Alemania reduce su producción de energía nuclear al 16,1% en 2012, tras el accidente de Fukushima

Según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis), la producción de energía nuclear pasó a un tercer puesto en el mix energético nacional, dejando el segundo lugar a las renovables -eólica, hidráulica, solar o procedente de la combustión de residuos-, con un peso del 22,1%.

El carbón, con un 44,8%, continuó como principal fuente de energía en el país el año pasado .

Tras el accidente de Fukushima, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció un plan para cerrar todas las plantas atómicas del país para 2022 y potenciar el peso de las fuentes renovables de energía.

Alemania reduce su producción de energía nuclear al 16,1% en 2012, tras el accidente de Fukushima

Según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis), la producción de energía nuclear pasó a un tercer puesto en el mix energético nacional, dejando el segundo lugar a las renovables -eólica, hidráulica, solar o procedente de la combustión de residuos-, con un peso del 22,1%.

El carbón, con un 44,8%, continuó como principal fuente de energía en el país el año pasado .

Tras el accidente de Fukushima, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció un plan para cerrar todas las plantas atómicas del país para 2022 y potenciar el peso de las fuentes renovables de energía.

El comité de empresa de Garoña recuerda a Rajoy la promesa hecha en 2009 de no cerrar la central

En la carta, que firma el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se recordó la promesa que Rajoy realizó en octubre de 2009 cuando visitó la planta de no cerrar la central «y de mantener los puestos de trabajo y el modelo de vida existente».

Asimismo, en la misiva el Comité reconoció que este compromiso le hizo albergar «grandes esperanzas» para que la planta se mantuviese más allá de julio de 2013 aunque el actual Gobierno «ha aprobado recientemente la creación de nuevos impuestos a la energía nuclear» dentro de la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética y cuya aplicación puede llevar a Nuclenor a entrar en situación concursal o incluso e incluso «abocarla a su disolución».

Al respecto, el Comité explicó que Nuclenor mantiene «la esperanza» de que se le conceda «una oportunidad antes de entrar en una situación de irreversabilidad para poder reconsiderar el impacto económico de sus cuentas».

El Comité aseguró que lleva mucho tiempo defendiendo los puestos de trabajo del millar de familias que dependen de la actividad de la planta pero reconoció que los trabajadores están «cansados de ser los protagonistas de unas situaciones de incertidumbre» que no se merecen por lo que desde el Comité de Empresa se pidió a Rajoy que las palabras que pronunció en 2009 «sean el resorte para que el Gobierno, junto con las empresas propietarias, encuentren una solución que permita satisfacer los intereses de todas las partes implicadas, manteniendo la viabilidad de la Central Nuclear de Santa María de Garoña».

El comité indicó que la empresa está a la espera de que el Gobierno responda a la petición de un año de prórroga en la «situación actual», es decir, continuar parada como está desde diciembre del pasado año.

En la carta se indicó que esa prórroga de un año en parada fría permitiría «mantener la posibilidad de solicitar una renovación» de la autorización de explotación vigente que permitiese continuar en un futuro con la operación de Garoña, teniendo en cuenta que ya se dispone del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear.

El comité de empresa de Garoña recuerda a Rajoy la promesa hecha en 2009 de no cerrar la central

En la carta, que firma el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se recordó la promesa que Rajoy realizó en octubre de 2009 cuando visitó la planta de no cerrar la central «y de mantener los puestos de trabajo y el modelo de vida existente».

Asimismo, en la misiva el Comité reconoció que este compromiso le hizo albergar «grandes esperanzas» para que la planta se mantuviese más allá de julio de 2013 aunque el actual Gobierno «ha aprobado recientemente la creación de nuevos impuestos a la energía nuclear» dentro de la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética y cuya aplicación puede llevar a Nuclenor a entrar en situación concursal o incluso e incluso «abocarla a su disolución».

Al respecto, el Comité explicó que Nuclenor mantiene «la esperanza» de que se le conceda «una oportunidad antes de entrar en una situación de irreversabilidad para poder reconsiderar el impacto económico de sus cuentas».

El Comité aseguró que lleva mucho tiempo defendiendo los puestos de trabajo del millar de familias que dependen de la actividad de la planta pero reconoció que los trabajadores están «cansados de ser los protagonistas de unas situaciones de incertidumbre» que no se merecen por lo que desde el Comité de Empresa se pidió a Rajoy que las palabras que pronunció en 2009 «sean el resorte para que el Gobierno, junto con las empresas propietarias, encuentren una solución que permita satisfacer los intereses de todas las partes implicadas, manteniendo la viabilidad de la Central Nuclear de Santa María de Garoña».

El comité indicó que la empresa está a la espera de que el Gobierno responda a la petición de un año de prórroga en la «situación actual», es decir, continuar parada como está desde diciembre del pasado año.

En la carta se indicó que esa prórroga de un año en parada fría permitiría «mantener la posibilidad de solicitar una renovación» de la autorización de explotación vigente que permitiese continuar en un futuro con la operación de Garoña, teniendo en cuenta que ya se dispone del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear.

El comité de empresa de Garoña recuerda a Rajoy la promesa hecha en 2009 de no cerrar la central

En la carta, que firma el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se recordó la promesa que Rajoy realizó en octubre de 2009 cuando visitó la planta de no cerrar la central «y de mantener los puestos de trabajo y el modelo de vida existente».

Asimismo, en la misiva el Comité reconoció que este compromiso le hizo albergar «grandes esperanzas» para que la planta se mantuviese más allá de julio de 2013 aunque el actual Gobierno «ha aprobado recientemente la creación de nuevos impuestos a la energía nuclear» dentro de la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética y cuya aplicación puede llevar a Nuclenor a entrar en situación concursal o incluso e incluso «abocarla a su disolución».

Al respecto, el Comité explicó que Nuclenor mantiene «la esperanza» de que se le conceda «una oportunidad antes de entrar en una situación de irreversabilidad para poder reconsiderar el impacto económico de sus cuentas».

El Comité aseguró que lleva mucho tiempo defendiendo los puestos de trabajo del millar de familias que dependen de la actividad de la planta pero reconoció que los trabajadores están «cansados de ser los protagonistas de unas situaciones de incertidumbre» que no se merecen por lo que desde el Comité de Empresa se pidió a Rajoy que las palabras que pronunció en 2009 «sean el resorte para que el Gobierno, junto con las empresas propietarias, encuentren una solución que permita satisfacer los intereses de todas las partes implicadas, manteniendo la viabilidad de la Central Nuclear de Santa María de Garoña».

El comité indicó que la empresa está a la espera de que el Gobierno responda a la petición de un año de prórroga en la «situación actual», es decir, continuar parada como está desde diciembre del pasado año.

En la carta se indicó que esa prórroga de un año en parada fría permitiría «mantener la posibilidad de solicitar una renovación» de la autorización de explotación vigente que permitiese continuar en un futuro con la operación de Garoña, teniendo en cuenta que ya se dispone del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear.

Garoña afronta una semana crucial

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo tiene que promulgar antes de esa fecha la orden ministerial en la que se determinará el cese de explotación y cierre de la central nuclear.

El departamento ministerial trabaja en esa orden, después de que Nuclenor solicitara una modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de la central.

Industria, según confirmó el ministro José Manuel Soria, no pudo hacer estar modificación por la imposibilidad de cumplimiento de los plazos previstos en la ley.

Por ello, Soria indicó hace unos días que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, trabaja en la orden ministerial de cese definitivo de la explotación.

Sin embargo, el Ministerio está analizando la situación en relación a la regulación de ese cese definitivo de explotación, ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, en concreto por razones económicas.

Fuentes ministeriales indicaron que se está estudiando la posibilidad de conceder a Nuclenor una nueva autorización para la explotación de la central, si las empresas propietarias, Iberdrola y Endesa, lo solicitan.

El pasado 2 de abril, la planta cumplió su 40 aniversario, si bien tiene el reactor parado después de que la empresa propietaria decidiera a las 22.57 horas del pasado 16 de diciembre desacoplarse de la red eléctrica. La compañía, participada al 50% por Iberdrola y Endesa, adoptó esta postura argumentando que las últimas medidas del Gobierno hacían inviable económicamente la planta nuclear.

Al cierre de 2012, en Garoña trabajaban cerca de 300 empleados de Nuclenor, que pese a que no hay actividad siguen con las labores de mantenimiento de la planta nuclear más antigua de España.

Durante su último mes, la producción fue del 50,96% y el factor de operación quedó en el 51,47%.

Garoña afronta una semana crucial

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo tiene que promulgar antes de esa fecha la orden ministerial en la que se determinará el cese de explotación y cierre de la central nuclear.

El departamento ministerial trabaja en esa orden, después de que Nuclenor solicitara una modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de la central.

Industria, según confirmó el ministro José Manuel Soria, no pudo hacer estar modificación por la imposibilidad de cumplimiento de los plazos previstos en la ley.

Por ello, Soria indicó hace unos días que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, trabaja en la orden ministerial de cese definitivo de la explotación.

Sin embargo, el Ministerio está analizando la situación en relación a la regulación de ese cese definitivo de explotación, ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, en concreto por razones económicas.

Fuentes ministeriales indicaron que se está estudiando la posibilidad de conceder a Nuclenor una nueva autorización para la explotación de la central, si las empresas propietarias, Iberdrola y Endesa, lo solicitan.

El pasado 2 de abril, la planta cumplió su 40 aniversario, si bien tiene el reactor parado después de que la empresa propietaria decidiera a las 22.57 horas del pasado 16 de diciembre desacoplarse de la red eléctrica. La compañía, participada al 50% por Iberdrola y Endesa, adoptó esta postura argumentando que las últimas medidas del Gobierno hacían inviable económicamente la planta nuclear.

Al cierre de 2012, en Garoña trabajaban cerca de 300 empleados de Nuclenor, que pese a que no hay actividad siguen con las labores de mantenimiento de la planta nuclear más antigua de España.

Durante su último mes, la producción fue del 50,96% y el factor de operación quedó en el 51,47%.

Garoña afronta una semana crucial

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo tiene que promulgar antes de esa fecha la orden ministerial en la que se determinará el cese de explotación y cierre de la central nuclear.

El departamento ministerial trabaja en esa orden, después de que Nuclenor solicitara una modificación de la orden ministerial de 2012 que revocaba la fecha del 6 julio como día para el cese definitivo de la explotación de la central.

Industria, según confirmó el ministro José Manuel Soria, no pudo hacer estar modificación por la imposibilidad de cumplimiento de los plazos previstos en la ley.

Por ello, Soria indicó hace unos días que «en el momento actual», conforme a lo previsto en el reglamento de las instalaciones nucleares y radiactivas, trabaja en la orden ministerial de cese definitivo de la explotación.

Sin embargo, el Ministerio está analizando la situación en relación a la regulación de ese cese definitivo de explotación, ya que el cese se produce «por razones distintas» a las de seguridad nuclear, en concreto por razones económicas.

Fuentes ministeriales indicaron que se está estudiando la posibilidad de conceder a Nuclenor una nueva autorización para la explotación de la central, si las empresas propietarias, Iberdrola y Endesa, lo solicitan.

El pasado 2 de abril, la planta cumplió su 40 aniversario, si bien tiene el reactor parado después de que la empresa propietaria decidiera a las 22.57 horas del pasado 16 de diciembre desacoplarse de la red eléctrica. La compañía, participada al 50% por Iberdrola y Endesa, adoptó esta postura argumentando que las últimas medidas del Gobierno hacían inviable económicamente la planta nuclear.

Al cierre de 2012, en Garoña trabajaban cerca de 300 empleados de Nuclenor, que pese a que no hay actividad siguen con las labores de mantenimiento de la planta nuclear más antigua de España.

Durante su último mes, la producción fue del 50,96% y el factor de operación quedó en el 51,47%.

El Congreso rechaza la petición de IU-ICV-CHA para garantizar el cierre de Garoña el 6 de julio

La Cámara Baja sometió a votación la moción de IU-ICV-CHA derivada de una interpelación al ministro de Industria, José Manuel Soria, la semana pasada, que recogía esta propuesta.

En concreto, la petición de cierre de Garoña en julio fue rechazada por PP, UPN y Foro de Asturias, mientras que el PNV se abstuvo en esta votación. El resto de formaciones respaldaron no renovar el permiso de explotación de la instalación atómica.

En conjunto, el texto estaba compuesto por una docena de puntos, que se votaron por separado, y los ‘populares’ se opusieron a todas las peticiones de la Izquierda Plural, lo mismo que Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro (UPN). UPyD también rechazó la mayor parte de las propuestas, mientras que el PNV optó por la abstención.

Así, también se rechazó una moratoria sobre la fractura hidráulica o «fracking», mientras se analiza esta tecnología en una nueva comisión de estudio parlamentaria, y que se prohíba de forma total en «zonas sensibles y especialmente en peligro».

La Izquierda Plural también propuso auditar el déficit de tarifa antes de presentar la reforma energética. La coalición de izquierdas argumentó en su texto que es «necesario» acometer una reforma «integral» del sistema eléctrico para atajar el déficit de tarifa desde un punto de vista «regulatorio y no económico», alejándose por tanto de medidas «estrictamente regulatorias y cortoplacistas».

Por ello, opinaron que lo primero es realizar una auditoría energética para determinar «las causas reales» del desequilibrio financiero del sistema, revisando así los «conceptos prescindibles» que deben salir de la tarifa por ser innecesarios, entre los que IU-ICV destacó la interrumpibilidad, los pagos por capacidad o los Costes de Transición a la Competencia.

A partir de los resultados de este análisis también habría que definir la metodología para calcular las retribuciones a la producción, transporte y distribución, y se debería establecer un mecanismo vía quita para recuperar los 3.400 millones de euros que se pagaron de más por los Costes de Transición, según reconoció la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

IU-ICV-CHA también consideró que habría que realizar cambios en el sistema de fijación de precios, que la propia Comisión Europea calificó de «ineficiente y con un nivel de competencia insuficiente». Para lograr un sistema «transparente, equitativo y de fomento de las energías limpias» sería necesario revisar las subastas, excluyendo de ellas a las instalaciones ya amortizadas y garantizando una retribución «justa según el coste de producción efectivo».

Sin embargo, la reforma del sector eléctrico no será suficiente para resolver los problemas energéticos del país, por lo que la Izquierda Plural pedía al Gobierno que presentara un proyecto de ley de renovables que recoja íntegramente la directiva comunitaria de Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables.

Esta normativa debería recoger un «marco regulatorio estable, con simplificación administrativa, normas públicas de conexión y que reconozca las externalidades positivas de las renovables, facilitando el acceso a las mismas y garantizando el desarrollo a la biomasa». Además, la formación consideró imprescindible que se mantengan las primas del régimen especial «de acuerdo a una rentabilidad razonable y al nivel de inversión» realizado.

En línea con esto, también proponían aprobar una Planificación Energética Integral que incluya los planes de ahorro de emisiones, de renovables y de ahorro y eficiencia energética. Asimismo, reclamaban a España más ambición en los objetivos de eficiencia fijados por Europa para 2020 y que se suspenda la moratoria a las renovables al menos en los territorios insulares y extrapeninsulares.

Con respecto al autoconsumo con balance neto, la Izquierda Plural proponía que los peajes de acceso que se establezcan afecten únicamente a la energía intercambiada en la red, «y no a la energía autoconsumida de manera instantánea». Y también se pedía afrontar el problema de la pobreza energética con un precio social para electricidad, gas y butano que tenga en cuenta el número de miembros de la familia, las rentas y la estación del año.

Por último, se proponía derogar el impuesto del 7% a la producción introducido en la legislación a finales del año pasado para las tecnologías de régimen especial y las renovables destinadas al autoconsumo, y se pedía al Ejecutivo que «apoye decididamente la propuesta de la Comisión Europea de reforma del mercado europeo de carbono de reducir en 900 millones el número de derechos de emisión que saldrán a subasta entre 2013 y 2015».

El Congreso rechaza la petición de IU-ICV-CHA para garantizar el cierre de Garoña el 6 de julio

La Cámara Baja sometió a votación la moción de IU-ICV-CHA derivada de una interpelación al ministro de Industria, José Manuel Soria, la semana pasada, que recogía esta propuesta.

En concreto, la petición de cierre de Garoña en julio fue rechazada por PP, UPN y Foro de Asturias, mientras que el PNV se abstuvo en esta votación. El resto de formaciones respaldaron no renovar el permiso de explotación de la instalación atómica.

En conjunto, el texto estaba compuesto por una docena de puntos, que se votaron por separado, y los ‘populares’ se opusieron a todas las peticiones de la Izquierda Plural, lo mismo que Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro (UPN). UPyD también rechazó la mayor parte de las propuestas, mientras que el PNV optó por la abstención.

Así, también se rechazó una moratoria sobre la fractura hidráulica o «fracking», mientras se analiza esta tecnología en una nueva comisión de estudio parlamentaria, y que se prohíba de forma total en «zonas sensibles y especialmente en peligro».

La Izquierda Plural también propuso auditar el déficit de tarifa antes de presentar la reforma energética. La coalición de izquierdas argumentó en su texto que es «necesario» acometer una reforma «integral» del sistema eléctrico para atajar el déficit de tarifa desde un punto de vista «regulatorio y no económico», alejándose por tanto de medidas «estrictamente regulatorias y cortoplacistas».

Por ello, opinaron que lo primero es realizar una auditoría energética para determinar «las causas reales» del desequilibrio financiero del sistema, revisando así los «conceptos prescindibles» que deben salir de la tarifa por ser innecesarios, entre los que IU-ICV destacó la interrumpibilidad, los pagos por capacidad o los Costes de Transición a la Competencia.

A partir de los resultados de este análisis también habría que definir la metodología para calcular las retribuciones a la producción, transporte y distribución, y se debería establecer un mecanismo vía quita para recuperar los 3.400 millones de euros que se pagaron de más por los Costes de Transición, según reconoció la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

IU-ICV-CHA también consideró que habría que realizar cambios en el sistema de fijación de precios, que la propia Comisión Europea calificó de «ineficiente y con un nivel de competencia insuficiente». Para lograr un sistema «transparente, equitativo y de fomento de las energías limpias» sería necesario revisar las subastas, excluyendo de ellas a las instalaciones ya amortizadas y garantizando una retribución «justa según el coste de producción efectivo».

Sin embargo, la reforma del sector eléctrico no será suficiente para resolver los problemas energéticos del país, por lo que la Izquierda Plural pedía al Gobierno que presentara un proyecto de ley de renovables que recoja íntegramente la directiva comunitaria de Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables.

Esta normativa debería recoger un «marco regulatorio estable, con simplificación administrativa, normas públicas de conexión y que reconozca las externalidades positivas de las renovables, facilitando el acceso a las mismas y garantizando el desarrollo a la biomasa». Además, la formación consideró imprescindible que se mantengan las primas del régimen especial «de acuerdo a una rentabilidad razonable y al nivel de inversión» realizado.

En línea con esto, también proponían aprobar una Planificación Energética Integral que incluya los planes de ahorro de emisiones, de renovables y de ahorro y eficiencia energética. Asimismo, reclamaban a España más ambición en los objetivos de eficiencia fijados por Europa para 2020 y que se suspenda la moratoria a las renovables al menos en los territorios insulares y extrapeninsulares.

Con respecto al autoconsumo con balance neto, la Izquierda Plural proponía que los peajes de acceso que se establezcan afecten únicamente a la energía intercambiada en la red, «y no a la energía autoconsumida de manera instantánea». Y también se pedía afrontar el problema de la pobreza energética con un precio social para electricidad, gas y butano que tenga en cuenta el número de miembros de la familia, las rentas y la estación del año.

Por último, se proponía derogar el impuesto del 7% a la producción introducido en la legislación a finales del año pasado para las tecnologías de régimen especial y las renovables destinadas al autoconsumo, y se pedía al Ejecutivo que «apoye decididamente la propuesta de la Comisión Europea de reforma del mercado europeo de carbono de reducir en 900 millones el número de derechos de emisión que saldrán a subasta entre 2013 y 2015».