El Congreso rechaza la petición de IU-ICV-CHA para garantizar el cierre de Garoña el 6 de julio

La Cámara Baja sometió a votación la moción de IU-ICV-CHA derivada de una interpelación al ministro de Industria, José Manuel Soria, la semana pasada, que recogía esta propuesta.

En concreto, la petición de cierre de Garoña en julio fue rechazada por PP, UPN y Foro de Asturias, mientras que el PNV se abstuvo en esta votación. El resto de formaciones respaldaron no renovar el permiso de explotación de la instalación atómica.

En conjunto, el texto estaba compuesto por una docena de puntos, que se votaron por separado, y los ‘populares’ se opusieron a todas las peticiones de la Izquierda Plural, lo mismo que Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro (UPN). UPyD también rechazó la mayor parte de las propuestas, mientras que el PNV optó por la abstención.

Así, también se rechazó una moratoria sobre la fractura hidráulica o «fracking», mientras se analiza esta tecnología en una nueva comisión de estudio parlamentaria, y que se prohíba de forma total en «zonas sensibles y especialmente en peligro».

La Izquierda Plural también propuso auditar el déficit de tarifa antes de presentar la reforma energética. La coalición de izquierdas argumentó en su texto que es «necesario» acometer una reforma «integral» del sistema eléctrico para atajar el déficit de tarifa desde un punto de vista «regulatorio y no económico», alejándose por tanto de medidas «estrictamente regulatorias y cortoplacistas».

Por ello, opinaron que lo primero es realizar una auditoría energética para determinar «las causas reales» del desequilibrio financiero del sistema, revisando así los «conceptos prescindibles» que deben salir de la tarifa por ser innecesarios, entre los que IU-ICV destacó la interrumpibilidad, los pagos por capacidad o los Costes de Transición a la Competencia.

A partir de los resultados de este análisis también habría que definir la metodología para calcular las retribuciones a la producción, transporte y distribución, y se debería establecer un mecanismo vía quita para recuperar los 3.400 millones de euros que se pagaron de más por los Costes de Transición, según reconoció la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

IU-ICV-CHA también consideró que habría que realizar cambios en el sistema de fijación de precios, que la propia Comisión Europea calificó de «ineficiente y con un nivel de competencia insuficiente». Para lograr un sistema «transparente, equitativo y de fomento de las energías limpias» sería necesario revisar las subastas, excluyendo de ellas a las instalaciones ya amortizadas y garantizando una retribución «justa según el coste de producción efectivo».

Sin embargo, la reforma del sector eléctrico no será suficiente para resolver los problemas energéticos del país, por lo que la Izquierda Plural pedía al Gobierno que presentara un proyecto de ley de renovables que recoja íntegramente la directiva comunitaria de Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables.

Esta normativa debería recoger un «marco regulatorio estable, con simplificación administrativa, normas públicas de conexión y que reconozca las externalidades positivas de las renovables, facilitando el acceso a las mismas y garantizando el desarrollo a la biomasa». Además, la formación consideró imprescindible que se mantengan las primas del régimen especial «de acuerdo a una rentabilidad razonable y al nivel de inversión» realizado.

En línea con esto, también proponían aprobar una Planificación Energética Integral que incluya los planes de ahorro de emisiones, de renovables y de ahorro y eficiencia energética. Asimismo, reclamaban a España más ambición en los objetivos de eficiencia fijados por Europa para 2020 y que se suspenda la moratoria a las renovables al menos en los territorios insulares y extrapeninsulares.

Con respecto al autoconsumo con balance neto, la Izquierda Plural proponía que los peajes de acceso que se establezcan afecten únicamente a la energía intercambiada en la red, «y no a la energía autoconsumida de manera instantánea». Y también se pedía afrontar el problema de la pobreza energética con un precio social para electricidad, gas y butano que tenga en cuenta el número de miembros de la familia, las rentas y la estación del año.

Por último, se proponía derogar el impuesto del 7% a la producción introducido en la legislación a finales del año pasado para las tecnologías de régimen especial y las renovables destinadas al autoconsumo, y se pedía al Ejecutivo que «apoye decididamente la propuesta de la Comisión Europea de reforma del mercado europeo de carbono de reducir en 900 millones el número de derechos de emisión que saldrán a subasta entre 2013 y 2015».

La propietaria de Fukushima quiere reanudar la generación nuclear

Por su parte, un grupo de accionistas contrarios a que la empresa retome la fisión nuclear propuso que la central de Kashiwazaki-Kariwa, en la prefectura de Niigata, que TEPCO espera volver a poner en marcha sea desmantelada.

La dirección de la eléctrica insistió en que se trata de una «importante fuente de energía» que cuenta con siete reactores y que la empresa tomará medidas de «cara a su reactivación» para mejorar la seguridad en la central, que no resultó dañada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011.

En cualquier caso, los responsables de TEPCO no dejaron claro cuándo planean solicitar una asesoría en materia de seguridad a la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón, para lograr que apruebe que la central reanude su actividad atómica.

Mientras, en el exterior del recinto donde se celebró la junta, un grupo de integrantes de Greenpeace exigió que la empresa asuma mayores responsabilidades en lo que se refiere a la descontaminación del entorno de Fukushima.

TEPCO, sumida en un proceso de reestructuración bajo control del Estado tras recibir 7.840 millones de euros de dinero público en julio de 2011, consideró vital poner en marcha sus reactores no dañados para hacer frente a su complicada situación financiera.

La empresa, que afronta indemnizaciones millonarias para los afectados por el accidente de Fukushima, debe desmantelar los reactores de esta accidentada planta y además tiene que compensar el aumento de costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares están detenidas.

Debido a esto, la eléctrica presentó una pérdida neta de 5.375 millones de euros para el pasado ejercicio, en lo que supuso su tercer ejercicio consecutivo en números rojos.

Por otro lado, el grupo de accionistas contrario a la reactivación nuclear propuso desmantelar la central de Fukushima Daini, que al igual que la de Daiichi resultó afectada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, aunque en este caso los operarios lograron llevarla a parada fría pocos días después.

La empresa no quiso dejar claro hasta ahora cuál será el futuro de Daini, situada 12 kilómetros al sur de Daiichi, y volvió a decir que tendrá en cuenta las necesidades energéticas del país y la opinión de la comunidad que vive en torno a esta planta antes de tomar una decisión.

La propietaria de Fukushima quiere reanudar la generación nuclear

Por su parte, un grupo de accionistas contrarios a que la empresa retome la fisión nuclear propuso que la central de Kashiwazaki-Kariwa, en la prefectura de Niigata, que TEPCO espera volver a poner en marcha sea desmantelada.

La dirección de la eléctrica insistió en que se trata de una «importante fuente de energía» que cuenta con siete reactores y que la empresa tomará medidas de «cara a su reactivación» para mejorar la seguridad en la central, que no resultó dañada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011.

En cualquier caso, los responsables de TEPCO no dejaron claro cuándo planean solicitar una asesoría en materia de seguridad a la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón, para lograr que apruebe que la central reanude su actividad atómica.

Mientras, en el exterior del recinto donde se celebró la junta, un grupo de integrantes de Greenpeace exigió que la empresa asuma mayores responsabilidades en lo que se refiere a la descontaminación del entorno de Fukushima.

TEPCO, sumida en un proceso de reestructuración bajo control del Estado tras recibir 7.840 millones de euros de dinero público en julio de 2011, consideró vital poner en marcha sus reactores no dañados para hacer frente a su complicada situación financiera.

La empresa, que afronta indemnizaciones millonarias para los afectados por el accidente de Fukushima, debe desmantelar los reactores de esta accidentada planta y además tiene que compensar el aumento de costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares están detenidas.

Debido a esto, la eléctrica presentó una pérdida neta de 5.375 millones de euros para el pasado ejercicio, en lo que supuso su tercer ejercicio consecutivo en números rojos.

Por otro lado, el grupo de accionistas contrario a la reactivación nuclear propuso desmantelar la central de Fukushima Daini, que al igual que la de Daiichi resultó afectada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, aunque en este caso los operarios lograron llevarla a parada fría pocos días después.

La empresa no quiso dejar claro hasta ahora cuál será el futuro de Daini, situada 12 kilómetros al sur de Daiichi, y volvió a decir que tendrá en cuenta las necesidades energéticas del país y la opinión de la comunidad que vive en torno a esta planta antes de tomar una decisión.

La propietaria de Fukushima quiere reanudar la generación nuclear

Por su parte, un grupo de accionistas contrarios a que la empresa retome la fisión nuclear propuso que la central de Kashiwazaki-Kariwa, en la prefectura de Niigata, que TEPCO espera volver a poner en marcha sea desmantelada.

La dirección de la eléctrica insistió en que se trata de una «importante fuente de energía» que cuenta con siete reactores y que la empresa tomará medidas de «cara a su reactivación» para mejorar la seguridad en la central, que no resultó dañada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011.

En cualquier caso, los responsables de TEPCO no dejaron claro cuándo planean solicitar una asesoría en materia de seguridad a la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón, para lograr que apruebe que la central reanude su actividad atómica.

Mientras, en el exterior del recinto donde se celebró la junta, un grupo de integrantes de Greenpeace exigió que la empresa asuma mayores responsabilidades en lo que se refiere a la descontaminación del entorno de Fukushima.

TEPCO, sumida en un proceso de reestructuración bajo control del Estado tras recibir 7.840 millones de euros de dinero público en julio de 2011, consideró vital poner en marcha sus reactores no dañados para hacer frente a su complicada situación financiera.

La empresa, que afronta indemnizaciones millonarias para los afectados por el accidente de Fukushima, debe desmantelar los reactores de esta accidentada planta y además tiene que compensar el aumento de costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares están detenidas.

Debido a esto, la eléctrica presentó una pérdida neta de 5.375 millones de euros para el pasado ejercicio, en lo que supuso su tercer ejercicio consecutivo en números rojos.

Por otro lado, el grupo de accionistas contrario a la reactivación nuclear propuso desmantelar la central de Fukushima Daini, que al igual que la de Daiichi resultó afectada por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, aunque en este caso los operarios lograron llevarla a parada fría pocos días después.

La empresa no quiso dejar claro hasta ahora cuál será el futuro de Daini, situada 12 kilómetros al sur de Daiichi, y volvió a decir que tendrá en cuenta las necesidades energéticas del país y la opinión de la comunidad que vive en torno a esta planta antes de tomar una decisión.

ENRESA dice que las obras de la zona nuclear del ATC de Villar de Cañas empezarán a finales de 2014

El presidente de ENRESA, en un acto con la Universidad de Castilla-La Mancha, afirmó que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) estará terminado a finales de 2017, el plazo que impuso el Gobierno y que se va a cumplir «salvo cualquier cosa» que no esté prevista.

Gil Ortega confió en que en julio de 2014 el Ayuntamiento de Villar de Cañas y la Junta de Castilla-La Mancha hayan aprobado el Plan general, ya que las parcelas en las que se va a ubicar el complejo nuclear son aún rústicas y tienen que ser industriales.

Paralelamente, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos quiere obtener las autorizaciones medioambientales y permisos para construir del Ministerio de Industria y el Consejo de Seguridad Nuclear, para empezar a licitar las obras en cuanto el plan esté terminado.

«Tenemos que estar en condiciones a finales del año que viene de empezar a construir la parte nuclear», dijo Gil Ortega, que añadió que las obras en las carreteras y del Vivero de Empresas están a punto de ser licitadas y podrían comenzar «a finales de este año y primeros del que viene».

Gil-Ortega hizo estas declaraciones al firmar en Cuenca la creación de la cátedra ENRESA, a la que se destinarán 100.000 euros anuales durante los próximos tres años.

El objetivo de esta cátedra, según Gil Ortega y el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Collado, será investigar en el ámbito de los residuos nucleares de alta actividad o el medio ambiente.

La cátedra ENRESA de Cuenca se suma a las que existen en Córdoba, Cáceres y Tarragona, aparejadas a las instalaciones nucleares de El Cabril, Almaraz y Vandellós.

ENRESA dice que las obras de la zona nuclear del ATC de Villar de Cañas empezarán a finales de 2014

El presidente de ENRESA, en un acto con la Universidad de Castilla-La Mancha, afirmó que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) estará terminado a finales de 2017, el plazo que impuso el Gobierno y que se va a cumplir «salvo cualquier cosa» que no esté prevista.

Gil Ortega confió en que en julio de 2014 el Ayuntamiento de Villar de Cañas y la Junta de Castilla-La Mancha hayan aprobado el Plan general, ya que las parcelas en las que se va a ubicar el complejo nuclear son aún rústicas y tienen que ser industriales.

Paralelamente, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos quiere obtener las autorizaciones medioambientales y permisos para construir del Ministerio de Industria y el Consejo de Seguridad Nuclear, para empezar a licitar las obras en cuanto el plan esté terminado.

«Tenemos que estar en condiciones a finales del año que viene de empezar a construir la parte nuclear», dijo Gil Ortega, que añadió que las obras en las carreteras y del Vivero de Empresas están a punto de ser licitadas y podrían comenzar «a finales de este año y primeros del que viene».

Gil-Ortega hizo estas declaraciones al firmar en Cuenca la creación de la cátedra ENRESA, a la que se destinarán 100.000 euros anuales durante los próximos tres años.

El objetivo de esta cátedra, según Gil Ortega y el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Collado, será investigar en el ámbito de los residuos nucleares de alta actividad o el medio ambiente.

La cátedra ENRESA de Cuenca se suma a las que existen en Córdoba, Cáceres y Tarragona, aparejadas a las instalaciones nucleares de El Cabril, Almaraz y Vandellós.

ENRESA dice que las obras de la zona nuclear del ATC de Villar de Cañas empezarán a finales de 2014

El presidente de ENRESA, en un acto con la Universidad de Castilla-La Mancha, afirmó que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) estará terminado a finales de 2017, el plazo que impuso el Gobierno y que se va a cumplir «salvo cualquier cosa» que no esté prevista.

Gil Ortega confió en que en julio de 2014 el Ayuntamiento de Villar de Cañas y la Junta de Castilla-La Mancha hayan aprobado el Plan general, ya que las parcelas en las que se va a ubicar el complejo nuclear son aún rústicas y tienen que ser industriales.

Paralelamente, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos quiere obtener las autorizaciones medioambientales y permisos para construir del Ministerio de Industria y el Consejo de Seguridad Nuclear, para empezar a licitar las obras en cuanto el plan esté terminado.

«Tenemos que estar en condiciones a finales del año que viene de empezar a construir la parte nuclear», dijo Gil Ortega, que añadió que las obras en las carreteras y del Vivero de Empresas están a punto de ser licitadas y podrían comenzar «a finales de este año y primeros del que viene».

Gil-Ortega hizo estas declaraciones al firmar en Cuenca la creación de la cátedra ENRESA, a la que se destinarán 100.000 euros anuales durante los próximos tres años.

El objetivo de esta cátedra, según Gil Ortega y el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Collado, será investigar en el ámbito de los residuos nucleares de alta actividad o el medio ambiente.

La cátedra ENRESA de Cuenca se suma a las que existen en Córdoba, Cáceres y Tarragona, aparejadas a las instalaciones nucleares de El Cabril, Almaraz y Vandellós.

Tepco obtiene más dinero público para indemnizar a los afectados por el accidente de Fukushima

Esta decisión hace que el total de asistencia prestada a Tokyo Electric Power (Tepco) por un fondo de rescate respaldado por el Estado ascendió a 29.720 millones de euros.

La empresa se encuentra técnicamente bajo control estatal después de que el Gobierno le inyectara el año pasado 7.842 millones de euros para solventar los aprietos económicos que atraviesa la mayor eléctrica de Japón tras el desastre en Fukushima.

Tepco, que provee electricidad a unos 30 millones de habitantes en el entorno de la región capitalina de Japón, necesita de una enorme cantidad de fondos para indemnizar a particulares y empresas afectados por el desastre nuclear, provocado por el terremoto de 9 grados y posterior tsunami registrado el 11 de marzo de 2011.

También requiere presupuesto para desmantelar los reactores afectados en la planta, algo que llevará entre tres y cuatro décadas, y para financiar el aumento de los costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares no están operativas.

El accidente en Fukushima fue el peor desde el de Chernóbil, ocurrido en 1986, y aún mantiene lejos de sus casas a miles de personas que residían cerca de la central, además de haber afectado gravemente a la agricultura, la pesca y la ganadería local.

Tepco obtiene más dinero público para indemnizar a los afectados por el accidente de Fukushima

Esta decisión hace que el total de asistencia prestada a Tokyo Electric Power (Tepco) por un fondo de rescate respaldado por el Estado ascendió a 29.720 millones de euros.

La empresa se encuentra técnicamente bajo control estatal después de que el Gobierno le inyectara el año pasado 7.842 millones de euros para solventar los aprietos económicos que atraviesa la mayor eléctrica de Japón tras el desastre en Fukushima.

Tepco, que provee electricidad a unos 30 millones de habitantes en el entorno de la región capitalina de Japón, necesita de una enorme cantidad de fondos para indemnizar a particulares y empresas afectados por el desastre nuclear, provocado por el terremoto de 9 grados y posterior tsunami registrado el 11 de marzo de 2011.

También requiere presupuesto para desmantelar los reactores afectados en la planta, algo que llevará entre tres y cuatro décadas, y para financiar el aumento de los costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares no están operativas.

El accidente en Fukushima fue el peor desde el de Chernóbil, ocurrido en 1986, y aún mantiene lejos de sus casas a miles de personas que residían cerca de la central, además de haber afectado gravemente a la agricultura, la pesca y la ganadería local.

Tepco obtiene más dinero público para indemnizar a los afectados por el accidente de Fukushima

Esta decisión hace que el total de asistencia prestada a Tokyo Electric Power (Tepco) por un fondo de rescate respaldado por el Estado ascendió a 29.720 millones de euros.

La empresa se encuentra técnicamente bajo control estatal después de que el Gobierno le inyectara el año pasado 7.842 millones de euros para solventar los aprietos económicos que atraviesa la mayor eléctrica de Japón tras el desastre en Fukushima.

Tepco, que provee electricidad a unos 30 millones de habitantes en el entorno de la región capitalina de Japón, necesita de una enorme cantidad de fondos para indemnizar a particulares y empresas afectados por el desastre nuclear, provocado por el terremoto de 9 grados y posterior tsunami registrado el 11 de marzo de 2011.

También requiere presupuesto para desmantelar los reactores afectados en la planta, algo que llevará entre tres y cuatro décadas, y para financiar el aumento de los costes que implica la compra de hidrocarburos para generar electricidad en plantas térmicas, ahora que sus centrales nucleares no están operativas.

El accidente en Fukushima fue el peor desde el de Chernóbil, ocurrido en 1986, y aún mantiene lejos de sus casas a miles de personas que residían cerca de la central, además de haber afectado gravemente a la agricultura, la pesca y la ganadería local.