Soria prepara los cambios legales para mantener Garoña y ampliar la vida útil de las nucleares a 60 años

«Aún no estamos, como en Estados Unidos en el horizonte de 60-80 años», agregó durante un acto organizado por Enresa y Westinghouse. Sin embargo, insistió en que, «respecto al alargamiento» de la vida útil, el Gobierno es «partidario» de estudiarla cuando se den las condicione técnicas y de seguridad y el operador quiera continuar.

En su intervención, destacó la importancia de la energía nuclear en el mix energético español, donde en 2012 ocho reactores aportaron el 20% de la electricidad, convirtiéndose en la primera fuente energética y situando a España en el quinto puesto en producción nuclear en la Unión Europea.

En relación con la posibilidad de que la central burgalesa de Santa María de Garoña vuelva a operar, confirmó que el Ministerio «ya» ha impulsado una modificación en el reglamento de instalaciones radiactivas para que las plantas nucleares que cierren «únicamente» por motivos económicos y no vinculados a consideraciones de seguridad nuclear, pueda continuar la empresa o el operador una prórroga. «Ya se ha impulsado desde el Ministerio, por lo tanto espero que a lo largo de los próximos tiempos pueda ver la luz», concluyó.

El doble de combustible usado en 2030

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de la francesa Areva, Dominique Mockly, también presente en el desayuno informativo, explicó que el combustible nuclear gastado se multiplicará por dos de aquí a 2030 y se alcanzarán las 400.000 toneladas en esa fecha, por lo que reconoció que este residuo «es un problema hoy y lo será en el futuro» incluso si no se siguen construyendo centrales nucleares.

Mockly explicó las distintas opciones para procesamiento y almacenamiento del combustible gastado e informó de las opciones existentes y de los distintos proyectos de Areva en esta materia en distintos países del mundo, entre los que señaló a Reino Unido, India, Corea del Sur, China o Francia, que están estudiando técnicas de reducir y reprocesar el combustible.

En este contexto, dijo que Areva está procesando 28.600 toneladas de materiales, de los que se reprocesan al año 1.100 toneladas de combustible usado.

Mientras, el presidente de Westinghouse, Daniel Roderick, defendió que la energía nuclear «alarga la vida del planeta» al reducir los gases de efecto invernadero en el mundo por no emitir CO2 y añadió que no puede haber gas suficiente en el mundo para suplir la energía atómica, por lo que ésta tiene «un sitio en el mundo para proporcionar energía».

Así, precisó que cada vez que se apaga una central nuclear en el mundo se está utilizando el 5% de las reservas de gas del planeta por lo que el cese de 20 plantas serviría para terminar con las reservas de gas (100 años) en el mundo.

En este sentido, dijo que Westinghouse va a construir 16 centrales en China y que posiblemente se anunciarán otras 3 más a final de este año. Estos proyectos se suman a otros 6 en India. Sobre Japón, apuntó que hay dos centrales que pararon para recargar combustible y aseguró que este país a «empezar a continuar» su parque atómico. «Estamos en una especie de renacimiento»–ha indicado– «Tenemos más plantas en construcción que en desmantelamiento», ha celebrado.

Ante el envejecimiento futuro del parque atómico y la necesidad de reducir gases de efecto invernadero, Roderick defendió la necesidad de que las centrales lleguen, al menos, a los 60 años de actividad, para disponer de tiempo suficiente para desarrollar y construir nuevas centrales para lograr «un reemplazo similar a lo que tenemos hoy».

«En diez años vamos a cambiar la forma de ver los accidentes nucleares», vaticinó el presidente de Westinghouse, que añadió que las instalaciones serán «mucho más seguras y darán una mejor respuesta» ante los sucesos, gracias al desarrollo del combustible cerámico que permitirá reducir el tiempo de construcción de las instalaciones, lo que rebajará los costes. En todo caso, dijo que la aspiración es llegar a una vida útil de 80 años, aunque reconoció que hay factores limitantes como la capacidad de tratar el cable enterrado o el cemento envejecido de las plantas.

Todo ello implica analizar si es «eficaz» desde el punto de vista de coste, de lo contrario es mejor cerrar la instalación, dijo.

A pesar de Fukushima y algunos problemas en plantas de Asia, «aún estamos vivos y pataleando», subrayó Roderick que defendió un mix energético equilibrado, incluidas las renovables

TEPCO admite que se pueden haber filtrado cuatro toneladas de agua de lluvia contaminada en la central nuclear de Fukushima

La empresa estuvo tratando de contener el agua contaminada en la central desde que averiguó que 300 toneladas de agua radiactiva se habían filtrado fuera de uno de los tanques en la planta. La central de Fukushima sufrió una triple fusión de sus núcleos y explosiones de hidrógeno tras el terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011.

Las intensas lluvias provocadas por un reciente tifón inundaron uno de las zonas donde están los tanques en los que se almacena el agua inyectada en los reactores dañados para enfriarlos, explicó un portavoz de TEPCO.

Después de que análisis realizados el mes pasado mostraran que el agua de lluvia contenía 160 becquerelios por litro de radiación, un nivel relativamente bajo, los responsables de TEPCO decidieron trasladar el agua a otra zona con tanques, relató.

Durante el traslado, un trabajador encontró la fuga, que la compañía estimó que asciende a cuatro toneladas y fue absorbida por la tierra, según el portavoz. La compañía se enfrenta a la perspectiva de más lluvias en los próximos días, ya que hay otra tormenta aproximándose a Japón desde el sur.

Por otra parte, TEPCO también informó de que una de las tres unidades encargadas de inyectar nitrógeno a los reactores dañados tuvo que cerrar debido a una mala gestión por parte de un empleado del equipo, pero este volvió a ser puesto en funcionamiento después. La empresa inyecta nitrógeno en los reactores para evitar explosiones similares a las que hubo en el lugar los días sucesivos al desastre.

El almacén nuclear de Villar de Cañas comenzará a operar en el año 2018

«Se están cumpliendo los plazos previstos» y se están realizando «todos sus esfuerzos para que el ATC empiece su actividad a principios de 2018», dijo Gil-Ortega en su un acto informativo organizado por Enresa en Madrid.

El ATC será el primer almacén en España para combustibles y residuos nucleares de alta actividad, que se sumará al que existe en El Cabril, almacén cordobés que gestiona los residuos de baja y muy baja actividad.

Gil-Ortega indicó que «no ha habido retrasos» en las adjudicaciones de terrenos y Castilla-La Mancha «está cumpliendo» los plazos, de manera que para primeros del año próximo empezarán los trabajos «no en la parte nuclear, pero sí en los terrenos del ATC» para licitar las obras de acceso, carretas y el vivero de empresas.

En este sentido, dijo que se está «trabajando con tiempo» para que ese vivero de empresas tecnológicas no esté vacío y que «desde el principio» empiece a tener ocupación.

Sobre el resto de adjudicaciones, remarcó que también se están cumpliendo los plazos y que el informe de impacto medioambiental se remitió a los Ministerios de Industria, Energía y Turismo y Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el pasado mes de julio y que se adjudicaron las ingenierías, de manera que, «a primeros de año o a últimos de éste», se enviará «toda» la documentación para la construcción del ATC tanto a Industria como al Consejo de Seguridad de Nuclear (CSN).

De tal manera que tendrán el «año que necesitan» para estudiarlo y aprobar definitivamente el proyecto para que las obras del ATC, en la parte nuclear, comiencen «a finales de 2014». «Tendremos tres años para terminarlo», agregó.

Sobre la idoneidad de los terrenos, negó que éstos sean inundables e insistió en que las abundantes lluvias del año pasado que desbordaron el río Záncara produjeron «muy poca» inundación y 3 kilómetros río abajo.

En todo caso, añadió que se hacen «continuamente» estudios geotécnicos de caracterización con resultados satisfactorios. «Digamos que la foto del año pasado no estaba bien enfocada y llevó a ciertas partes de la sociedad a decir que se podrán inundar. No se inundarán. Es imposible», apostilló.

Respecto al centro de investigación que se construirá junto al ATC, el presidente de Enresa destacó que será un centro «puntero» a nivel mundial, que será «la envidia», para estudiar el combustible gastado y su futuro y destacó que su importancia reside en que «nadie sabe qué puede pasar con ese combustible, puesto que dentro de 70 años puede ser que sea otra vez reutilizable».

Por su parte, el vicepresidente de la multinacional nuclear francesa Areva, Dominique Mockly, reconoció que están interesados en la construcción de una planta de reciclado de combustible nuclear en el ATC que se instalará en Cuenca.

En este sentido, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, también presente en el acto, dijo que la decisión sobre la ubicación del ATC «no fue difícil» porque estaba hecho ya todo el trabajo y por la predisposición inicial de la presidenta castellano-manchega, María Dolores de Cospedal.

La construcción del ATC recibirá 120 millones de euros

Por otra parte, las obras del ATC recibirán de parte de la empresa pública Enresa un total de 120 millones de euros, tal y como refleja el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo.

Así lo anunció el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Jesús Labrador, en una rueda de prensa para dar cuenta de cómo afectaran las cuentas generales del próximo año a la región.

Labrador también manifestó que en la provincia de Guadalajara Enresa invertirá otros 3,7 millones de euros.

Tepco presenta una solicitud para reactivar otra planta nuclear

TEPCO presentó la documentación necesaria para que se evalúen los reactores 6 y 7 de su planta de Kashiwazaki-Kariwa, en la prefectura de Niigata, después de haber buscado durante dos meses la aprobación de las autoridades locales, informó la operadora.

Esta misma semana, el presidente de la eléctrica, Naomi Hirose, se reunió con el gobernador de la prefectura, Hirohiko Izumida, que dio el visto bueno para que la central retome las operaciones.

Con la petición que TEPCO hizo, las eléctricas regionales japonesas solicitaron ya reactivar 14 reactores nucleares.

Para que una unidad de fusión pueda ser reactivada en el país asiático, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón debe garantizar, con base en los nuevos estándares de seguridad vigentes desde julio, que son seguras y pueden soportar desastres como el terremoto y tsunami de marzo de 2011.

Desde el accidente de Fukushima sólo dos reactores, el 3 y el 4 de la planta de Oi, pudieron retomar sus operaciones merced a la escasez energética de la segunda región más poblada de Japón. No obstante, la planta de Oi se encuentra detenida desde el pasado 15 de septiembre debido a que ambos reactores fueron desactivados para someterse a las inspecciones obligatorias que marca la ley cada 13 meses. De este modo, Japón sufre ahora el segundo apagón nuclear desde el desastre de Fukushima.

TEPCO, que padece los desorbitados costes derivados del desastre nuclear, busca desde hace tiempo reactivar sus operaciones en Kashiwazaki-Kariwa de cara a reducir las costosas importaciones de combustibles fósiles para sus plantas térmicas con las que compensa la ausencia de generación nuclear.

La empresa dice que si logra reactivar los dos reactores ahorrará en hidrocarburos entre entre 1.500 y 2.250 millones de euros.

Los dos unidades son reactores avanzados de agua en ebullición y los más nuevos de los siete que hay en Kashiwazaki-Kariwa, la mayor planta nuclear del mundo con capacidad para producir un total de 8,2 millones de kilovatios.

Las barreras submarinas para impedir la filtración radiactiva no funcionan

Por otra parte, TEPCO admitió que las barreras submarinas colocadas en el puerto de Fukushima para impedir la filtración de sustancias radiactivas desde la central nuclear homónima al océano Pacífico no funcionaron.

La compañía detalló que sus operarios detectaron daños en las inmediaciones de los conductos de entrada de las barreras submarinas de los reactores cinco y seis de Fukushima, según informó la televisión pública japonesa NHK.

TEPCO consideró que los daños en las barreras submarinas de estos dos reactores se deben a los tifones que azotaron la costa de Fukushima en los últimos meses, por lo que adelantó que no los reparará hasta que el oleaje vuelva a niveles normales.

El pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Desde entonces, las fugas de agua radiactiva no cesaron e hicieron que en las últimas semanas los niveles de radiactividad en Fukushima se hayan disparado hasta picos de 130.000 becquerelios por litro, capaces de matar a una persona.

TEPCO iniciará las pruebas del nuevo sistema para descontaminar el agua radiactiva que emana de Fukushima

El Sistema para el Procesamiento Avanzado de Líquidos (ALPS) es la única opción de TEPCO para descontaminar el agua utilizada para enfriar Fukushima tras el accidente nuclear originado por el desastre natural de hace tres años.

En un principio, estaba previsto que las pruebas del ALPS comenzaran el pasado mes de agosto, pero las fugas registradas en las pruebas que se llevaron a cabo el pasado mes de junio obligaron a posponer el calendario.

Los operarios de TEPCO creen que las fugas de agua radiactiva se debieron a los químicos utilizados por el ALPS para limpiarla y desde entonces han trabajado para fortalecer su resistencia a los mismos, según informó la televisión pública japonesa, NHK.

TEPCO probará el próximo viernes uno de los tres sistemas que forman el ALPS y, de ser exitoso, probará los dos restantes hacia mediados de noviembre. El proceso de descontaminación del agua radiactiva debería concluir en 2015.

Actualmente, el agua contaminada está almacenada en unos 350 tanques construidos alrededor de los reactores uno, dos, tres y cuatro de Fukushima, desde los cuales se estuvieron filtrando hasta 1.000 toneladas diarias, de las cuales 300 contienen sustancias radiactivas que consiguieron llegar al océano Pacífico.

Desde que comenzaron, el pasado mes de abril, las fugas de agua radiactiva no han cesado y han hecho que en las últimas semanas los niveles de radiactividad en Fukushima se hayan disparado hasta picos de 130.000 becquerelios por litro, capaces de matar a una persona.

En este contexto, el primer ministro, Shinzo Abe, anunció que el próximo mes de octubre pondrá en marcha un plan valorado en 160 millones de euros que recupera la vieja idea de congelar el suelo alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima.

Las pruebas de viabilidad comenzarán en el reactor cuatro, en cuyo subsuelo se construirá un entramado de tuberías a las que se inyectará cloruro de calcio a menos 40 grados celsius para congelarlas, encerrando una superficie subterránea de diez metros cuadrados.

Se espera que el «muro helado» esté operativo hacia el próximo mes de marzo. Si funciona, los operarios de TEPCO construirán otros alrededor de los reactores uno, dos y tres de Fukushima. El proyecto estaría completado hacia 2015.

La Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear (NRA), por su parte, decidió elevar del uno –que indica una «anomalía»– al tres –que indica un «grave incidente»– el nivel de alerta por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima.

Además, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) expresó su preocupación por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima y ofreció al Gobierno de Japón su ayuda para resolver este problema.

Los problemas en Fukushima se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

La Sociedad Nuclear Española (SNE) defiende que se estipule un marco regulatorio «estable y predecible»

Lo dijo en la inauguración de la XXXIX Reunión Anual de la Sociedad Nuclear Española (SNE), que se celebra hasta el viernes en Reus (Tarragona), y que se centrará en la modernización y los planes de inversiones a largo plazo.

El congreso servirá para analizar estos dos ámbitos con el objetivo de «estar preparados para la operación a largo plazo –60 años o más–, como hacen los países que utilizan energía nuclear.

López agregó que las pruebas de estrés realizadas en las instalaciones nucleares permitieron validar la robustez y los márgenes de seguridad de las centrales españolas frente a sucesos externos excepcionales.

Además, incidió en la tarea de la SNE de difusión sobre esta tecnología para «transmitir a los socios y al público información clara, veraz, rigurosa y actualizada» de los acontecimientos y hechos relevantes que ocurran.

El director general de Energía Nuclear de Endesa, José María Grávalos, destacó que su empresa aportó más de 5.000 empleos directos en el territorio, y defendió la energía nuclear destacando que garantiza energía sin emitir gases de efecto invernadero.

Ascó ha sustituido los cargadores de baterías desde Fukushima

Por su parte, la central nuclear de Ascó (Tarragona) sustituyó parte de los cargadores de baterías después de que el accidente de Fukushima (Japón) los haya revelado como uno de los elementos más críticos, según expuso un ponente del XXXIX Reunión de la Sociedad Nuclear Española (SNE).

José Montero, de la Asociación Nuclear Ascó Vandellòs (ANAV), ente que gestiona las centrales de Ascó I y II y Vandellòs II, los tres reactores nucleares de Cataluña, dijo en su ponencia técnica del SNE este cambio en los elementos del sistema de la nuclear tarraconense.

Los cargadores de baterías son elementos muy expuestos a quedar obsoletos y, además, no hay recambios, señaló el ponente, y a partir del accidente en la central japonesa de Fukushima se mostraron como críticos.

Tras barajar las opciones disponibles, ANAV optó por sustituir todos los cargadores de las dos unidades de la central de Ascó, tanto los relacionados directamente con la seguridad como los que no y, en total, hay que cambiar 24 elementos, de los que ya se sustituyeron cuatro.

El plan es cambiar todos los cargadores en tres recargas sucesivas -de las que se ejecutó una- y, además, se instaló un prototipo para controlar los movimientos sísmicos.

La central de Almaraz sustituirá los componentes a los que alude el CSN en las próximas recargas

El portavoz de la Central Nuclear de Almaraz, Aniceto González, confirmó que «este tema no es nuevo sino que ya estaba contemplado», y de hecho, la instalación ya se comprometió en el cuatro trimestre del año pasado a sustituir estos componentes.

La sustitución se producirá en las próximas paradas de recarga, que tendrán lugar en octubre de este año en el caso de Almaraz II, y en mayo de 2014 para Almaraz I, ha avanzado González.

En esas recargas, la central tiene previsto sustituir todos los componentes por otros cualificados, o con el proceso de dedicación completado.

Cabe recordar que el pleno del CSN propuso al Ministerio de Industria, Energía y Turismo que abra un expediente sancionador al titular de la Central Nuclear de Almaraz por incumplir el manual de garantía de calidad y la Instrucción 19 (IS-19) de requisitos del sistema de gestión de las instalaciones nucleares.

Así, los miembros del pleno concluyeron que el titular de Almaraz utilizó componentes de grado comercial en aplicaciones de seguridad, sin haberlos sometido previamente a un proceso de dedicación de forma que garantice el cumplimiento de los requisitos de seguridad aplicables.

La Sociedad Nuclear Española pide un marco regulador para las centrales

López apeló a la necesidad de un «marco regulador estable y predecible» para que las centrales nucleares tengan un retorno de las inversiones en seguridad y los gravámenes de la nueva regulación energética, que afecta sobre todo a la gestión de los residuos.

El presidente de la SNE consideró que «sería bueno renovar las licencias para que las centrales operen 60 años o más», con la «prioridad de la seguridad» y, como hasta ahora, con la «supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear» (el máximo órgano regulador de la energía nuclear).

Las nucleares españolas realizan, según López, inversiones en seguridad de más de 300 millones de euros al año e insistió en la necesidad de este marco «para acometer grandes inversiones».

El presidente del CSN también expuso que la nueva regulación energética grava «el 7% toda la producción eléctrica; la hidroeléctrica un 22% y la tasa del combustible nuclear gastado en las nucleares entre un 10% y un 15%», hasta el punto que la central de «Garoña no puede afrontar estos gastos y ha pedido dejar de operar».

La SNE inaugura este miércoles en la Fira de Reus su 39 encuentro, que hasta el próximo día 27, reunirá más de 600 profesionales relacionados con la energía nuclear, con los dos temas centrales de la formación y la internacionalización.

Más de 40 organizaciones ecologistas programaron acciones de protesta contra este encuentro.

El CSN propone a Industria que sancione a la central de Almaraz por incumplir su manual de garantía

Así, los miembros del pleno concluyeron que el titular de Almaraz utilizó componentes de grado comercial en aplicaciones de seguridad, sin haberlos sometido previamente a un proceso de dedicación de forma que garantice el cumplimiento de los requisitos de seguridad aplicables.

El titular de la central extremeña, cuya propiedad es de Iberdrola, Unión Fenosa y Endesa, comunicó al organismo regulador que tiene previsto sustituir todos los componentes por otros cualificados, o con el proceso de dedicación completado, en las próximas recargas previstas para ambas unidades: Almaraz I en mayo de 2014 y Almaraz II en octubre de este año.

Sin embargo, de acuerdo con la Ley 25/1964 de energía nuclear, el incumplimiento podría constituir una infracción leve del artículo 86 (en su apartado c y punto primero), puesto que la infracción no supuso peligro ni daño.

Este incumplimiento fue catalogado como hallazgo «blanco» (de importancia entre baja y moderada para la seguridad) en el SISC (Sistema Integrado de Supervisión de Centrales), al considerar que la ausencia de cualificación en componentes supone una disminución de la fiabilidad de los mismos para realizar su función de seguridad.

El Ministerio de Industria ya impuso a la central de Trillo (Guadalajara), a propuesta del CSN, una sanción por un caso similar por la utilización de un componente de clase comercial en diversas tarjetas electrónicas de sistemas de control, limitación y protección, sin haber sido sometido a un proceso de dedicación de forma que garantizase el cumplimiento de los requisitos de seguridad aplicables.

Además, el pleno del CSN acordó solicitar a la central nuclear de Cofrentes (Valencia) por medio de una Instrucción Técnica Complementaria la presentación de un análisis de las alternativas existentes para la instalación de un sistema de venteo filtrado de la contención antes del 31 de diciembre de 2014.

Asimismo, estableció que su implantación física se acometerá en la recarga posterior a 2016, de acuerdo con las Instrucciones Técnicas Complementarias de las pruebas de resistencia post Fukushima remitidas por el CSN a las centrales nucleares españolas.

Finalmente, el Pleno acordó distintos ceses y nombramientos, que afectan a varias subdirecciones y unidades del organismo regulador atómico.

Valeriano Ruiz cree que la central de Garoña debe cerrar por prescindible

Ruiz, que no analizó cuestiones de seguridad relacionadas con esa central, señaló que el cierre debería efectuarse «por razones político-energéticas, ya que la capacidad de producción actual de España es de 108.000 megawatios y el máximo que consumimos en un día de mayor consumo y en una hora punta es 44.000 megawatios».

«Nos sobra capacidad de producción; y esto no se ha regulado bien, de modo que todo lo que sea eliminar capacidad de producción procedente de energías contaminantes sería positivo«, según el catedrático, para quien la nuclear tiene un problema insalvable: «No se puede parar su producción aunque no haya consumo; debe estar en marcha siempre, las veinticuatro horas; de modo que se pueden parar todas las fuentes menos la nuclear».

Según Ruiz, España vende electricidad y vende gasolina porque nos sobra energía intermedia, electricidad y combustible, aunque padece un déficit superior al 90% de materia prima, de petróleo, gas natural y uranio.

Este déficit debe paliarse con las energías renovables, pero sucede que el Gobierno «no se entera de lo que está pasando en el mundo, y no quiere aprovechar esa riqueza enorme natural», dijo el catedrático.

Las renovables proporcionan en torno al 35% de la electricidad consumida en España, país líder mundial en energía termosolar, según Ruiz, quien achacó esta «situación absurda y estúpida» a que prevaleció «los intereses de las grandes compañías eléctricas».

«A las eléctricas les perjudica todo, aunque sea beneficioso para el país; y les perjudica la disminución de consumo que ha supuesto la crisis, aunque ellas se las apañan para ganar cada día más dinero», ironizó.

Sobre la reducción de primas a las renovables también ha ironizado: «Las puso en marcha, en 1997, un Gobierno del mismo partido que esta ahora en el Gobierno; pero lo debieron de hacer tan mal que ahora se han arrepentido».

«El concepto de prima se toma ahora como algo negativo, pero el carbón recibe muchas más subvenciones que primas las renovables, y no se les llama ‘primas’ a esas subvenciones», lo que calificó de «otro sinsentido».

Valeriano Ruiz también rechazó el argumento de que las renovables sean más caras por precisar mayor inversión: «Un módulo fotovoltaico cuesta ahora tres veces menos que hace solo tres años» porque se ha avanzado mucho en su tecnología y en su fabricación.

El catedrático aseguró que las eléctricas efectuaron contra las renovables «unas campañas publicitarias tan potentes que han calado en todo el mundo con un poder extraordinario», y él mismo se puso como ejemplo porque sus artículos han sido silenciados en los periódicos que antes los publicaban.

Valeriano Ruiz, de 70 años, es catedrático de Termodinámica de la Universidad de Sevilla desde 1980, fue presidente de SOFEAN (actual Agencia Andaluza de la Energía) y de Isofoton (empresa líder en fabricación de dispositivos solares) y ahora dirige el grupo de investigación de Termodinámica y Energías Renovables y el Instituto Andaluz de Energías Renovables. Acaba de publicar «El reto energético» (Almuzara), del que se acaba de salir una segunda edición.