado por delante el prestigio del CSN», a quien el Gobierno le dio una semana para tomar una decisión que ya estaba tomada, saltándose los protocolos. Así, tachó este episodio de Garoña de «surrealista» y por ello se preguntó qué es lo que habrá detrás de la negociación entre Nuclenor y el Gobierno y cuál será el impacto en el resto de reactores españoles ante el cierre de la atómica burgalesa.

Román Ruiz, del PSOE, quiso saber qué plan alternativo para esa comarca va a diseñar Industria, al cerrar Garoña.

El cierre de la central pone fin a «un sainete por capítulos»

Para el secretario federal de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña pone fin a «un sainete por capítulos».

Así, Morán consideró que el 6 de julio acabará uno de los «episodios más desgraciados del auténtico despropósito» en el que se ha convertido la política energética de este Gobierno como consecuencia de la «pretensión, nada disimulada», del PP de implantar su modelo ideológico, «también en una materia aparentemente neutral como debería de ser la energía».

Pese a todo, la central se cerrará en esa fecha, «a pesar de las presiones del Gobierno para que continúe abierta». El responsable socialista denunció que lo más preocupante, sin embargo, es que las determinadas presiones e intereses económicos han sido capaces de «arrodillar hasta la humillación» a un Gobierno que se vio empujado a condicionar sus propias decisiones para tratar de salvar una de las pocas promesas electorales que le quedaban por incumplir al PP.

Además, calificó como «uno de los capítulos más aciagos de todo el proceso» al hecho de que se llevó al Consejo de Seguridad Nuclear a «abdicar de su independencia» para «ponerse al servicio de los intereses del Ministerio en una desesperada maniobra final» que, a su juicio «vulnera protocolos y calendarios que, hasta ahora, se tenían por invulnerables».

Morán advirtió de que esto acarreará consecuencias «difícilmente reparables en el futuro» porque ni siquiera el desprestigio que esto podría suponer para el organismo regulador, que hasta ahora contaba con un «gran respeto a nivel internacional» le sirvió para llevar un «mínimo de cordura» al seno del Gobierno. Por ello, concluyó que «el fiasco» adquirió unas dimensiones «de todo punto injustificables».

Castilla y León cree que «no se ha dicho la última palabra»

El consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, pidió «prudencia» a la hora de analizar las palabras del ministro de Industria acerca del cese definitivo de actividad de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y aseguró que «aún no se ha dicho la última palabra» sobre la planta.

Villanueva subrayó que las causas «económicas» alegadas por el ministro para el cierre definitivo, que se hará efectivo el próximo 6 de julio, aportan un «motivo de esperanza» para la continuidad de la central, ya que «no se refiere a la seguridad de la misma».

Por ello, insistió en que «no está concluido todo» y volvió a reclamar la continuidad de Garoña por su «importancia» como fuente de producción eléctrica para España y como motor de «actividad económica y empleo» en la provincia de Burgos y, especialmente, en el municipio de Valle de Tobalina.

No obstante, admitió que desconoce cuáles podrían ser las vías que permitieran que Santa María de Garoña continuara operativa y si esto podría ocurrir en el corto plazo, pero recalcó que su departamento permanece «en permanente contacto» con el Ministerio que dirige José Manuel Soria.

Finalmente, instó a «agotar» todas las posibilidades para que Garoña siga activa antes de adoptar una decisión «irreversible».

PSCyL acusa a la Junta de no planificar un plan de futuro para la zona

Por su parte, el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, Julián Simón de la Torre, aseguró que tras el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, realizada por Soria, «se acaba la incertidumbre» que habían generado las empresas eléctricas y el Gobierno, aunque reconoció que «el problema» es que ni la Junta ni el Gobierno planificaron un plan de futuro para esta comarca burgalesa. Asimismo, Simón de la Torre indicó que «se ha cumplido lo que el PSOE venía diciendo».

No obstante, el secretario de Organización del PSOE reconoció que tras el cierre «el problema es el futuro de la comarca» ya que, según aseveró «la demagogia del PP y del Gobierno» provocó que no se haya preparado un plan alternativo, incluso recordó que el Ejecutivo central decidió «paralizar» el plan «Reindus Garoña» que impulsó el Gobierno de Zapatero.

Al respecto, aseveró que la Junta de Castilla y León «está obligada a desarrollar una política industrial en la zona que hasta ahora no ha hecho y que no está previsto que haga» por lo que insistió en que «no hay alternativa inmediata de futuro» para una comarca que limita con el País Vasco, lo que supone «una competencia industrial muy importante».

«Parece que para la Junta los problemas no son suyos, sino de otros», aseguró el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, quien exigió al Gobierno regional que planifique un futuro para la zona ya que, tal como sentenció, «antes o después» la vida de Garoña se iba a terminar.

Asimismo, el coordinador regional de IU en Castilla y León, José María González, mostró su satisfacción por el anuncio del ministro de Industria del cierre definitivo de la central de Garoña, pero exigió un plan de reindustrialización para la zona, con el fin de que la comarca «siga teniendo futuro».

«Que se dejen de historias», reclamó González, quien lamentó el «juego» de Nuclenor y Gobierno, que atribuyó a razones económicas el cierre. Así, por esta razón o por seguridad «IU exige el cierre», tras lo que detalló que esta decisión se debería haber tomado «hace años».

El alcalde de Vitoria confía en el cierre «definitivo» de Garoña

El alcalde de Vitoria, Javier Maroto (PP), confió que el cierre de la central nuclear de Garoña anunciado por el ministro Soria, sea «definitivo».

«Espero que finalmente sea definitivo el cierre de Garoña que hemos venido defendiendo de forma coherente y mayoritaria los vitorianos», afirmó Maroto, que ha sido el miembro del PP vasco que más insistió en la necesidad de cerrar esta central burgalesa, localizada a unos 45 kilómetros de Vitoria.

De hecho, el pasado 6 de junio rompió la disciplina de voto de su partido en el Parlamento Vasco y fue el único de su grupo que votó a favor de una iniciativa que pedía el cese inmediato de Garoña y su desmantelamiento.

El Comité de Empresa intentará que ningún empleado quede «desprotegido»

Asimismo, el presidente del Comité de Empresa de Garoña, Alberto César González, recibió como un «jarro de agua fría» las palabras del ministro de Industria y aseguró que la organización centrará sus esfuerzos en que ningún empleado de la planta quede «desprotegido».

«De las palabras del ministro, por lo que he podido leer, se desprende que no es un cierre irreversible, creo que deja la puerta abierta«, afirmó González.

El presidente del comité aseguró que el anuncio se produjo de improviso y que se encuentran a la espera de la convocatoria de una reunión para analizar las palabras del titular de Industria y conocer cuál es la postura de Nuclenor, empresa propietaria de la planta, acerca del futuro de la central.

«Estamos cansados y hartos de lo que están haciendo», aseveró César González, antes de insistir en que, desde el colectivo de trabajadores, «se está teniendo bastante paciencia» con todo lo que está sucediendo. «Llevamos así un año, sí, no, ya veremos, y yo, personalmente, me creo ya cualquier cosa».

En este sentido, aseguró que, desde hace más de un año, la situación es un «sinvivir», ante la constante generación de información que se produce en torno al futuro de la planta y reiteró que los esfuerzos del comité irán enfocados a la protección de todos los trabajadores.

UGT cree que el cierre es la «puntilla definitiva» a la comarca

La Unión General de Trabajadores (UGT) de Burgos consideró que el anuncio del cierre definitivo de la central supone «la puntilla definitiva» a la comarca burgalesa.

El sindicato recordó que esta zona depende en un «importantísimo porcentaje» de la actividad productiva de la central nuclear, ya sea a través de puestos de trabajo directos (unos 300) o eventuales (unos 800), de manera que se llega a superar en algunos meses del año la cifra de 1.000 trabajadores.

UGT aseguró que con este anuncio «se confirman» las políticas del PP, del Gobierno nacional y de la Junta de Castilla y León, con una «hoja de ruta perfectamente calculada», donde afirmó que «primero hubo un premeditado silencio» sobre cualquier opinión concerniente al futuro de la central, debido a que el objetivo «no era otro que eludir cualquier responsabilidad en el cierre de la misma».

UGT-Burgos exigió que cuando comiencen los trabajos de desmantelamiento de la central Nuclear de Santa María de Garoña se realicen «preservando la seguridad de los trabajadores y de los ciudadanos y que no se apliquen las políticas de recortes, también en este caso».

El alcalde de Valle de Tobalina pide un plan de reactivación

Por otra parte, el alcalde de la localidad burgalesa de Valle de Tobalina, Rafael González, expresó su deseo de que el ministro de Industria además de anunciar el cierre de la central de Santa María de Garoña anuncie un plan de reindustrialización para una comarca «que ha estado generando energía para todo el país».

No obstante, el alcalde de Valle de Tobalina reconoció que se está viviendo «un momento complicado» ante una «posible pérdida de puestos de trabajo y de impuestos» por lo que expresó su deseo de que el ministro Soria «anuncie medidas de reactivación económica de la zona» para que la comarca «no quede desprotegida».

Asimismo, González aseguró que ve «con preocupación» el futuro de esta zona del norte de la provincia de Burgos ya que la central de Garoña «es la única factoría» que existe en la comarca y da empleo a 500 personas, por lo que el cierre «supondrá la pérdida de empleo sin haber creado una alternativa».

El alcalde de Valle de Tobalina explicó que los ánimos entre los vecinos «no son buenos» y más con las «noticias contradictorias» que se han sucedido últimamente, por lo que ha pedido un plan «de reactivación que de respuesta a una comarca que ha estado generando electricidad para todo el país y que ahora no se puede abandonar».

Los ecologistas cuestionan que se aleguen razones económicas

Finalmente, las ONG ecologistas cuestionaron que las razones esgrimidas para explicar el cierre de la central nuclear burgalesa obedezcan a motivos económicos cuando, a su juicio, deberían ser los problemas de seguridad.

El portavoz de Cambio Climático de Amigos de la Tierra, Héctor de Prado, aseguró que el ministro Soria «debería estar alegando motivos de seguridad y no económicos», lamentado además que el accidente ocurrido en la central japonesa de Fukushima «se haya olvidado tan rápido». «No queremos que se repita aquí lo que pasó en aquella ocasión», reiteró.

Por su parte, la responsable de la campaña antinuclear en Greenpeace España, Raquel Montón, recordó que «la ley obliga al ministro Soria a tomar esta decisión, no hay otra alternativa con la reglamentación y la normativa actual». Además, indicó que, a su juicio, el cierre tiene que ser «definitivo y obligatorio». «Definitivo porque así se ha solicitado y obligatorio por motivos de seguridad», indicó.

Montón también subrayó que «la industria nuclear no puede sobrevivir sin impuestos, si no tiene ventajas económicas respecto a otras tecnologías». «Y esto, en un sistema competitivo, no se puede permitir», reiteró.

Mientras, la responsable del programa de Cambio Climático de WWF/Adena, Mar Asunción, acogió con satisfacción la noticia del cierre porque, en su opinión, hay que realizar una transición hacia un modelo «sostenible y renovable», en el que las centrales «no son necesarias». Además, lamentó que este Gobierno «dé tanta prioridad al tema económico y se olvide de otros temas», en alusión a la seguridad que, en una central, «nunca está garantizada».

Por último, desde Ecologistas en Acción, aseguraron que el cierre de la central es consecuencia de las «enormes incertidumbres técnicas» que, a su juicio, existen por el estado degradado de las instalaciones y a la falta de acuerdo entre la propiedad, Nuclenor, y el ministerio de Industria.

Esta organización consideró, no obstante, que el anuncio de Soria es una «excelente noticia» pues el cierre de Garoña despejará la inseguridad de la comarca y de varias comunidades autónomas, aunque lamentó «el extraño y opaco proceso» seguido hasta la fecha, además de pedir el cierre escalonado del resto de las centrales nucleares, al considerar que son «perfectamente prescindibles» dado el exceso de potencia instalada en el sistema eléctrico nacional.

El Gobierno confirma que decretará el cierre definitivo para Garoña

En una pregunta del diputado del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Pedro Azpiazu, sobre las intenciones del Gobierno en relación al futuro de la central nuclear, el ministro recordó que el pasado 16 de mayo, la propietaria de la central, Nuclenor, participada al 50% entre Endesa e Iberdrola, solicitó la modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de esa central, al objeto de que se le concediera un nuevo plazo para que pudiera presentar una solicitud de renovación de la autorización de la explotación por un periodo de un año, en el que la central se mantendría sin operar a potencia.

Pero, agregó el ministro, «esta modificación no ha podido ser conseguida por el Ministerio por la imposibilidad del cumplimiento de los plazos previstos en la ley que regula el procedimiento administrativo», a pesar de que el pasado 24 de mayo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) votó por mayoría a favor de conceder un nuevo plazo a esta central para poder considerar la prórroga.

En este sentido, Soria señaló que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, «con anterioridad al 6 de julio, el Ministerio deberá declarar mediante orden ministerial, el cese definitivo de explotación de esta central«. La tramitación de esta orden, añadió, incluye la revisión de la documentación del expediente, para las alegaciones a las tres Comunidades Autónomas afectadas (La Rioja, País Vasco y Castilla y León), «trámite que ya se ha efectuado», así como a los interesados a los que se escuchará en audiencia.

No obstante, indicó que se está analizando la situación en relación a los aspectos relacionados con la regulación de ese cese definitivo de explotación ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, ya que se produce, única y exclusivamente, por razones económicas. «Es lo que está estudiando el ministerio», apostilló.

En este contexto, Soria indicó que el proceso de cierre de la central se inició en 2009 cuando gobernaba el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Nuclenor solicitó una prórroga para poder operar 10 años más de su fecha inicial de cierre, previsto en un principio para 2009. Sin embargo, el Gobierno del PP revocó la decisión, y se mostró favorable a la prolongación de su vida útil, puesto que fue una de sus promesas electorales.

Según destacó, el Gobierno anterior solicitó un informe al CSN, quien respondió al Ejecutivo que si se hacían determinadas inversiones, la central podría seguir abierta hasta julio de 2019.

«El Gobierno anterior decidió dejarlo sólo en cuatro, aunque cumpliera las condiciones, para que se cerrara en 2013. Vamos a cerrarla en 2013 y, ¿por qué? No se sabe, tal vez por prejuicios, pero yo lo desconozco», apostilló.

En diciembre de 2012, Nuclenor desacopló a Garoña de la red eléctrica para transferir su combustible gastado a la piscina de almacenamiento, una decisión que adoptó -según dijo- por su desacuerdo con las nuevas tasas sobre el combustible gastado y los residuos radiactivos. La empresa sostuvo reiteradamente que la nueva fiscalidad hace inviable su funcionamiento, por lo que se negó entonces a solicitar la prórroga hasta 2019.

Con todo ello, el titular de Industria advirtió de que, teniendo en cuenta la situación económica actual y que España es uno de los países europeos con mayor dependencia energética del resto del mundo, no se puede ni se debe infrautilizar ninguna de las fuentes energéticas disponibles.

En relación a ello y para disminuir la dependencia energética y aumentar la seguridad del sistema español, reiteró que la intención del Gobierno es que, siempre y cuando el CSN, que es quien debe indicarlo, determine que uno de los ocho reactores o todos los reactores españoles pueden seguir funcionando «el criterio del Gobierno será favorable a esa continuidad en el funcionamiento».

«El Gobierno no tiene ningún prejuicio y quiere garantizar que las condiciones de seguridad se cumplan», insistió.

En esta línea, afirmó que la nuclear es una energía «limpia y más barata que todas las demás», aunque dijo respetar que por parte de otras formaciones existan prejuicios sobre ella y aportó que el coste de producir energía nuclear es de 20 euros por MWh. Lo cual es inferior al global en España que se sitúa en 50 euros por MWh.

A este respecto, apostilló que el coste en la energía eólica se eleva a 90 euros por MWh, hasta los 220 euros por MWh en el caso de la fotovoltaica, y hasta los 450 euros MWh en el de la termosolar. Estas diferencias respecto a la global se producen por el pago de las primas.

Por otro lado, Soria afirmó tener la impresión de que algunos de los países que hace año y medio reconsideraron su política de energía nuclear a raíz de Fukushima la van a volver a reconsiderar otra vez. Entre esos países cita a Francia, Alemania y también a Japón, donde se produjo el desastre.

El ministro de Industria defendido que «reconsiderar» las políticas nucleares es compatible «con apostar, como se hace en España, por las energías renovables», si bien agregó que tener un sistema eléctrico cien por cien renovable «no es posible».

El cierre es la única decisión razonable, según el PNV

Por su parte, Pedro Azpiazu reclamó una vez más la paralización de la central y recordó que el Gobierno tiene 15 días para decretar el «cierre y desguace» de la central, que a su juicio «es lo correcto» y la «única decisión razonable es la de cerrar».

Por ello, el diputado del PNV instó al ministro a cubrir el vacío legal que existe con respecto a la situación actual de Santa María de Garoña en la «próxima retahíla» de iniciativas que anunció en materia energética.

A su juicio, tan sólo es posible paralizar una central nuclear por motivos técnicos y a instancias del CSN, y Nuclenor, tras la aprobación de la fiscalidad a los residuos, alega razones de rentabilidad económica.

Es más, el diputado vasco recordó que existe un consenso político «amplio» sobre el cese de actividad de la instalación atómica burgalesa y de hecho apuntó a una decisión del Parlamento vasco, con el voto incluido del alcalde del PP de Vitoria, así como el del Ejecutivo regional vasco que se mostraron favorables a su cierre.

Según argumentó Azpiazu, Garoña debe cerrar porque se trata de un reactor nuclear de primera generación que ya está «obsoleto y amortizado». «El exceso de potencia instalada y la caída de la demanda hacen que cerrar una instalación de 450 Kw no genere ningún problema en términos de seguridad de suministro», sentenció.

Desde el PP, Antonio Erias reiteró que este Ejecutivo apuesta por una energía segura y pidió a la portavoz de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en la materia, Laia Ortiz, que no acuse de «connivencia con determinadas empresas al CSN».

Por su parte, Laia Ortiz lamentó que Garoña vaya a cerrarse en estas condiciones. «Se ha llevado por delante el prestigio del CSN», a quien el Gobierno le dio una semana para tomar una decisión que ya estaba tomada, saltándose los protocolos. Así, tachó este episodio de Garoña de «surrealista» y por ello se preguntó qué es lo que habrá detrás de la negociación entre Nuclenor y el Gobierno y cuál será el impacto en el resto de reactores españoles ante el cierre de la atómica burgalesa.

Román Ruiz, del PSOE, quiso saber qué plan alternativo para esa comarca va a diseñar Industria, al cerrar Garoña.

El cierre de la central pone fin a «un sainete por capítulos»

Para el secretario federal de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña pone fin a «un sainete por capítulos».

Así, Morán consideró que el 6 de julio acabará uno de los «episodios más desgraciados del auténtico despropósito» en el que se ha convertido la política energética de este Gobierno como consecuencia de la «pretensión, nada disimulada», del PP de implantar su modelo ideológico, «también en una materia aparentemente neutral como debería de ser la energía».

Pese a todo, la central se cerrará en esa fecha, «a pesar de las presiones del Gobierno para que continúe abierta». El responsable socialista denunció que lo más preocupante, sin embargo, es que las determinadas presiones e intereses económicos han sido capaces de «arrodillar hasta la humillación» a un Gobierno que se vio empujado a condicionar sus propias decisiones para tratar de salvar una de las pocas promesas electorales que le quedaban por incumplir al PP.

Además, calificó como «uno de los capítulos más aciagos de todo el proceso» al hecho de que se llevó al Consejo de Seguridad Nuclear a «abdicar de su independencia» para «ponerse al servicio de los intereses del Ministerio en una desesperada maniobra final» que, a su juicio «vulnera protocolos y calendarios que, hasta ahora, se tenían por invulnerables».

Morán advirtió de que esto acarreará consecuencias «difícilmente reparables en el futuro» porque ni siquiera el desprestigio que esto podría suponer para el organismo regulador, que hasta ahora contaba con un «gran respeto a nivel internacional» le sirvió para llevar un «mínimo de cordura» al seno del Gobierno. Por ello, concluyó que «el fiasco» adquirió unas dimensiones «de todo punto injustificables».

Castilla y León cree que «no se ha dicho la última palabra»

El consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, pidió «prudencia» a la hora de analizar las palabras del ministro de Industria acerca del cese definitivo de actividad de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y aseguró que «aún no se ha dicho la última palabra» sobre la planta.

Villanueva subrayó que las causas «económicas» alegadas por el ministro para el cierre definitivo, que se hará efectivo el próximo 6 de julio, aportan un «motivo de esperanza» para la continuidad de la central, ya que «no se refiere a la seguridad de la misma».

Por ello, insistió en que «no está concluido todo» y volvió a reclamar la continuidad de Garoña por su «importancia» como fuente de producción eléctrica para España y como motor de «actividad económica y empleo» en la provincia de Burgos y, especialmente, en el municipio de Valle de Tobalina.

No obstante, admitió que desconoce cuáles podrían ser las vías que permitieran que Santa María de Garoña continuara operativa y si esto podría ocurrir en el corto plazo, pero recalcó que su departamento permanece «en permanente contacto» con el Ministerio que dirige José Manuel Soria.

Finalmente, instó a «agotar» todas las posibilidades para que Garoña siga activa antes de adoptar una decisión «irreversible».

PSCyL acusa a la Junta de no planificar un plan de futuro para la zona

Por su parte, el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, Julián Simón de la Torre, aseguró que tras el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, realizada por Soria, «se acaba la incertidumbre» que habían generado las empresas eléctricas y el Gobierno, aunque reconoció que «el problema» es que ni la Junta ni el Gobierno planificaron un plan de futuro para esta comarca burgalesa. Asimismo, Simón de la Torre indicó que «se ha cumplido lo que el PSOE venía diciendo».

No obstante, el secretario de Organización del PSOE reconoció que tras el cierre «el problema es el futuro de la comarca» ya que, según aseveró «la demagogia del PP y del Gobierno» provocó que no se haya preparado un plan alternativo, incluso recordó que el Ejecutivo central decidió «paralizar» el plan «Reindus Garoña» que impulsó el Gobierno de Zapatero.

Al respecto, aseveró que la Junta de Castilla y León «está obligada a desarrollar una política industrial en la zona que hasta ahora no ha hecho y que no está previsto que haga» por lo que insistió en que «no hay alternativa inmediata de futuro» para una comarca que limita con el País Vasco, lo que supone «una competencia industrial muy importante».

«Parece que para la Junta los problemas no son suyos, sino de otros», aseguró el secretario de Organización del PSOE de Castilla y León, quien exigió al Gobierno regional que planifique un futuro para la zona ya que, tal como sentenció, «antes o después» la vida de Garoña se iba a terminar.

Asimismo, el coordinador regional de IU en Castilla y León, José María González, mostró su satisfacción por el anuncio del ministro de Industria del cierre definitivo de la central de Garoña, pero exigió un plan de reindustrialización para la zona, con el fin de que la comarca «siga teniendo futuro».

«Que se dejen de historias», reclamó González, quien lamentó el «juego» de Nuclenor y Gobierno, que atribuyó a razones económicas el cierre. Así, por esta razón o por seguridad «IU exige el cierre», tras lo que detalló que esta decisión se debería haber tomado «hace años».

El alcalde de Vitoria confía en el cierre «definitivo» de Garoña

El alcalde de Vitoria, Javier Maroto (PP), confió que el cierre de la central nuclear de Garoña anunciado por el ministro Soria, sea «definitivo».

«Espero que finalmente sea definitivo el cierre de Garoña que hemos venido defendiendo de forma coherente y mayoritaria los vitorianos», afirmó Maroto, que ha sido el miembro del PP vasco que más insistió en la necesidad de cerrar esta central burgalesa, localizada a unos 45 kilómetros de Vitoria.

De hecho, el pasado 6 de junio rompió la disciplina de voto de su partido en el Parlamento Vasco y fue el único de su grupo que votó a favor de una iniciativa que pedía el cese inmediato de Garoña y su desmantelamiento.

El Comité de Empresa intentará que ningún empleado quede «desprotegido»

Asimismo, el presidente del Comité de Empresa de Garoña, Alberto César González, recibió como un «jarro de agua fría» las palabras del ministro de Industria y aseguró que la organización centrará sus esfuerzos en que ningún empleado de la planta quede «desprotegido».

«De las palabras del ministro, por lo que he podido leer, se desprende que no es un cierre irreversible, creo que deja la puerta abierta«, afirmó González.

El presidente del comité aseguró que el anuncio se produjo de improviso y que se encuentran a la espera de la convocatoria de una reunión para analizar las palabras del titular de Industria y conocer cuál es la postura de Nuclenor, empresa propietaria de la planta, acerca del futuro de la central.

«Estamos cansados y hartos de lo que están haciendo», aseveró César González, antes de insistir en que, desde el colectivo de trabajadores, «se está teniendo bastante paciencia» con todo lo que está sucediendo. «Llevamos así un año, sí, no, ya veremos, y yo, personalmente, me creo ya cualquier cosa».

En este sentido, aseguró que, desde hace más de un año, la situación es un «sinvivir», ante la constante generación de información que se produce en torno al futuro de la planta y reiteró que los esfuerzos del comité irán enfocados a la protección de todos los trabajadores.

UGT cree que el cierre es la «puntilla definitiva» a la comarca

La Unión General de Trabajadores (UGT) de Burgos consideró que el anuncio del cierre definitivo de la central supone «la puntilla definitiva» a la comarca burgalesa.

El sindicato recordó que esta zona depende en un «importantísimo porcentaje» de la actividad productiva de la central nuclear, ya sea a través de puestos de trabajo directos (unos 300) o eventuales (unos 800), de manera que se llega a superar en algunos meses del año la cifra de 1.000 trabajadores.

UGT aseguró que con este anuncio «se confirman» las políticas del PP, del Gobierno nacional y de la Junta de Castilla y León, con una «hoja de ruta perfectamente calculada», donde afirmó que «primero hubo un premeditado silencio» sobre cualquier opinión concerniente al futuro de la central, debido a que el objetivo «no era otro que eludir cualquier responsabilidad en el cierre de la misma».

UGT-Burgos exigió que cuando comiencen los trabajos de desmantelamiento de la central Nuclear de Santa María de Garoña se realicen «preservando la seguridad de los trabajadores y de los ciudadanos y que no se apliquen las políticas de recortes, también en este caso».

El alcalde de Valle de Tobalina pide un plan de reactivación

Por otra parte, el alcalde de la localidad burgalesa de Valle de Tobalina, Rafael González, expresó su deseo de que el ministro de Industria además de anunciar el cierre de la central de Santa María de Garoña anuncie un plan de reindustrialización para una comarca «que ha estado generando energía para todo el país».

No obstante, el alcalde de Valle de Tobalina reconoció que se está viviendo «un momento complicado» ante una «posible pérdida de puestos de trabajo y de impuestos» por lo que expresó su deseo de que el ministro Soria «anuncie medidas de reactivación económica de la zona» para que la comarca «no quede desprotegida».

Asimismo, González aseguró que ve «con preocupación» el futuro de esta zona del norte de la provincia de Burgos ya que la central de Garoña «es la única factoría» que existe en la comarca y da empleo a 500 personas, por lo que el cierre «supondrá la pérdida de empleo sin haber creado una alternativa».

El alcalde de Valle de Tobalina explicó que los ánimos entre los vecinos «no son buenos» y más con las «noticias contradictorias» que se han sucedido últimamente, por lo que ha pedido un plan «de reactivación que de respuesta a una comarca que ha estado generando electricidad para todo el país y que ahora no se puede abandonar».

Los ecologistas cuestionan que se aleguen razones económicas

Finalmente, las ONG ecologistas cuestionaron que las razones esgrimidas para explicar el cierre de la central nuclear burgalesa obedezcan a motivos económicos cuando, a su juicio, deberían ser los problemas de seguridad.

El portavoz de Cambio Climático de Amigos de la Tierra, Héctor de Prado, aseguró que el ministro Soria «debería estar alegando motivos de seguridad y no económicos», lamentado además que el accidente ocurrido en la central japonesa de Fukushima «se haya olvidado tan rápido». «No queremos que se repita aquí lo que pasó en aquella ocasión», reiteró.

Por su parte, la responsable de la campaña antinuclear en Greenpeace España, Raquel Montón, recordó que «la ley obliga al ministro Soria a tomar esta decisión, no hay otra alternativa con la reglamentación y la normativa actual». Además, indicó que, a su juicio, el cierre tiene que ser «definitivo y obligatorio». «Definitivo porque así se ha solicitado y obligatorio por motivos de seguridad», indicó.

Montón también subrayó que «la industria nuclear no puede sobrevivir sin impuestos, si no tiene ventajas económicas respecto a otras tecnologías». «Y esto, en un sistema competitivo, no se puede permitir», reiteró.

Mientras, la responsable del programa de Cambio Climático de WWF/Adena, Mar Asunción, acogió con satisfacción la noticia del cierre porque, en su opinión, hay que realizar una transición hacia un modelo «sostenible y renovable», en el que las centrales «no son necesarias». Además, lamentó que este Gobierno «dé tanta prioridad al tema económico y se olvide de otros temas», en alusión a la seguridad que, en una central, «nunca está garantizada».

Por último, desde Ecologistas en Acción, aseguraron que el cierre de la central es consecuencia de las «enormes incertidumbres técnicas» que, a su juicio, existen por el estado degradado de las instalaciones y a la falta de acuerdo entre la propiedad, Nuclenor, y el ministerio de Industria.

Esta organización consideró, no obstante, que el anuncio de Soria es una «excelente noticia» pues el cierre de Garoña despejará la inseguridad de la comarca y de varias comunidades autónomas, aunque lamentó «el extraño y opaco proceso» seguido hasta la fecha, además de pedir el cierre escalonado del resto de las centrales nucleares, al considerar que son «perfectamente prescindibles» dado el exceso de potencia instalada en el sistema eléctrico nacional.

Si Garoña cierra el 6 de julio será «por motivos económicos», no técnicos, según asegura Soria

En una entrevista con TVE, el ministro recordó que el Gobierno tiene la respuesta afirmativa del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de que puede prorrogarse el plazo para solicitar una ampliación de la autorización de explotación para su continuidad

«Si llega el 6 de julio y no se ha producido, lógicamente ocurrirá el cese de actividades», dijo, antes de señalar que esta circunstancia se produciría en todo caso «por motivos económicos, que es lo que planteó el operador, pero no por motivos técnicos».

En la petición de informe del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, se solicitaba una valoración de si había alguna razón por motivos técnicos o de seguridad por la que la central no pudiera pedir un año de prórroga en el que se mantendría sin generar electricidad y durante el cual pudiera pedir una renovación de la licencia actual de explotación, que expira el próximo 6 de julio.

Sin embargo, en dicho escrito de Industria al organismo regulador, este departamento se fijaba como fecha tope para que esto pudiese llevarse a efecto el 1 de junio. Para ese día, el Ministerio tendría que haber modificado parcialmente la orden ministerial de 29 de junio de 2012 y Nuclenor, el titular de Santa María de Garoña, debería haber presentado formalmente su petición. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a día de hoy no modificó la citada orden ministerial. Sin ese trámite el titular no puede pedir su continuidad.

Garoña debe «cerrarse de forma contundente y definitiva»

Por su parte, el alcalde de Vitoria, Javier Maroto, insistió en que el capítulo de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) debe «cerrarse de forma contundente y definitiva», y aseguró que no habría «dormido bien», si no hubiera votado en el Parlamento vasco a favor de su clausura para no romper la disciplina de partido.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Maroto afirmó que, «cuando rompes la disciplina de partido, no puedes esperar que los tuyos vayan a darte una palmada en la espalda».

«Lo que ocurre, en esta ocasión, en mi posición como alcalde, es que no comparto la posición oficial de mi partido, en relación a la permanencia de la central nuclear de Garoña. A nadie le ha sorprendido o a nadie le debería sorprender porque esto mismo dije cuando ni siquiera era alcalde, cuando era candidato; lo dije cuando era alcalde y el presidente del Gobierno era Zapatero, y a mí me parece que coherencia es mantener lo que uno piensa, a pesar de que gobiernen los tuyos o cambien las coyunturas«, añadió.

Por ello, apuntó que, «después de que Rajoy fue presidente del Gobierno», él mantuvo el mismo discurso, «que es mayoritario en la ciudad de Vitoria», y el otro día, cuando se planteó esta votación en el Parlamento vasco, decidió «ser coherente» con lo que le propugnó, «que es lo único que debe tener un político y lo único que queda después de la política, el respeto a tus ideas, a tus convicciones y a tu manera de ser».

«Eso, en ocasiones, te lleva a situaciones no deseadas, como tener que romper la disciplina de partido y votar de forma diferente que el resto de tus compañeros. Pero, en Vitoria, quienes me conocen no se habrán sorprendido porque era algo que podía pasar en cualquier momento», añadió.

En este sentido, aseguró que él mantuvo esta posición «de forma abierta y de forma contundente desde un principio». «En ese sentido, creo que, cuando uno diseña una infraestructura, sea ésta cual sea, especialmente, cuando tiene que ver con energía nuclear, como la de Garoña para 20 años y prácticamente estamos hablando ya de 40 años de vida útil, hay una preocupación en Vitoria en relación a este asunto y, por lo tanto, debe cerrarse este capítulo de una forma contundente y definitiva, con el cierre de la central nuclear de Garoña«.

«Yo espero que, por lo menos, quienes no la compartan, vean que es una opinión que ha sido así desde hace muchísimo tiempo y que yo no puedo cambiar de opinión, darle una vuelta, ser sutil o poner matices, sólo porque gobierne mi partido en Madrid», señaló.

En esta línea, quienes le presentaron a la candidatura a la Alcaldía, «lo sabían, los vitorianos también lo saben, y desde luego», aseguró que él «no dormiría bien» si no lo hubiera hecho.

Javier Maroto reconoció que «no es agradable que haya un grupo parlamentario que vote una cosa y que, de repente, uno de los miembros de ese grupo, vote otra cosa diferente. Creo que es una situación difícil, para mí lo fue, pero prefiero tener que explicarlo internamente», manifestó.

Asimismo, agradeció a los miembros de su partido que defendieron, aunque no es una cuestión «que les agrada», que el alcalde de Vitoria, «por lo menos, ha mantenido una posición coherente». «Y han respetado, porque el respeto es muy importante, esa posición. Lo que he encontrado en mis compañeros ha sido una posición de discrepancia, pero de respeto. Y eso es fundamental«, indicó.

Si Garoña cierra el 6 de julio será «por motivos económicos», no técnicos, según asegura Soria

En una entrevista con TVE, el ministro recordó que el Gobierno tiene la respuesta afirmativa del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de que puede prorrogarse el plazo para solicitar una ampliación de la autorización de explotación para su continuidad

«Si llega el 6 de julio y no se ha producido, lógicamente ocurrirá el cese de actividades», dijo, antes de señalar que esta circunstancia se produciría en todo caso «por motivos económicos, que es lo que planteó el operador, pero no por motivos técnicos».

En la petición de informe del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, se solicitaba una valoración de si había alguna razón por motivos técnicos o de seguridad por la que la central no pudiera pedir un año de prórroga en el que se mantendría sin generar electricidad y durante el cual pudiera pedir una renovación de la licencia actual de explotación, que expira el próximo 6 de julio.

Sin embargo, en dicho escrito de Industria al organismo regulador, este departamento se fijaba como fecha tope para que esto pudiese llevarse a efecto el 1 de junio. Para ese día, el Ministerio tendría que haber modificado parcialmente la orden ministerial de 29 de junio de 2012 y Nuclenor, el titular de Santa María de Garoña, debería haber presentado formalmente su petición. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a día de hoy no modificó la citada orden ministerial. Sin ese trámite el titular no puede pedir su continuidad.

Garoña debe «cerrarse de forma contundente y definitiva»

Por su parte, el alcalde de Vitoria, Javier Maroto, insistió en que el capítulo de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) debe «cerrarse de forma contundente y definitiva», y aseguró que no habría «dormido bien», si no hubiera votado en el Parlamento vasco a favor de su clausura para no romper la disciplina de partido.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Maroto afirmó que, «cuando rompes la disciplina de partido, no puedes esperar que los tuyos vayan a darte una palmada en la espalda».

«Lo que ocurre, en esta ocasión, en mi posición como alcalde, es que no comparto la posición oficial de mi partido, en relación a la permanencia de la central nuclear de Garoña. A nadie le ha sorprendido o a nadie le debería sorprender porque esto mismo dije cuando ni siquiera era alcalde, cuando era candidato; lo dije cuando era alcalde y el presidente del Gobierno era Zapatero, y a mí me parece que coherencia es mantener lo que uno piensa, a pesar de que gobiernen los tuyos o cambien las coyunturas«, añadió.

Por ello, apuntó que, «después de que Rajoy fue presidente del Gobierno», él mantuvo el mismo discurso, «que es mayoritario en la ciudad de Vitoria», y el otro día, cuando se planteó esta votación en el Parlamento vasco, decidió «ser coherente» con lo que le propugnó, «que es lo único que debe tener un político y lo único que queda después de la política, el respeto a tus ideas, a tus convicciones y a tu manera de ser».

«Eso, en ocasiones, te lleva a situaciones no deseadas, como tener que romper la disciplina de partido y votar de forma diferente que el resto de tus compañeros. Pero, en Vitoria, quienes me conocen no se habrán sorprendido porque era algo que podía pasar en cualquier momento», añadió.

En este sentido, aseguró que él mantuvo esta posición «de forma abierta y de forma contundente desde un principio». «En ese sentido, creo que, cuando uno diseña una infraestructura, sea ésta cual sea, especialmente, cuando tiene que ver con energía nuclear, como la de Garoña para 20 años y prácticamente estamos hablando ya de 40 años de vida útil, hay una preocupación en Vitoria en relación a este asunto y, por lo tanto, debe cerrarse este capítulo de una forma contundente y definitiva, con el cierre de la central nuclear de Garoña«.

«Yo espero que, por lo menos, quienes no la compartan, vean que es una opinión que ha sido así desde hace muchísimo tiempo y que yo no puedo cambiar de opinión, darle una vuelta, ser sutil o poner matices, sólo porque gobierne mi partido en Madrid», señaló.

En esta línea, quienes le presentaron a la candidatura a la Alcaldía, «lo sabían, los vitorianos también lo saben, y desde luego», aseguró que él «no dormiría bien» si no lo hubiera hecho.

Javier Maroto reconoció que «no es agradable que haya un grupo parlamentario que vote una cosa y que, de repente, uno de los miembros de ese grupo, vote otra cosa diferente. Creo que es una situación difícil, para mí lo fue, pero prefiero tener que explicarlo internamente», manifestó.

Asimismo, agradeció a los miembros de su partido que defendieron, aunque no es una cuestión «que les agrada», que el alcalde de Vitoria, «por lo menos, ha mantenido una posición coherente». «Y han respetado, porque el respeto es muy importante, esa posición. Lo que he encontrado en mis compañeros ha sido una posición de discrepancia, pero de respeto. Y eso es fundamental«, indicó.