Industria firma la orden de cese de explotación de Garoña pero espera modificar la normativa para que reanude su actividad en el futuro

La orden de cese de Garoña firmada por Nadal, y no por el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, es «un procedimiento administrativo iniciado hace meses; que el ministerio tenía que concluir antes del 6 de julio», cuando expira la licencia actual de la planta. «Estamos a cinco» apostilló la vicepresidenta en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Así, expuso que la autorización de Garoña expira este sábado, por lo que debe cesar su operación en esa fecha «aún cuando no existan razones de seguridad y protección radiológica que lo exijan y la empresa titular de la instalación haya invocado razones económicas para no solicitar la renovación de la autorización».

De este modo, el documento declara que el «cese definitivo de la explotación» tendrá lugar el 6 de julio de 2013 y establece las actividades que deberá realizar el titular en la planta. Estos límites y condiciones coinciden con los que aprobó el Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear el pasado 3 de junio.

Por tanto, la central nuclear burgalesa, la más antigua del país, entrará en fase de pre-desmantelamiento a partir del domingo, 7 de julio y que podría aún tardar en torno a unos tres años, según marca la legislación nuclear.

De acuerdo con el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas, en este periodo, Nuclenor tendrá que haber descargado el combustible del reactor y de las piscinas de almacenamiento, o bien contar con un plan de gestión del combustible gastado, aprobado por Industria previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear. Además, para entonces tendrá que haber acondicionado los residuos generados durante la explotación.

Sin embargo, la vicepresidenta señaló que se trata de una «orden de cese basada en motivos económicos, que no de necesidad; ahora se trata de trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro dado que no hay problemas de seguridad».

Por ello, Sáenz de Santamaría aseguró que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «va a iniciar las modificaciones normativas necesarias» para «contribuir» a que pueda continuarse la actividad de la instalación «si así fuera posible».

En este sentido, añadió que de lo que ahora se trata es de «trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro, dado que no hay problemas de seguridad».

Para ello, la declaración de cese definitivo de una central nuclear podrá no ser verdaderamente definitivo hasta un año después si este se produce por motivos económicos, según el borrador de Real Decreto para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos, y que modifica en una disposición adicional el Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas vigente.

De este modo, el borrador elimina del artículo 28 del Reglamento la palabra «definitivo» que acompaña al cese. Por ello, apunta que el Ministro, previo informe del CSN declarará el «cese» de dicha actividad estableciendo en la autorización de explotación las condiciones a las que deban ajustarse las actividades a realizar en la instalación «a partir de ese momento y el plazo en que se deberá solicitar la autorización de desmantelamiento o de desmantelamiento y cierre».

En la normativa actual se apunta, sin embargo, que esas condiciones deberán ajustarse a las actividades a realizar en la instalación «hasta la obtención de la autorización de desmantelamiento y el plazo en que se debería solicitar dicha autorización».

Además, el proyecto incorpora la novedad de que el cese –hasta ahora todo cese era definitivo– de actividad tendrá carácter definitivo cuando haya estado motivado por razones de seguridad nuclear o de protección radiológica.

«En otro caso, el titular podrá solicitar, a fin de reanudar la actividad, la renovación de la autorización de explotación dentro del plazo de un año contado a partir de la fecha en que surta efectos la declaración de cese. Transcurrido dicho plazo, sin que haya tenido lugar dicha solicitud, la declaración de cese adquirirá, igualmente, carácter definitivo», apunta el proyecto.

Asimismo, añade una nueva disposición transitoria y que afecta a las instalaciones nucleares en las que se hubiera dictado la declaración de «cese definitivo» de la explotación. En este apartado, el texto apunta que las instalaciones que «a la entrada en vigor del Real Decreto» ya hubieran obtenido la declaración de «cese definitivo» de la explotación, podrán solicitar la renovación de autorización de la explotación, en los términos previstos en la nueva redacción.

Esta disposición adicional sería la que permitiría a Nuclenor pedir una renovación de la licencia (que se extingue a partir de las 23.59 horas de este sábado) ya que con la modificación del Reglamento de Instalaciones Nucleares tendría un ‘año de gracia’ en el que el Gobierno podría aprobar este Real Decreto que le permitiría volver a su actividad.

Además, la orden ministerial figura que el Consejo de Seguridad Nuclear podrá eximir «temporalmente» el cumplimiento de algún apartado de los documentos requeridos, informando a la Dirección General de Política Energética y Minas del inicio y de la finalización de la exención.

Además, se autoriza al titular bajo su responsabilidad, conforme a lo previsto por la normativa, a realizar modificaciones en el Manual de Garantía de Calidad «siempre que el cambio no reduzca los compromisos contenidos en el programa de garantía de calidad en vigor».

En la misma línea, Nuclenor también podrá acometer modificaciones en el Manual de Protección Radiológica y en el Plan de Gestión de Residuos Radiactivos y del Combustible gastado en determinadas circunstancias y siempre con la autorización o apreciación favorable del organismo regulador.

Finalmente, autoriza a interponer un recurso de reposición en un mes o bien un recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses a partir del día 7 de julio.

Industria firma la orden de cese de explotación de Garoña pero espera modificar la normativa para que reanude su actividad en el futuro

La orden de cese de Garoña firmada por Nadal, y no por el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, es «un procedimiento administrativo iniciado hace meses; que el ministerio tenía que concluir antes del 6 de julio», cuando expira la licencia actual de la planta. «Estamos a cinco» apostilló la vicepresidenta en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Así, expuso que la autorización de Garoña expira este sábado, por lo que debe cesar su operación en esa fecha «aún cuando no existan razones de seguridad y protección radiológica que lo exijan y la empresa titular de la instalación haya invocado razones económicas para no solicitar la renovación de la autorización».

De este modo, el documento declara que el «cese definitivo de la explotación» tendrá lugar el 6 de julio de 2013 y establece las actividades que deberá realizar el titular en la planta. Estos límites y condiciones coinciden con los que aprobó el Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear el pasado 3 de junio.

Por tanto, la central nuclear burgalesa, la más antigua del país, entrará en fase de pre-desmantelamiento a partir del domingo, 7 de julio y que podría aún tardar en torno a unos tres años, según marca la legislación nuclear.

De acuerdo con el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas, en este periodo, Nuclenor tendrá que haber descargado el combustible del reactor y de las piscinas de almacenamiento, o bien contar con un plan de gestión del combustible gastado, aprobado por Industria previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear. Además, para entonces tendrá que haber acondicionado los residuos generados durante la explotación.

Sin embargo, la vicepresidenta señaló que se trata de una «orden de cese basada en motivos económicos, que no de necesidad; ahora se trata de trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro dado que no hay problemas de seguridad».

Por ello, Sáenz de Santamaría aseguró que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «va a iniciar las modificaciones normativas necesarias» para «contribuir» a que pueda continuarse la actividad de la instalación «si así fuera posible».

En este sentido, añadió que de lo que ahora se trata es de «trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro, dado que no hay problemas de seguridad».

Para ello, la declaración de cese definitivo de una central nuclear podrá no ser verdaderamente definitivo hasta un año después si este se produce por motivos económicos, según el borrador de Real Decreto para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos, y que modifica en una disposición adicional el Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas vigente.

De este modo, el borrador elimina del artículo 28 del Reglamento la palabra «definitivo» que acompaña al cese. Por ello, apunta que el Ministro, previo informe del CSN declarará el «cese» de dicha actividad estableciendo en la autorización de explotación las condiciones a las que deban ajustarse las actividades a realizar en la instalación «a partir de ese momento y el plazo en que se deberá solicitar la autorización de desmantelamiento o de desmantelamiento y cierre».

En la normativa actual se apunta, sin embargo, que esas condiciones deberán ajustarse a las actividades a realizar en la instalación «hasta la obtención de la autorización de desmantelamiento y el plazo en que se debería solicitar dicha autorización».

Además, el proyecto incorpora la novedad de que el cese –hasta ahora todo cese era definitivo– de actividad tendrá carácter definitivo cuando haya estado motivado por razones de seguridad nuclear o de protección radiológica.

«En otro caso, el titular podrá solicitar, a fin de reanudar la actividad, la renovación de la autorización de explotación dentro del plazo de un año contado a partir de la fecha en que surta efectos la declaración de cese. Transcurrido dicho plazo, sin que haya tenido lugar dicha solicitud, la declaración de cese adquirirá, igualmente, carácter definitivo», apunta el proyecto.

Asimismo, añade una nueva disposición transitoria y que afecta a las instalaciones nucleares en las que se hubiera dictado la declaración de «cese definitivo» de la explotación. En este apartado, el texto apunta que las instalaciones que «a la entrada en vigor del Real Decreto» ya hubieran obtenido la declaración de «cese definitivo» de la explotación, podrán solicitar la renovación de autorización de la explotación, en los términos previstos en la nueva redacción.

Esta disposición adicional sería la que permitiría a Nuclenor pedir una renovación de la licencia (que se extingue a partir de las 23.59 horas de este sábado) ya que con la modificación del Reglamento de Instalaciones Nucleares tendría un ‘año de gracia’ en el que el Gobierno podría aprobar este Real Decreto que le permitiría volver a su actividad.

Además, la orden ministerial figura que el Consejo de Seguridad Nuclear podrá eximir «temporalmente» el cumplimiento de algún apartado de los documentos requeridos, informando a la Dirección General de Política Energética y Minas del inicio y de la finalización de la exención.

Además, se autoriza al titular bajo su responsabilidad, conforme a lo previsto por la normativa, a realizar modificaciones en el Manual de Garantía de Calidad «siempre que el cambio no reduzca los compromisos contenidos en el programa de garantía de calidad en vigor».

En la misma línea, Nuclenor también podrá acometer modificaciones en el Manual de Protección Radiológica y en el Plan de Gestión de Residuos Radiactivos y del Combustible gastado en determinadas circunstancias y siempre con la autorización o apreciación favorable del organismo regulador.

Finalmente, autoriza a interponer un recurso de reposición en un mes o bien un recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses a partir del día 7 de julio.

Industria firma la orden de cese de explotación de Garoña pero espera modificar la normativa para que reanude su actividad en el futuro

La orden de cese de Garoña firmada por Nadal, y no por el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, es «un procedimiento administrativo iniciado hace meses; que el ministerio tenía que concluir antes del 6 de julio», cuando expira la licencia actual de la planta. «Estamos a cinco» apostilló la vicepresidenta en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Así, expuso que la autorización de Garoña expira este sábado, por lo que debe cesar su operación en esa fecha «aún cuando no existan razones de seguridad y protección radiológica que lo exijan y la empresa titular de la instalación haya invocado razones económicas para no solicitar la renovación de la autorización».

De este modo, el documento declara que el «cese definitivo de la explotación» tendrá lugar el 6 de julio de 2013 y establece las actividades que deberá realizar el titular en la planta. Estos límites y condiciones coinciden con los que aprobó el Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear el pasado 3 de junio.

Por tanto, la central nuclear burgalesa, la más antigua del país, entrará en fase de pre-desmantelamiento a partir del domingo, 7 de julio y que podría aún tardar en torno a unos tres años, según marca la legislación nuclear.

De acuerdo con el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas, en este periodo, Nuclenor tendrá que haber descargado el combustible del reactor y de las piscinas de almacenamiento, o bien contar con un plan de gestión del combustible gastado, aprobado por Industria previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear. Además, para entonces tendrá que haber acondicionado los residuos generados durante la explotación.

Sin embargo, la vicepresidenta señaló que se trata de una «orden de cese basada en motivos económicos, que no de necesidad; ahora se trata de trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro dado que no hay problemas de seguridad».

Por ello, Sáenz de Santamaría aseguró que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «va a iniciar las modificaciones normativas necesarias» para «contribuir» a que pueda continuarse la actividad de la instalación «si así fuera posible».

En este sentido, añadió que de lo que ahora se trata es de «trabajar sobre la posibilidad de que pueda reanudarse en el futuro, dado que no hay problemas de seguridad».

Para ello, la declaración de cese definitivo de una central nuclear podrá no ser verdaderamente definitivo hasta un año después si este se produce por motivos económicos, según el borrador de Real Decreto para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos, y que modifica en una disposición adicional el Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas vigente.

De este modo, el borrador elimina del artículo 28 del Reglamento la palabra «definitivo» que acompaña al cese. Por ello, apunta que el Ministro, previo informe del CSN declarará el «cese» de dicha actividad estableciendo en la autorización de explotación las condiciones a las que deban ajustarse las actividades a realizar en la instalación «a partir de ese momento y el plazo en que se deberá solicitar la autorización de desmantelamiento o de desmantelamiento y cierre».

En la normativa actual se apunta, sin embargo, que esas condiciones deberán ajustarse a las actividades a realizar en la instalación «hasta la obtención de la autorización de desmantelamiento y el plazo en que se debería solicitar dicha autorización».

Además, el proyecto incorpora la novedad de que el cese –hasta ahora todo cese era definitivo– de actividad tendrá carácter definitivo cuando haya estado motivado por razones de seguridad nuclear o de protección radiológica.

«En otro caso, el titular podrá solicitar, a fin de reanudar la actividad, la renovación de la autorización de explotación dentro del plazo de un año contado a partir de la fecha en que surta efectos la declaración de cese. Transcurrido dicho plazo, sin que haya tenido lugar dicha solicitud, la declaración de cese adquirirá, igualmente, carácter definitivo», apunta el proyecto.

Asimismo, añade una nueva disposición transitoria y que afecta a las instalaciones nucleares en las que se hubiera dictado la declaración de «cese definitivo» de la explotación. En este apartado, el texto apunta que las instalaciones que «a la entrada en vigor del Real Decreto» ya hubieran obtenido la declaración de «cese definitivo» de la explotación, podrán solicitar la renovación de autorización de la explotación, en los términos previstos en la nueva redacción.

Esta disposición adicional sería la que permitiría a Nuclenor pedir una renovación de la licencia (que se extingue a partir de las 23.59 horas de este sábado) ya que con la modificación del Reglamento de Instalaciones Nucleares tendría un ‘año de gracia’ en el que el Gobierno podría aprobar este Real Decreto que le permitiría volver a su actividad.

Además, la orden ministerial figura que el Consejo de Seguridad Nuclear podrá eximir «temporalmente» el cumplimiento de algún apartado de los documentos requeridos, informando a la Dirección General de Política Energética y Minas del inicio y de la finalización de la exención.

Además, se autoriza al titular bajo su responsabilidad, conforme a lo previsto por la normativa, a realizar modificaciones en el Manual de Garantía de Calidad «siempre que el cambio no reduzca los compromisos contenidos en el programa de garantía de calidad en vigor».

En la misma línea, Nuclenor también podrá acometer modificaciones en el Manual de Protección Radiológica y en el Plan de Gestión de Residuos Radiactivos y del Combustible gastado en determinadas circunstancias y siempre con la autorización o apreciación favorable del organismo regulador.

Finalmente, autoriza a interponer un recurso de reposición en un mes o bien un recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses a partir del día 7 de julio.

La Junta de Castilla y León mantiene las esperanzas de que el cierre de Garoña no sea irreversible

A la espera de la aprobación del decreto de cierre por parte del Ejecutivo central, Villanueva recordó que la solicitud de prórroga solicitada por Nuclenor no pudo ser resuelta en plazo y por ello instó al Gobierno a que arbitre algún «mecanismo jurídico y administrativo» para atender tal petición, aún cuando llegue a posteriori de la orden de clausura, para lo que pidió que «flexibilice sus rigideces».

Por ello, el consejero de Economía de Castilla y León aseguró que la Junta «todavía tiene esperanzas» en que las conversaciones entre el Gobierno y la empresa propietaria, Nuclenor, permitan esa prórroga.

Villanueva, dijo que el departamento de José Manuel Soria debe flexibilizar su postura a fin de «aliviar» las razones «estrictamente económicas» esgrimidas por Nuclenor para que la propietaria de las instalaciones «entienda que el proyecto tiene viabilidad empresarial», puesto que el Consejo de Seguridad Nuclear avaló que la central cumple con las garantías de seguridad.

Por ello, Garoña tiene «posibilidades de recuperar la actividad», que tiene un importante impacto en el empleo de esa zona del norte de Burgos, subrayó el consejero de Economía de Castilla y León.

Así, Villanueva aprovechó para lanzar un mensaje de ánimo y de esperanza tanto a los trabajadores de la planta como a la zona en la que se asienta, confiado en que el cierre no sea definitivo porque una medida así, «además del impacto económico que tendría, representa 466 megavatios menos desde el punto de vista energético».

La Coordinadora Antigaroña prepara su «última marcha»

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña celebrará el próximo domingo 7 de julio su «última marcha» en contra de la central nuclear «para celebrar el cese de explotación» de la misma.

La coordinadora explicó que desde hace tres décadas se organizan marchas desde la localidad burgalesa de Barcina del Barco hasta las puertas de la central en Santa María de Garoña. «La tradición llega a su fin, algo que llena de alegría a los colectivos ecologistas integrados en la coordinadora. Un día antes, el 6 de julio, el cese de explotación de Garoña será oficial. Se han programado salidas de autobuses desde Madrid, Bilbao, Logroño o Gasteiz para trasladar a todas las personas que quieran participar en las celebraciones».

La decisión oficial sobre el futuro de esta central nucelar se conocerá el 6 de julio que es cuando termina la actual autorización para explotar la planta.

La Junta de Castilla y León mantiene las esperanzas de que el cierre de Garoña no sea irreversible

A la espera de la aprobación del decreto de cierre por parte del Ejecutivo central, Villanueva recordó que la solicitud de prórroga solicitada por Nuclenor no pudo ser resuelta en plazo y por ello instó al Gobierno a que arbitre algún «mecanismo jurídico y administrativo» para atender tal petición, aún cuando llegue a posteriori de la orden de clausura, para lo que pidió que «flexibilice sus rigideces».

Por ello, el consejero de Economía de Castilla y León aseguró que la Junta «todavía tiene esperanzas» en que las conversaciones entre el Gobierno y la empresa propietaria, Nuclenor, permitan esa prórroga.

Villanueva, dijo que el departamento de José Manuel Soria debe flexibilizar su postura a fin de «aliviar» las razones «estrictamente económicas» esgrimidas por Nuclenor para que la propietaria de las instalaciones «entienda que el proyecto tiene viabilidad empresarial», puesto que el Consejo de Seguridad Nuclear avaló que la central cumple con las garantías de seguridad.

Por ello, Garoña tiene «posibilidades de recuperar la actividad», que tiene un importante impacto en el empleo de esa zona del norte de Burgos, subrayó el consejero de Economía de Castilla y León.

Así, Villanueva aprovechó para lanzar un mensaje de ánimo y de esperanza tanto a los trabajadores de la planta como a la zona en la que se asienta, confiado en que el cierre no sea definitivo porque una medida así, «además del impacto económico que tendría, representa 466 megavatios menos desde el punto de vista energético».

La Coordinadora Antigaroña prepara su «última marcha»

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña celebrará el próximo domingo 7 de julio su «última marcha» en contra de la central nuclear «para celebrar el cese de explotación» de la misma.

La coordinadora explicó que desde hace tres décadas se organizan marchas desde la localidad burgalesa de Barcina del Barco hasta las puertas de la central en Santa María de Garoña. «La tradición llega a su fin, algo que llena de alegría a los colectivos ecologistas integrados en la coordinadora. Un día antes, el 6 de julio, el cese de explotación de Garoña será oficial. Se han programado salidas de autobuses desde Madrid, Bilbao, Logroño o Gasteiz para trasladar a todas las personas que quieran participar en las celebraciones».

La decisión oficial sobre el futuro de esta central nucelar se conocerá el 6 de julio que es cuando termina la actual autorización para explotar la planta.

La Junta de Castilla y León mantiene las esperanzas de que el cierre de Garoña no sea irreversible

A la espera de la aprobación del decreto de cierre por parte del Ejecutivo central, Villanueva recordó que la solicitud de prórroga solicitada por Nuclenor no pudo ser resuelta en plazo y por ello instó al Gobierno a que arbitre algún «mecanismo jurídico y administrativo» para atender tal petición, aún cuando llegue a posteriori de la orden de clausura, para lo que pidió que «flexibilice sus rigideces».

Por ello, el consejero de Economía de Castilla y León aseguró que la Junta «todavía tiene esperanzas» en que las conversaciones entre el Gobierno y la empresa propietaria, Nuclenor, permitan esa prórroga.

Villanueva, dijo que el departamento de José Manuel Soria debe flexibilizar su postura a fin de «aliviar» las razones «estrictamente económicas» esgrimidas por Nuclenor para que la propietaria de las instalaciones «entienda que el proyecto tiene viabilidad empresarial», puesto que el Consejo de Seguridad Nuclear avaló que la central cumple con las garantías de seguridad.

Por ello, Garoña tiene «posibilidades de recuperar la actividad», que tiene un importante impacto en el empleo de esa zona del norte de Burgos, subrayó el consejero de Economía de Castilla y León.

Así, Villanueva aprovechó para lanzar un mensaje de ánimo y de esperanza tanto a los trabajadores de la planta como a la zona en la que se asienta, confiado en que el cierre no sea definitivo porque una medida así, «además del impacto económico que tendría, representa 466 megavatios menos desde el punto de vista energético».

La Coordinadora Antigaroña prepara su «última marcha»

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña celebrará el próximo domingo 7 de julio su «última marcha» en contra de la central nuclear «para celebrar el cese de explotación» de la misma.

La coordinadora explicó que desde hace tres décadas se organizan marchas desde la localidad burgalesa de Barcina del Barco hasta las puertas de la central en Santa María de Garoña. «La tradición llega a su fin, algo que llena de alegría a los colectivos ecologistas integrados en la coordinadora. Un día antes, el 6 de julio, el cese de explotación de Garoña será oficial. Se han programado salidas de autobuses desde Madrid, Bilbao, Logroño o Gasteiz para trasladar a todas las personas que quieran participar en las celebraciones».

La decisión oficial sobre el futuro de esta central nucelar se conocerá el 6 de julio que es cuando termina la actual autorización para explotar la planta.

El comité de empresa de Garoña reclama a Nuclenor una solución de continuidad de la central nuclear

Esta misiva, rubricada por el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se une a la que los trabajadores remitieron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para recordarle su promesa de 2009 de no cerrar la planta.

En esta ocasión, los trabajadores recordaron a Nuclenor que «no ha sido fácil luchar contra los elementos» y revocar la Orden Ministerial que ordenaba el desmantelamiento de la central. «Asegurábamos que la Central seguía siendo referencia mundial entre las centrales de nuestra tecnología, minimizando los fallos, anticipándonos a los problemas, obteniendo buenas referencias de los supervisores que nos han visitado», recordó el Comité de Empresa.

Ahora, cuando Nuclenor se mantiene a la espera de conocer qué resuelve el Gobierno ante la petición de conceder un año de prórroga a la central, los trabajadores lamentaron que las «contradicciones» hayan provocado un «continuo vaivén» para la «esperanza» sobre su futuro.

«Nos están abocando a un cansancio mental provocado por una situación que otros están alimentando, que como trabajadores no nos merecemos y que se está excendiendo en el tiempo», señalaron los trabajadores, quienes apelaron a la «responsabilidad y sensatez» de Nuclenor para conseguir la «continuidad de la planta» y el mantenimiento de los puestos de trabajo para «1.000 familias».

La Coordinadora contra Garoña, satisfecha por el cierre

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña mostró su alegría por el cierre de la central, aunque, en palabras de una de sus miembros, Concha Hernani, advirtió del peligro existente mientras dura el desmantelamiento.

Hernani ofreció una rueda de prensa junto a Samuel Pérez y Andrés Barrio en la que dio a conocer la celebración de una fiesta, en los locales de la CNT, este jueves a las 18:30 horas por el cierre de la central.

Además, la coordinadora participará en la última marcha contra Garoña el próximo domingo, en Burgos. Una celebración que, sin embargo, advirtió Hernani, coincide con la necesidad de vigilar cómo se desmantela.

«Aún no ha acabado la lucha», señaló al tiempo que insistió en la necesidad de que el cierre se haga con fondos de la empresa, «que ha tenido beneficios brutales», y no se pague con dinero público.

Hernani insistió, además, en que Garoña se cierra por sus «fallos estructurales» y la fuerte inversión que supondría su arreglo, y rechazó que se haga por razones económicas.

Barrio, por su parte, criticó que el Gobierno central «no tenga un modelo energético claro» y apostó por la «eficiencia y soberanía energética, para no depender de otros países».

El comité de empresa de Garoña reclama a Nuclenor una solución de continuidad de la central nuclear

Esta misiva, rubricada por el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se une a la que los trabajadores remitieron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para recordarle su promesa de 2009 de no cerrar la planta.

En esta ocasión, los trabajadores recordaron a Nuclenor que «no ha sido fácil luchar contra los elementos» y revocar la Orden Ministerial que ordenaba el desmantelamiento de la central. «Asegurábamos que la Central seguía siendo referencia mundial entre las centrales de nuestra tecnología, minimizando los fallos, anticipándonos a los problemas, obteniendo buenas referencias de los supervisores que nos han visitado», recordó el Comité de Empresa.

Ahora, cuando Nuclenor se mantiene a la espera de conocer qué resuelve el Gobierno ante la petición de conceder un año de prórroga a la central, los trabajadores lamentaron que las «contradicciones» hayan provocado un «continuo vaivén» para la «esperanza» sobre su futuro.

«Nos están abocando a un cansancio mental provocado por una situación que otros están alimentando, que como trabajadores no nos merecemos y que se está excendiendo en el tiempo», señalaron los trabajadores, quienes apelaron a la «responsabilidad y sensatez» de Nuclenor para conseguir la «continuidad de la planta» y el mantenimiento de los puestos de trabajo para «1.000 familias».

La Coordinadora contra Garoña, satisfecha por el cierre

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña mostró su alegría por el cierre de la central, aunque, en palabras de una de sus miembros, Concha Hernani, advirtió del peligro existente mientras dura el desmantelamiento.

Hernani ofreció una rueda de prensa junto a Samuel Pérez y Andrés Barrio en la que dio a conocer la celebración de una fiesta, en los locales de la CNT, este jueves a las 18:30 horas por el cierre de la central.

Además, la coordinadora participará en la última marcha contra Garoña el próximo domingo, en Burgos. Una celebración que, sin embargo, advirtió Hernani, coincide con la necesidad de vigilar cómo se desmantela.

«Aún no ha acabado la lucha», señaló al tiempo que insistió en la necesidad de que el cierre se haga con fondos de la empresa, «que ha tenido beneficios brutales», y no se pague con dinero público.

Hernani insistió, además, en que Garoña se cierra por sus «fallos estructurales» y la fuerte inversión que supondría su arreglo, y rechazó que se haga por razones económicas.

Barrio, por su parte, criticó que el Gobierno central «no tenga un modelo energético claro» y apostó por la «eficiencia y soberanía energética, para no depender de otros países».

El comité de empresa de Garoña reclama a Nuclenor una solución de continuidad de la central nuclear

Esta misiva, rubricada por el presidente del Comité de Empresa, Alberto César González, se une a la que los trabajadores remitieron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para recordarle su promesa de 2009 de no cerrar la planta.

En esta ocasión, los trabajadores recordaron a Nuclenor que «no ha sido fácil luchar contra los elementos» y revocar la Orden Ministerial que ordenaba el desmantelamiento de la central. «Asegurábamos que la Central seguía siendo referencia mundial entre las centrales de nuestra tecnología, minimizando los fallos, anticipándonos a los problemas, obteniendo buenas referencias de los supervisores que nos han visitado», recordó el Comité de Empresa.

Ahora, cuando Nuclenor se mantiene a la espera de conocer qué resuelve el Gobierno ante la petición de conceder un año de prórroga a la central, los trabajadores lamentaron que las «contradicciones» hayan provocado un «continuo vaivén» para la «esperanza» sobre su futuro.

«Nos están abocando a un cansancio mental provocado por una situación que otros están alimentando, que como trabajadores no nos merecemos y que se está excendiendo en el tiempo», señalaron los trabajadores, quienes apelaron a la «responsabilidad y sensatez» de Nuclenor para conseguir la «continuidad de la planta» y el mantenimiento de los puestos de trabajo para «1.000 familias».

La Coordinadora contra Garoña, satisfecha por el cierre

Por su parte, la Coordinadora contra Garoña mostró su alegría por el cierre de la central, aunque, en palabras de una de sus miembros, Concha Hernani, advirtió del peligro existente mientras dura el desmantelamiento.

Hernani ofreció una rueda de prensa junto a Samuel Pérez y Andrés Barrio en la que dio a conocer la celebración de una fiesta, en los locales de la CNT, este jueves a las 18:30 horas por el cierre de la central.

Además, la coordinadora participará en la última marcha contra Garoña el próximo domingo, en Burgos. Una celebración que, sin embargo, advirtió Hernani, coincide con la necesidad de vigilar cómo se desmantela.

«Aún no ha acabado la lucha», señaló al tiempo que insistió en la necesidad de que el cierre se haga con fondos de la empresa, «que ha tenido beneficios brutales», y no se pague con dinero público.

Hernani insistió, además, en que Garoña se cierra por sus «fallos estructurales» y la fuerte inversión que supondría su arreglo, y rechazó que se haga por razones económicas.

Barrio, por su parte, criticó que el Gobierno central «no tenga un modelo energético claro» y apostó por la «eficiencia y soberanía energética, para no depender de otros países».

Alemania reduce su producción de energía nuclear al 16,1% en 2012, tras el accidente de Fukushima

Según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis), la producción de energía nuclear pasó a un tercer puesto en el mix energético nacional, dejando el segundo lugar a las renovables -eólica, hidráulica, solar o procedente de la combustión de residuos-, con un peso del 22,1%.

El carbón, con un 44,8%, continuó como principal fuente de energía en el país el año pasado .

Tras el accidente de Fukushima, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció un plan para cerrar todas las plantas atómicas del país para 2022 y potenciar el peso de las fuentes renovables de energía.